El Teatro Real despide abril homenajeando al coreógrafo William Forsythe, de la mano de la Compañía Nacional de Danza

Compañía Nacional de Danza
CND
Publicado 28/04/2017 10:33:58CET

   MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -

   El Teatro Real despide este mes abril con el homenaje a uno de los grandes coreógrafos contemporáneos, William Forsythe, de la mano de la Compañía Nacional de Danza (CND) que este jueves, 27 de abril, ha interpretado la primera de las cuatro funciones programadas con el lema 'Una noche con Forsythe', bajo la dirección de José Carlos Martínez.

   Al igual que ocurrirá en las funciones del 29 y 30 de abril, el programa de este jueves ha ofrecido a los asistentes tres de sus trabajos más emblemáticos: 'The Vertiginous Thrill of Exactitude', 'Artifact Suite' y 'Enemy in the Figure', piezas que se suman a la puesta en escena de hasta nueve creaciones por parte de la compañía española hasta ahora.

   Para la preparación de este espectáculo, acogido entre 'bravos' y sonoros aplausos por parte del público, los bailarines han contado con la colaboración de los maestros de la Fundación Forsythe: Agnés Noltenius y Maurice Causey ('Artifact Suite'), Noah Gelber ('The Vertiginous Thrill of Exactitude') y Ana Catalina Román ('Enemy in the Figure').

   'The Vertiginous Thrill of Exactitude', con música de Franz Schubert, es la más clásica de las tres (con sus tutús y sus zapatillas de punta) y posee una gran rapidez, en la que el autor usa los desequilibrios hasta el límite y hace que el ballet se introduzca en el siglo XXI. Al fin y al cabo, es un homenaje a Pepita y Balanchine en cuanto a sus códigos, su precisión y su vibrante trabajo de 'allegro'. En otras palabras: una celebración del bailarín y de su capacidad de transformar su técnica en dominio y control.

   En el caso de 'Artifact Suite' (que en su primera parte cuenta con música de Johann Sebastian Bach y en la segunda, de Eva Crossman-Hecht), es una pieza coral en la que el autor usa un vocabulario clásico, movimientos simples y desestructura hasta el infinito. Se trata de una versión condensada del ballet Artifact, enfocada en la parte balística del ballet original.

   En esta ocasión, se ha recurrido a un escenografía carente de artificios que cambia constantemente gracias a los efectos de luces y al continuo ascenso y descenso del telón en medio de la pieza. El ballet abre con un 'pas de deux', enmarcado por 30 bailarines del cuerpo de baile, de entre cuyas filas simétricas que se alinean a los lados surgen dos parejas. La segunda sección está acompañada por una pieza de piano con el cuerpo de baile que asemeja a una máquina con paso marcial.

   La última pieza, 'Enemy in the Figure' (con música de Thom Willems) es, según el propio Forsythe (Nueva York, 1949), una "instalación en movimiento" en la que se sirve de "improvisación", con once bailarines que actúan como si estuvieran siendo observados por un microscopio.

   Así, en el escenario aparece un muro que reparte el espacio escénico en dos partes y son los propios bailarines quienes mueven los focos e iluminan ciertas partes de las piezas, apareciendo y desapareciendo en la oscuridad, de manera que conducen la "mirada del espectador".

ESTILO CLÁSICO LLEVADO AL LIMITE

   Educado en Nueva York, el bailarín y coreográfo estadounidense William Forsythe llegó a la escena de la danza europea a los 20 años. Fue director del Ballet de Frankfurt durante dos décadas, periodo en el que desarrolló un estilo clásico llevado al límite, ausente de elementos dramáticos, dando a sus obras una apariencia fría y ausente de armonía, como reflejan algunas de sus obras más emblemáticas, como 'The Loss of Small Detail' (1991). En 2004, creó su propia compañía, The Forsythe Company.

   La creación coreográfica de Forsythe parte de su concepción de la danza como una forma de lenguaje para el que él, de forma innovadora y precursora, crea un vocabulario y unas reglas de expresión que marcan el discurso narrativo.

   Con estos nuevos códigos desestructura la danza clásica, rompe las reglas habituales y transforma el espacio. De este modo, Forsythe exige al espectador una mirada diferente sobre lo que está viendo pues quiere que entienda cómo se forman los espacios y dónde está el origen del movimiento, además de buscar una comprensión íntima entre el bailarín, la forma y el que mira.

   Al reto que sus movimientos suponen para los bailarines se une el concepto espacial de las figuras en la escena, en el que el universo teatral y la iluminación juegan un destacado papel.

   La temporada de danza del Teatro Real cuenta con el patrocinio de la Fundación Loewe. Los menores de 30 años tienen la posibilidad de adquirir entradas de último minuto, al 90% de descuento, desde cuatro horas del comienzo del espectáculo, en las taquillas del Teatro. El resto de actuaciones de 'Una noche con Forsythe' se ofrecerán el 29 de abril (a las 17.00 y a las 21.30 horas) y 30 de abril (18.00 horas).

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