La Copa de Pesic pone fin a la racha del Madrid

FC Barcelona Lassa, campeón de Copa del Rey
GERMÁN PARGA - FCB
Publicado 19/02/2018 0:28:42CET

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 19 Feb. (Del enviado especial de EUROPA PRESS, Rodrigo Trascasa) -

La 82º edición de la Copa del Rey de Gran Canaria se recordará como la de Svetislav Pesic, un entrenador que hizo las maletas una semana antes del torneo para sacar al FC Barcelona Lassa de la crisis hasta transformarlo en campeón, un torneo que soñó por momentos con una final entre canarios y que puso fin al dominio durante cuatro años del Real Madrid.

La Copa abrió el jueves su cuarta presencia en Canarias y no se decidió hasta la última décima de segundo del domingo. El Barça fue mejor en la final como lo fue en los dos exámenes parciales, pero la prueba de fuego era el eterno rival. El Madrid sacó el gen de la era Pablo Laso, el que le pone en comparación con el equipo blanco de Pedro Ferrándiz que hizo historia en los 60 y 70.

Un Madrid coleccionista de títulos (13 con Laso en 19 finales), rival a batir desde que llegó el vasco hace siete temporadas. Lo era más si cabe en Copa y no quiso regalar su trono a pesar de ir 18 puntos abajo en el tercer cuarto. Nadie esperaba al Barça, con un plato fuerte para empezar ante Baskonia y después obligado a sofocar el empuje de Herbalife Gran Canaria y su grada.

El cuadro culé supo rematar la faena. La metamorfosis azulgrana con Pesic se confirmó en esos tres minutos finales. El Barcelona dilapidó su ventaja y aguantó la presión de los de Laso, hasta levantar una Copa que pudo cambiar de dueño en el último segundo. Ese triple de Causeur que no entró, el rebote de Taylor y el contacto de Claver con su brazo.

Hubo miedo azulgrana, pero el casi lógico que exigía el guion y no el que lastraba al equipo ante la falta de resultados. La confianza resucitada por Pesic no echó por tierra tres partidos brillantes. La Copa se decidió en un suspiro, con los jugadores del Barça celebrando como locos y los de Madrid incrédulos por rozar una gesta más. Un Clásico que puso el broche dorado en Las Palmas.

La final soñada para las Islas Afortunadas hubiera sido otra sin embargo, ya que llegaron a salivar los canarios con una final entre vecinos. Madrid y Barça lo impidieron para repetir la final de hace tres años también en Las Palmas. Soñó el Iberostar desde su histórica primera semifinal en el torneo del K.O., tras apear al Valencia Basket en un inicio copero con sorpresa, pero despertó pronto.

No pudo el cuadro de Fotis Katsikaris con la leyenda copera del Madrid, a pesar de que los de Laso, discretos también ante Unicaja, no entraron en faena hasta la segunda parte, con los decisivos Trey Thompkins y Luka Doncic. Le faltaron baterías y respuestas también al Herbalife Gran Canaria, ante un Barça en plena metamorfosis por el efecto Pesic y después de arrasar al Montakit Fuenlabrada.

La Copa volvió a ser cosa de los dos de casi siempre y Thomas Heurtel se llevó el MVP, a pesar de que la final bien pudo encumbrar a Pau Ribas. Dos directores de orquesta recuperados para la causa, así como la columna vertebral azulgrana, que sale con la agresividad de Hanga y Oriola que buscaron en verano, la autoestima renovada de Tomic y Víctor Claver y tiradores motivados en Sanders y Moerman.

Despedía Las Palmas su torneo al tiempo que decía adiós al carnaval con el entierro de la sardina. La carroza y su cabalgata de viudas llegó a la playa de Las Canteras, final del carnaval, mientras el Barça celebraba el fin de su sequía de cuatro años sin un título grande. Se quemó a la sardina, como pretende haber chamuscado su pasado reciente el nuevo equipo de Pesic.