El portero y capitán de la selección española y del Real Madrid, Iker Casillas, afronta en Polonia y Ucrania su séptimo gran torneo internacional con España, después de haber vivido ya tres Eurocopas y otros tantos Mundiales, en los cuales ha jugado un papel clave no reconocido en forma de premios o galardones.
El mostoleño, que atesora 131 internacionalidades con la 'Roja', se ha hecho con la portería de la actual campeona de Europa y del mundo desde el Mundial de 2002 en Japón y Corea del Sur después de haber acudido a la Eurocopa 2000, donde fue suplente de José Francisco Molina y Santi Cañizares.
Asentado en la portería de su club de toda la vida, el madrileño tomó las riendas de defender la del combinado nacional a partir de la cita en Corea del Sur y Japón, favorecido en parte por la baja a última hora de Cañizares y después de haber pasado un año malo en el Real Madrid, precisamente bajo la batuta de Vicente del Bosque.
El salmantino envió de forma sorpresiva al banquillo a Casillas y le dio la titularidad a César en el tramo clave del año, coronado con la conquista de la 'Novena', donde, sin embargo, el portero madrileño salió del banquillo para resultar clave y empezar a añadir muescas a sus vitales actuaciones. Dos paradas en las acciones desesperadas del Bayer Leverkusen permitieron al club blanco levantar el trofeo, y un Casillas en lágrimas, casi arrebataba protagonismo y elogios a la magnífcia volea de Zinédine Zidane.
A partir de ahí nadie le ha inquietado, ni en el combinado nacional ni en su equipo, con el añadido de que las lesiones le han respetado. El de Móstoles pudo con cualquier rival que le pusieron en su club o en la 'Roja', en esta pese a la eclosión del azulgrana Víctor Valdés y gozó de la confianza de todos los seleccionadores.
Además, sus actuaciones han resultado claves, sobre todo en los dos grandes éxitos del combinado nacional. En Austria y Suiza, fue clave en la tanda de penaltis ante Italia, deteniendo los lanzamientos de De Rossi y Di Natale y acabando con la 'maldición' de los cuartos. Luego, le tocó el turno en Sudáfrica, donde sólo Suiza, en una carambola desafortunada, le hizo gol, y donde detuvo un penalti clave a Óscar Cardozo en cuartos, y amargó a su excompañero Arjen Robben en la final, sobre todo con un pie 'mágico', tan clave como el tanto de Iniesta.
"Tiene esa estrella, ese momento. Cuando todo parece perdido sale Iker y te salva. Tiene un crédito, una vida más", recordó su compañero de selección y amigo Xavi Hernández sobre el portero madridista, que, como capitán y conocedor de la importancia del tema, dio el necesario paso al frente cuando la relación entre los jugadores de Real Madrid y FC Barcelona se enturbió.
Andrés Iniesta afronta en Polonia y Ucrania su cuarto gran torneo internacional con la selección española, en la que ejerce un papel clave e indiscutible, labrado sobre todo por su talento individual sobre el que el ataque de la 'Roja' crece y por su histórico gol en el Soccer City el pasado 11 de julio de 2010.
Aquél disparo imparable para Stekelenburg entró en la historia del fútbol español, llevó la locura al país y convirtió al pequeño centrocampista de Fuentealbilla, un pueblo de Albacete, en héroe, un papel que le gusta rehuir, dado su carácter introvertido, todo lo contrario al que ejerce en un campo de fútbol.
"Si lo sé no lo marco", bromeó a su llegada a Madrid tras anotar el tanto de la victoria de España en la final mundialista ante Holanda y verse obligado a hablar en la recepción oficial del por entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Pero ese gol no ha sido el único que ha marcado la carrera del azulgrana, el último curiosamente de la hornada de la espina dorsal de la sub-21, que lideraba junto a Fernando Torres y José Antonio Reyes en llegar a la absoluta.
En 2009, en Stamford Bridge, en el tiempo de descuento, envió un disparo a la escuadra de Petr Cech que metía agónicamente al FC Barcelona en la final de la 'Champions' que posteriormente ganaría en Roma al United, frente al que jugó lesionado y le costó su ausencia en la Copa Confederaciones.
Con la campeona del mundo, también guarda una colección de goles claves, como los logrados en la fase de clasificación para la Eurocopa 2008 en los dos partidos ante Islandia, imposibles, como el anotado ante Bélgica en la fase de clasificación para el Mundial de 2010 con un eslalon por la línea de fondo sentando a rivales, o de relevancia, como la volea que dio la victoria a España en Old Trafford en 2007, inicio de una racha de triunfos que sirvió de impulso para la llegada de los éxitos.
Y es que en el terreno de juego no se esconde, ni siquiera cuando es víctima de numerosas faltas o provocaciones, como las que sufrió en la mencionada final por parte de Mark van Bommel, curiosamente excompañero suyo en el FC Barcelona.
Así, dentro del 'engranaje' que forman los 'bajitos', Iniesta juega un papel clave junto a David Silva, otro en un genial estado de forma. Habilidoso con el balón en los pies, con un cambio de ritmo frenético y un eslalon temido por todos sus rivales, su único 'pero' son las lesiones musculares que le lastran en cada temporada. De todos modos, con el manchego a buen nivel, las defensas rivales en la Eurocopa afrontarán un quebradero de cabeza para frenar el juego de la 'Roja'.
El preparador salmantino Vicente del Bosque volverá a liderar, desde la tranquilidad y su afable carácter, el banquillo a la selección española, a la que espera llevar a la conquista de un 'triplete' que nadie hasta ahora en la historia ha sido capaz de conquistar.
El seleccionador, de 61 años y ligado al Real Madrid como jugador a finales de los 70 y principios de los 80, y como técnico en la época dorada del club a inicios del siglo XXI, afrontará en la Eurocopa de Polonia y Ucrania su segundo torneo internacional, el tercero si se cuenta la Copa Confederaciones, con la esperanza de repetir el éxito de hace dos años, cuando España logró el histórico Mundial de Sudáfrica, lo que también le valió numerosos reconocimientos, entre ellos el hecho de concedérsele el título de Marqués.
Del Bosque, hombre de personalidad serena, amigo de calmar ánimos y nada esperpéntico, ha sabido trasladar todas estas virtudes al grupo, una receta que ya le funcionó en su etapa al frente del Real Madrid, con el que ganó dos Ligas de Campeones (2000 y 2002), y donde supo tratar con vestuario plagado de estrellas.
Personaje indisolublemente ligado al conjunto blanco, ahora se ha instalado en la 'Roja', a la que llegó en 2008 como relevo de Luis Aragonés y, de momento, permanecerá, salvo sorpresa, hasta la fase de clasificación para el Mundial de Brasil de 2014.
Su capacidad para aunar sentimientos de agrado en torno a su perfil y habilidad para manejar los entresijos de un vestuario como el del Real Madrid, apagando egos personales para situar por encima al equipo, ya llamaron la atención a la Federación y cuando alcanzó el cargo de director deportivo de la RFEF quien fue su capitán en el equipo blanco durante años, Fernando Hierro, los rumores se convirtieron en realidades.
Del Bosque, un mediocentro de buen trato de balón, pausado y al que muchos acusaban de lento, alcanzó la notoria cifra de 441 partidos oficiales en su paso por el filial blanco, el Córdoba, el Castellón y finalmente el primer equipo del Real Madrid. Internacional en 18 ocasiones, como futbolista ganó cinco títulos de Liga y cuatro Copas del Rey.
Colgó las botas y tomó la dirección de las categorías inferiores del equipo de Chamartín, donde pasó casi veinte años en esa labor, con esporádicas apariciones como entrenador del primer equipo para cubrir las eventuales destituciones de entrenadores en épocas de crisis, como en 1994 tras la marcha de Benito Floro, en 1996 tras la de Jorge Valdano o la definitiva en 1999-2000, como sustituto de John Benjamin Toshack.
A partir de ahí, ganó la 'Octava' y vivió tres años de éxitos, con la 'Novena' (2002), dos Ligas (2001 y 2003), una Intercontinental (2002), una Supercopa de Europa (2002) y otra de España (2001), antes de romper su idilio con el club de su vida tras ganar el título liguero en 2003, porque se le consideraba anticuado para la dimensión que quería alcanzar la entidad.
TRANSICIÓN TRANQUILA.
Posteriormente, salvo un breve paso por Turquía, estuvo lejos de la actividad profesional, pero siempre en la mente de la RFEF, que le dio finalmente la misión de afrontar una transición de la etapa de Luis Aragonés, que realizó de forma tranquila y sin aspavientos, ejerciendo más de profesor y gestor.
De este modo, siguió confiando en la gran parte del bloque que fue campeón de Europa, introdujo pequeñas modificaciones en el juego del equipo, donde el balón y la posesión continuaron siendo las principales premisas, y, sobre todo, no cerró la puerta a nadie, mirando mucho a las categorías inferiores, amparado en su experiencia en el Real Madrid.
Su habilidad volvió a quedar patente y no le tembló el pulso para la toma de decisiones, como la de dejar fuera del Mundial a uno de los jugadores más importantes del título de 2008, Marcos Senna, para dar cabida a Sergio Busquets o Javi Martínez, lo que siempre ha reconocido ha sido seguramente su decisión "más dolorosa".
Tampoco le perturbó en demasía toda la polémica por los piques entre los internacionales del Real Madrid y el FC Barcelona por el carrusel de 'clásicos' de hace dos temporadas, zanjando rápidamente cualquier problema, sin esconder que existieron "roces", y recordando que la selección estaba por encima de todo y que es el campo donde deben "entenderse", aunque siempre ha dejado claro que todo forma parte de una época pasada.
El otro gran debate al que ha tenido que enfrentarse es al de la lista definitiva, sobre todo con el debate del '9', con la inclusión final de Fernando Torres, al que no llegó a citar para el amistoso ante Colombia, y la elección de Álvaro Negredo en lugar de Roberto Soldado. Todo lo ha solventado sin aspavientos, dejando claro que no toma decisiones a la ligera.