Francia, la confianza en el sobrio y joven proyecto de Deschamps

Francia montaje Mundial
REUTERS
Publicado 13/07/2018 13:21:20CET

MADRID, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -

La selección de Francia buscará ante Croacia este domingo sumar su segunda estrella tras la lograda en 1998, en la que sería el primer título conquistado por Didier Deschamps tras su llegada como seleccionador en 2012, un período de crecimiento continuado y captación de jóvenes talentos para consagrarse finalmente en Moscú y dar pie a una nueva generación de oro del fútbol galo.

Los 'Bleus' han confirmado su condición de favoritos a llegar lejos en esta cita y vuelven a jugar la final tras hacerlo en 2006, en lo que significó el adiós, amargo por el subcampeonato, de algunos de sus jugadores más emblemáticos como Zinédine Zidane, Fabien Barthez o Lilian Thuram, campeones ya en 1998 y miembros de aquella gran generación.

En ese equipo estaban jugadores ya plenamente maduros como Thierry Henry, Eric Abidal o Patrick Vieira, mientras que entonces, Franck Ribéry, con 23 años, era el más joven de aquel once que cayó en los penaltis ante Italia, un panorama totalmente diferente a la de que se jugará el título ante Croacia en el Luzhnikí y que auguraría buen futuro a la doble campeona de Europa ya que su media de edad tiene 25,5 años.

Didier Deschamps, miembro de equipo campeón en 1998, ha logrado dar, con un estilo pragmático y sobrio que parece 'impedir' que aparezca el que se supone verdadero potencial de su plantilla, estabilidad a una selección que llevaba un tanto perdida precisamente desde la final de Berlín.

Aún con Raymond Domenech no pasó de la fase de grupos de la Euro 2008, pero fue dos años después cuando se despidió de su defensa del título en Sudáfrica, cita a la que se clasificó en la repesca y con el famoso gol de 'Titi' con la mano en Dublín, sin ganar ni un partido y con un motín en sus filas.

Domenech se fue y las turbulencias parece que cambiarían con la apuesta por un emblema del 98 como Laurent Blanc, que aunque enderezó el rumbo, fracasó también en su primer, y a la postre, único gran torneo. En la Eurocopa 2012, un rácano planteamiento en cuartos ante la campeona España eliminó a los franceses y puso fin también a la aventura del excentral para dar paso al capitán que levantó la Copa Jules Rimet en Saint-Denis.

El excentrocampista inició un nuevo proyecto que miraba, principalmente, a la Eurocopa que acogería Francia en 2016, previo paso por el Mundial de Brasil, donde el equipo no terminó de brillar pero fue adquiriendo experiencia y madurez.

De todos modos, los inicios de Deschamps tampoco fueron sencillos y para Brasil 2014 tuvo que acudir también a la repesca después de no poder con España en la fase de grupos. La derrota 2-0 en Kiev hizo saltar las alarmas en los 'Bleus', pero hubo remontada (3-0) en París para sacar el billete a una Copa del Mundo donde le cerró el paso la posterior campeona Alemania en cuartos.

Sin embargo, Francia ya tenía nuevos mimbres con los que soñar con ganar de nuevo en casa en 2016. Jóvenes como Raphael Varane o Paul Pogba y la irrupción de Antoine Griezmann se unían a ya experimentados como Hugo Lloris, Olivier Giroud, Blaise Matuidi o Karim Benzema. Quedaban dos años para preparar la cita continental y el delantero madridista sería el triste protagonista en ese camino tras verse salpicado en un polémico caso de presunto chantaje a otro jugador clave entonces para Deschamps como Mathieu Valbuena por un vídeo de contenido sexual.

RENOVACIÓN PERMANENTE, PERO AUSENCIA DE UN 'GRAN' FÚTBOL

Al técnico no le tembló la mano y dejó a ambos sin Euro, pero su combinado no les echaría de menos en la competición. Francia brilló hasta la final ante Portugal, pero esta aguó la fiesta sin Cristiano Ronaldo y con un tanto de Éder en la prórroga.

Aquel revés no mermó la confianza en el proyecto de Deschamps, fortalecido dos años después con una nueva final donde ha acudido con un equipo que invita a la esperanza y donde a los jóvenes que ya despuntaban en Brasil ha unido otros como el azulgrana Samuel Umtiti (23), el rojiblanco Lucas Hernández (21), Benjamin Pavard (21) y, sin duda, la gran sensación Kylian Mbappé (19).

El delantero del PSG está siendo el jugador más explosivo en un once donde Griezmann sigue siendo el líder tras su gran Eurocopa y cuya edad, 27 años, augura la formación de una gran dupla ofensiva donde Olivier Giroud vuelve a ser un '9' poco goleador, pero con aporte de otras cosas. Y en el banquillo más juventud con Dembélé (21), Tolisso (23), Lemar (22), Fekir (24), Kimpembe (21) o un Areola que con 25 espera dar el relevo al sólido Lloris (31), uno de los pocos treintañeros del equipo junto a Giroud, Matuidi, Rami o Mandanda, el más veterano con 33.

Como ya se vio en 2016, Francia, con el 4-3-3 instaurado, ha mostrado su enorme potencial para jugar al contragolpe aprovechando la velocidad de sus jugadores de ataque, lo que le ha servido para esconder alguna mayor carencia para tomar la iniciativa pese al potencial de sus jugadores. De hecho, tras el estreno ante Australia, cambió a Tolisso por el poderío de Matuidi y la velocidad de Dembélé por la experiencia de Giroud.

Físicamente potente en el medio donde el trío Pogba, Matuidi y, sobre todo un Kanté que se encarga de anular a todos los jugadores influyentes que pasen por su zona, no ha necesitado mandar en este Mundial, aunque mostró su capacidad de reacción en su único momento complicado, cuando Argentina se puso 2-1 en octavos.

Por el contrario, defensivamente es fuerte, no sólo por un excelso trabajo colectivo de sus once jugadores sino por una defensa muy fuerte por el centro con Varane y Umtiti, muy peligrosos además en el balón parado, y por el lado izquierdo, donde Lucas Hernández está brillando tanto en tareas defensivas como para dar profundidad junto al lateral derecho Pavard, uno de los descubrimientos de Deschamps, en ataque. Y si su defensa permite alguna concesión, ha aparecido Hugo Lloris, un portero con más nivel del que dice su cartel.

Ese perfecto equilibrio puede ser clave para que, esta vez sí, Deschamps, renovado ya hasta 2020, logre su primer título como seleccionador y entre, además, en la privilegiada lista de personas que conquistaron un Mundial como jugador y entrenador, actualmente ocupada por el brasileño Mario Zagallo (Brasil'58 y Chile'62 en el campo y México'70 en el banquillo) y el alemán Franz Beckenbauer (Alemania'74 e Italia'90).