El alcalde de Sevilla no ve relación causa-efecto entre las tensiones del palco y la agresión a Juande

Actualizado 01/03/2007 13:58:25 CET

SEVILLA, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, aseguró hoy, en relación a los incidentes registrados durante el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey Betis-Sevilla, que "no se puede establecer" una relación causa-efecto entre las tensiones existentes durante los días previos entre directivos de ambos equipos y la agresión que sufrió el entrenador sevillista, Juande Ramos, que fue alcanzado por una botella lanzada por un aficionado.

En declaraciones a los periodistas, Sánchez Monteseirín admitió que la crispación "no ayuda" a que el ambiente en este tipo de eventos sea "calmo", pero aseveró que "no hay responsabilidad directa de la actuación de un desalmado o grupo de vándalos con respecto a las tensiones que se produjeron en días anteriores".

Aunque dichas tensiones "tenían que haberse evitado", el primer edil sevillano insistió en la idea de que "no se le puede reprochar a las aficiones nada". "Estaba claro que en la disputa protocolaria que se envenenó entre los directivos había que haber hecho todo lo necesario para que eso no se trasladara a las gradas, y las aficiones han respondido, no se han contagiado del mal ambiente previo", señaló, asegurando haber estado en contacto con los presidentes de los clubes "a lo largo de estos días y en las últimas horas".

"Parece mentira que la violencia de unos pocos pueda hacer tanto daño a tantos", lamentó el alcalde, que instó a los mandatarios de los clubes a "no reírle las gracias" a los "extremistas", a los que "hay que perseguir".

El regidor hispalense recalcó en repetidas ocasiones que Sevilla "no es así": "Somos apasionados, vivimos intensamente e incluso nos sentimos orgullosos de ello, pero en ningún caso violentos". Además, recordó que, si bien hechos parecidos han ocurrido en otras ciudades españolas y fuera del país, "aquí duele especialmente".

Así, Monteseirín mostró su "indignación" y "preocupación" por la actitud de "estos desalmados", expresando su deseo de que se tomen las medidas oportunas contra el agresor del entrenador nervionense "para que los que hacen daño paguen por ello y que no recaiga sobre nosotros".

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