El hincha de River presunto asesino de otro seguidor, que está fugado, tilda de "mafiosos" a los dirigentes

Actualizado 30/11/2007 11:32:27 CET

Dice que su rival en la hinchada "es el brazo armado" de la directiva y presionó a la oposición para que no se opusieran vender a Higuaín

BUENOS AIRES, 30 Nov. (EP/AP) -

Alan Schlenker, señalado como uno de los líderes de la 'barrabrava' de River Plate y prófugo de la justicia por el presunto asesinato de otro aficionado de ese club, acusó desde la clandestinidad a altos directivos de la entidad por sus vínculos "mafiosos" con un sector de la hinchada.

Schlenker es uno de los principales acusados del asesinato a principios de agosto de Gonzalo Acro, que los investigadores vinculan con la lucha interna que desde hace meses mantienen dos de los cabecillas por el control de los "Borrachos del Tablón", como se apoda la 'barrabrava' de River.

"Jamás le disparé a un ser humano ni tampoco contraté sicarios para asesinar a Gonzalo Acro", dijo Schlenker al canal de noticias C5N.

Acro, que hace casi un mes que está fugado, era la mano derecha de Adrián Rousseau, el otro líder del grupo que está enfrentado con Schlenker y a quien acusó ante la justicia de ser el responsable del asesinato. "Adrián es un delincuente, que nadie sabe cómo se gana la vida. Yo sí: vive de River. Rousseau responde al doctor José María Aguilar (presidente del club) y a Mario Israel (vicepresidente); es su brazo armado", declaró Schlenker.

Así, aseguró tener "en contra una organización mafiosa" y que a la cabeza de la misma "están José María Aguilar y Mario Israel". Además, el hincha prófugo denunció que "cuando quisieron vender a Gonzalo Higuaín (al Real Madrid), (Rousseau) irrumpió en la reunión de la comisión directiva para apretar a la oposición y que no se opusieran a la venta", desveló. El delantero fue vendido a finales del año pasado al club merengue por más de 10 millones de euros.

También pidió que el ex técnico Daniel Passarella cuente "las responsabilidades de los dirigentes" en la mala campaña del equipo, lo cual lo obligó a renunciar hace dos semanas. "Le sucedieron cosas muy desagradables como entrenador y él tiene que contarlas", agregó.

Schlenker dijo que en los próximos días se va a entregar y con una camiseta de River en sus manos, dico que por ella muchas veces arriesgó su "vida". "Por esta camiseta estoy a punto de ir preso y no me arrepiento porque no hice nada malo más que defender a mi club", sentenció.

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