Crónica del Real Madrid-Olympiacos, 4-2

Actualizado 25/10/2007 1:00:53 CET

Robinho se gana el perdón Los blancos sufrieron lo indecible para ganar a un rival con diez

MADRID, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

El brasileño Robinho mereció el perdón de la grada y de sus compañeros, después de sus escarceos con la 'canarinha', gracias a dos goles que propiciaron el triunfo del Real Madrid ante el Olympiacos (4-2) en un partido pleno de suspense, en el que los blancos llegaron a ir perdiendo e incluso fallaron un penalti con empate en el marcador.

El equipo madridista, que contó con la providencial y enésima aportación de Casillas en los momentos decisivos -una parada a disparo franco de Djordjevic y otra a cabezazo de Kovacevic- cumplió su parte en cuanto al resultado, aunque con excesivas dosis de incertidumbre en función de la enjundia del rival, que además jugó más de una hora con uno menos, pero evidenció carencias en lo futbolístico.

El Real Madrid se apuntó un triunfo típicamente europeo, de los que jalonan su historial, con increíbles dosis de intriga, un Casillas excepcional, un tanto de Raúl y en esta ocasión la redención de Robinho. Muchos factores que catapultan a los blancos a la primera plaza del grupo, cuando por momentos veía un camino de espinas, pero que no tapan sus importantes carencias.

Robinho se ganó el perdón. El brasileño emergió en el tramo final, con el Real Madrid contra las cuerdas. De la urgencia hizo su mejor virtud. Primero de cabeza a centro de Sergio Ramos y más tarde con una bicicleta decisiva dentro del área. Van Nistelrooy falló la pena máxima y el carioca se vio obligado a sacar algo más de la chistera.

Y lo hizo con un punterazo letal ante Nikopolidis, que suponía el 3-2 y que en el último suspiro redondería Balboa. Un jugador, el brasileño, sobre el que planean las dudas. Se atisba su calidad, no tanto su compromiso, pero con goles se consigue crecer y también con el cariño que Schuster esta dispuesto a ofrecerle.

Hasta que las luces y las portadas se centraron en Robinho, el Real Madrid había convertido un partido asequible, en el que se adelantó a los dos minutos, en una pesadilla,de la que incluso parecía que no iba a despertar cuando Van Nistelrooy erró su lanzamiento desde los once metros.

El Olympiacos, justito, creció a medida que los blancos le dejaron moverse con facilidad. Se adelantó en el inicio de la segunda mitad ante la pasividad de los de Chamartín y comprometió a los de Schuster a un gran esfuerzo en la recta final. Un escenario propicio para que reluciera el corazón que el equipo ya mostró el pasado año. Su juego es parecido, aunque la apuesta sea diferente, pero también la fe en sus posibilidades.

GOL DE RAÚL.

Un Schuster acuciado por las bajas utilizó su enésima pareja de centrales, con el polivalente Ramos y Metzelder, y el veterano Míchel Salgado en el lateral. Precisamente el gallego no apretó lo suficiente a Djordjevic, en una prueba de que ya le falta el aire, y un centro del zurdo lo aprovechó Luciano Galletti, verdugo de los blancos en la final de la Copa del Rey de 2004, para frenar el ímpetu inicial de los blancos.

El conjunto madridista se había adelantado antes de ni siquiera merecerlo. Raúl actuó de ejecutor, en uno de sus goles más habituales. Un balón suelto después de un rechace de Nikopolidis a disparo de Van Nistelrooy y remate del capitán. El oportunismo siempre engrandeció la figura de Raúl, un jugador notable en muchos aspectos, pero mayúsculo ante la meta rival.

Sin Diarra, el turno le correspondió a Gago, pero el argentino equivoca las formas. Ralentiza y entretiene cuando debe acelerar el juego de su equipo, y arriesga en exceso. A la lectura y mejora del fútbol blanco ayudó paulatinamente Guti, más suelto que en citas anteriores. Con el zurdo entonado el toque y la asociación del juego de los blancos cobra otra dimensión, adquiere intención.

El equipo de Schuster se benefició de una sus asistencias. El lateral zurdo de los griegos, Torosidis, derribó a Van Nistelrooy cuando aprovechaba un pase de Guti para plantarse ante Nikopolidis. Un jugador menos y el Olympiacos reforzaba su intención inicial, la de asentarse en las inmediaciones de su área.

Los blancos tardaron en encontrar soluciones. Lo hicieron cuando Raúl se escoró a la izquierda. El Real Madrid juega generalmente sin costados porque no dispone de las piezas adecuadas en esa demarcación, pero sí entendieron que era la vía necesaria para derribar al Olympiacos.

El Real Madrid viró hacia la izquierda, con las subidas de Marcelo, un jugador que apunta, pero al que le falta aplomo en los dos sentidos del juego, defensa y ataque. De esa zona surgieron las mejores oportunidades de los blancos para desatascar el partido,especialmente una de Robinho tras un pase espectacular, de tiralíneas de Guti. Con el zurdo cerca del área se alcanzaron los mejores momentos del fútbol local.

Pero el gol del Olympiacos al inicio del segundo acto transformó el partido, y lo convirtió en un escenario de urgencias europeas, en las que los blancos se desenvuelven con inusitada facilidad y desde la insistencia llegó el premio, el triunfo y la primera plaza del grupo.

FICHA TÉCNICA.

--RESULTADO: REAL MADRID, 4 - OLYMPIACOS, 2 (1-1, al descanso).

--ALINEACIONES.

REAL MADRID: Casillas, Salgado (Higüaín, min.64), Ramos, Metzelder, Marcelo, Robinho, Gago, Guti, Sneijder (Balboa, min.83), Raúl (Torres, min.88) y Van Nistelrooy.

OLYMPIACOS: Nikopolidis, Torosidis, Antzas, Julio César, Raúl Bravo (Zewlakow, min.75), Galletti, Patsatzoglou, Stoltidis, Ledesma (Nuñez, min.87), Djordjevic y Lualua (Kovacevic, min.72).

--GOLES.

1-0, min. 2. Raúl.

1-1, min. 7. Galletti.

1-2, min. 47.Julio César.

2-2, min. 68. Robinho.

3-2. min, 84. Robinho.

4-2. min, 90. Balboa.

--ÁRBITRO: Tom Henning (NOR). Amonestó a Salgado (min.29), Robinho (min.65), en el Real Madrid y a Djordjevic (min.53), Patsatzoglou (min.69), Galletti (min.75) en el Olympiacos. Expulsó a Torosidis (min.13) por parte de los griegos.

--ESTADIO: Santiago Bernabéu.

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