(Ampl.) Chirac expresa a Zidane la "admiración" de todo el país a pesar de su agresión a Materazzi

Actualizado 10/07/2006 18:57:20 CET

Toda Francia se pregunta por el motivo de la violenta reacción del capitán galo, que causó su expulsión

PARIS, 10 Jul. (Del corresponsal de EUROPA PRESS, Javier Gómez Muñoz) -

En medio de la aflicción general por la derrota en la final del Mundial ante Italia, Francia recibió hoy a su selección nacional, de vuelta de Alemania, con el interrogante sobre qué llevó a Zinedine Zidane a propinar un cabezazo al defensa Marco Materazzi y arruinar así su despedida.

El presidente Jacques Chirac, que almorzó con el equipo nacional en el Palacio del Elíseo, fue magnánimo y expresó a Zidane, elegido como mejor jugador del campeonato del Mundo, "la admiración" y el "afecto" que le profesa toda Francia, a pesar de su agresión al defensa del Inter de Milán.

El jefe del Estado subrayó su "respeto" por la trayectoria de Zidane en el "momento más intenso, el más duro quizás también", de la carrera del ex futbolista, que puso fin ayer a su actividad profesional como deportista. "Es un virtuoso, un genio del fútbol mundial, pero también un hombre de corazón, compromiso y convicción", enunció Chirac, que no hizo referencia al reprobable y violento gesto del capitán de la selección francesa.

La prensa gala, sin embargo, es mucho más dura con el ya ex centrocampista del Real Madrid, el personaje público más famoso del país y, de largo, el más querido por sus ciudadanos. "Ningún monstruo sagrado de su dimensión, de la que estaba a punto de alcanzar, ha infringido así las reglas más elementales del deporte", juzgó severamente el diario deportivo 'L`Équipe", el periódico más vendido de Francia.

Un cabezazo en el pecho de Materazzi que hará correr, sin duda, ríos de tinta en Francia. Los noticiarios televisivos y radiofónicos prestan más atención si cabe a las hipótesis sobre los presuntos insultos del italiano, supuestamente previos a la agresión, que al análisis deportivo de la derrota.

El ministro de Deportes, Jean François Lamour, también terció en lo ocurrido y afirmó haber visto a Zidane "muy, muy afectado" por lo ocurrido la noche anterior. "El presidente y él hablaron largo y tendido en los vestuarios. Y estaba muy marcado por lo ocurrido", añadió.

El escritor François Weyergans, último premio Goncourt, en un artículo en portada de 'Le Monde', asume la defensa del astro y asegura que en la expulsión del capitán 'bleu' hay "una especie de pulsión de autodestrucción ante la que me inclino, en un pensamiento un poco psicoanalítico". "Se trató de un gran momento que el árbitro debía juzgar; no yo, ni nosotros".

SIN DESFILE EN LOS CAMPOS.

La decepción de la derrota y el enrarecido clima que generó la expulsión de Zinedine Zidane hicieron mella en la selección francesa, que se negó, por petición de su entrenador, Raymon Doménech, a desfilar en los Campos Elíseos para ofecer su segundo puesto a los aficionados, como estaba previsto en un principio.

La conocida como "la más bella avenida del mundo" estaba, esta mañana, engalanada a ambos lados con grandes banderas tricolores, decorado previsto para una victoria que terminó como una amarga derrota.

De hecho, los jugadores 'bleus' ni siquiera saludaron a los cientos de aficionados que se habían apostado esta mañana, para aplaudirles, en el exterior del aeródromo de Roissy-Charles de Gaulle. Un desplante muy criticado por los seguidores, en su mayoría muy jóvenes, que les esperaban con la bandera tricolor pintada en sus rostros y las camisetas de sus ídolos.

Finalmente, su único contacto con el público fue su aparición, en torno a las 16:00 horas, en los balcones del hotel Crillon, en el centro de París, donde fueron aplaudidos por varios miles de aficionados.

El único jugador que no asistió a la recepción oficial del Elíseo fue el guardameta Fabien Barthez. El portero del Olympique de Marsella, poco amigo de este tipo de actos, explicó que "problemas familiares" le impedían acudir al palacio presidencial.

En su alocución ante el equipo, Chirac enarboló la bandera del optimismo, a pesar de la crisis prolongada que atraviesa el país, motivo en el que algunos ven el origen de la derrota. "Habéis mostrado unas calidades excepcionales y, ante todo, un espíritu de equipo. Fue vuestro escudo contra la duda al inicio de la competición, y vuestra fuerza en esta extraordinaria epopeya. Así también su supera una nación para cumplir con un destino colectivo", agregó el presidente.

Chirac, que apoyó al equipo desde el primer momento, aunque no se trate de un aficionado al fútbol, aseguró que "Francia es fuerte cuando se une en su diversidad y tiene confianza en sí misma", un mensaje contra la discriminación de la sociedad francesa, aprovechando la variedad de razas y orígenes de los jugadores del equipo galo.

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