El Milan impone su jerarquía y se lleva la 'Supercopa de Puerta'

Actualizado 01/09/2007 1:00:17 CET

MONTECARLO, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Milan, vigente campeón continental, se impuso hoy (3-1) al Sevilla, campeón de la UEFA, en la final de la Supercopa de Europa jugada en Mónaco, y a la que los hispalenses, que se adelantaron en la primera mitad con gol de Renato, llegaban con la ilusión de dedicar el título a su compañero Antonio Puerta, fallecido el pasado martes.

El partido estuvo marcado de principio a fin por el recuerdo del malogrado canterano, por quien se guardó un emotivo minuto de silencio antes del pitido inicial. En el Sevilla, la novedad más reseñable era la de un centrocampista de contención, Poulsen, como central, en un 'once' con mucho 'músculo' para contrarrestar la fortaleza del Milan, así como el regreso de Alves a la titularidad, tras su anterior rebeldía.

Los italianos, por su lado, presentaban su formación de gala, que no tardó en dar el primer aviso, mediante un tiro al palo de Kaká (min. 4), tras una jugada en dos toques, en la que Inzaghi quebró con maestría a Poulsen.

El Milan dominaba e imponía su juego de tiralíneas, con un ritmo ordenado y lleno de solidez, ante un Sevilla dubitativo. Sin embargo, en el minuto 13 un claro fallo de marcaje de la defensa 'rossonera' a la salida de un córner permitió a Renato cabecear el 0-1, que los sevillistas dedicaron, de forma unánime, al cielo.

Era un premio inesperado para los de Juande Ramos, que hasta entonces habían ido a remolque de su rival sobre el césped. El Milan, equipo experimentado donde los haya, no alteró su dinámica. Pero el Sevilla le mostró de nuevo, pocos minutos después, sus armas, en una contra en la que Kanouté, tras un errática salida del meta Dida, chutó a portería para ver como Nesta sacaba bajo palos el tiro a gol de Duda.

Pero un testarazo alto de Seedorf, solo ante Palop, al bote de un saque de esquina, avisó al Sevilla de que todavía no tenía nada ganado. Lo más destacable a estas alturas era la incapacidad milanista para superar a la defensa blanquirroja, aunque el partido, en general, estaba equilibrado.

Tampoco el 'crack' sevillista, Alves, brillaba como en otras ocasiones ni el ataque hispalense llegaba arriba como la soltura habitual, si se exceptúan las incursiones de Kanouté, que tuvo en sus botas el 0-2 en un tiro desde la frontal poco antes del descanso, al que se llegó con el susto de un tanto, bien anulado por fuera de juego, a Inzaghi.

Pero en la reanudación, el Milan salió apretando y se hizo con el control desde el primer instante, ante un Sevilla estático y de apariencia agotada, que pagó muy caro su pecado, con el 1-1 marcado, ahora sí, por Inzaghi exactamente igual que se produjo el 0-1: de cabeza en un córner.

Al Sevilla le dolió el gol y, casi a renglón seguido, cuando el Milan jugaba con uno menos por la ausencia de Gatusso, atendido en banda tras chocar con Keita, era Jankulowski el que confirmaba la remontada con un bello tiro cruzado. Juande movió banquillo y reforzó su esquema con dos puntas más, Kerzhakov y Luis Fabiano, con el objetivo de que el campeón de Europa no impusiera de forma tan inapelable su jerarquía, pero era Kaká, por fin aparecido, el que hacía verdaderas diabluras en busca de la sentencia.

Y, efectivamente, el carioca lo hizo, con un penalti cometido sobre él mismo por Dragutinovic que, tras ser rechazado por Palop, envió de cabeza el ariete a la red cercenando (min. 86), irremisiblemente, la ilusión del Sevilla, que aún sacó fuerzas de flaqueza en un inútil achuchón final.