Raúl corona a la diosa Cibeles ante el delirio de los aficionados madridistas

Actualizado 05/05/2008 10:00:55 CET

MADRID, 5 May. (EUROPA PRESS) -

El capitán del Real Madrid, Raúl González Blanco, coronó hoy a La Cibeles con una bufanda y dos banderas del equipo blanco para festejar el trigésimo primer título de Liga del equipo blanco.

Raúl subió a la pasarela preparada para la ocasión, besó a la Diosa, le colocó la bufanda y ondeó una bandera del Real Madrid y de España antes de ponérsela con mimo también en el cuello. Después también le situó otra grande más del Real Madrid como estandarte en el brazo.

El capitán puso el colofón a cuatro horas de espera, cánticos y celebración en la plaza donde los blancos festejan sus títulos. Después de cambiarse en el Santiago Bernabéu a un autobús descapotable blanco especial para festejar las 31 Ligas, el equipo llegó por el Paseo de la Castellana para deleite de sus aficionados con los futbolistas emocionados.

La mayoría de los jugadores aparecieron con banderas de sus países (España, Brasil, Argentina, Portugal, Italia, Malí, Holanda, Portugal...) y ataviados con una camiseta conmemorativa, mientras Sergio Ramos llevaba la de Andalucía y en su pecho lucía la foto del malogrado Antonio Puerta, con una emotiva frase de recuerdo 'siempre con nosotros'.

Con bufandas en la cabeza, gorros y eufóricos por su título, los futbolistas, muchos de ellos con su propia cámara de vídeo, no pararon de saltar, bailar y cantar. "Es precioso, ha valido la pena que hayan esperado y hayamos podido celebrarlo con ellos", decía Schuster a la televión del club.

"Los campeonatos son para ellos, me encantaría estar ahí disfrutando y bailando. También tenemos que aplaudirles nosotros a ellos. Tengo la piel de gallina", añadía Heinze. "Este año hemos ganado fuera, pero están todos aquí. El aficionado del Real Madrid es increíble, expresaba Cannavaro.

Subidos en semáforos, señales de tráfico o árboles, los seguidores madridistas esperaron durante cuatro horas a que el equipo llegara desde Pamplona después de su épica victoria en el Reyno de Navarra. 'Campeones, campeones' fue el cántico más escuchado, pero la gente no se olvidó de su capitán que fue recibido al gripo de 'Raúl, selección', y también se entonaron muchos otros en recuerdo a sus héroes y también al eterno rival.

Más de cien mil seguidores de distintas edades y nacionalidades, y alguno del CSKA campeón de la Euroliga que aprovechó para celebrar también su título llevaron la fiesta hasta pasadas las tres de la mañana y mientras los jugadores emprendían regreso al Bernabéu, donde les esperaban sus familias y el presidente Ramón Calderón, que no acudió a Cibeles.

El Real Madrid logró su trigésimo primer título de Liga y lo hizo gracias a triunfos de renombre en grandes plazas, como la victoria en el Camp Nou, con aquel derechazo de Baptista, la goleada al Villarreal en El Madrigal (0-5) o al Valencia, y rompiendo el maleficio en Getafe, donde no había ganado nunca, además de hoy en un feudo siempre hostil como Pamplona (1-2).

El conjunto blanco comenzó la temporada con tres victorias consecutivas y no perdió hasta la octava jornada, frente al Espanyol en Montjuïc (2-1) porque los de Schuster hicieron del Santiago Bernabéu un auténtico fortín durante la primera vuelta, donde no cedieron un sólo punto.

De hecho, los merengues aprovecharon la excelente racha de su anterior técnico en el sprint final de la temporada pasada, Fabio Capello, para aguantar sin perder en su casa durante más de un año. Desde el traspiés ante el Levante --con aquel gol de penalti de Salva-- hasta el tanto inocente de Uche, que enrojeció a toda Concha Espina cuando su equipo celebraba uno que no era, por fuera de juego, de Robben.

Para aquel entonces, los de Schuster hacían aguas. Con la derrota ante el Getafe acumularon cuatro en los últimos cinco partidos, siendo éste uno de los momentos más dramáticos para el conjunto blanco. Las derrotas ante Almería y Betis, en una Andalucía que se convirtió en maldita esta temporada (también perdió ante el Sevilla) pusieron punto y final a la euforia del entrenador alemán, muy crecido en algún tramo de la misma.

UCHE DESPERTÓ EL MIEDO.

El 'somos como Federer' de Schuster, animado por las goleadas ante Valencia (0-5), Villarreal (1-5) o Valladolid (7-0), se vino abajo como un castillo de naipes cuando el Barcelona se quedó sólo a dos puntos tras la victoria del Getafe en el Bernabéu y la goleada culé al Levante (5-1) en el Camp Nou, donde se vivió la 'reparición' de Eto'o, autor de tres dianas.

Sólo una semana después del asalto del 'Geta', la Liga volvió a dar otro vuelco en su rutinario vaivén que ha protagonizado esta temporada, con la visita del Real Madrid a Huelva y la del Barça a la capital para medirse al Atlético con dos puntos de distancia entre blancos y culés.

Una increíble chilena de Ronaldinho, ahora deshauciado, puso momentáneamente al Barcelona como líder de la Liga, pero el Madrid, con Robinho como jefe de filas, venció en Huelva (2-3) para acabar con su racha negativa en terreno andaluz y dar una nueva prueba de su solidez, o por lo menos, de su efectividad.

Desde entonces, el Bernabéu volvió a ser el fortín de comienzo de campaña a pesar de que el peor Valencia de la historia en Primera División, venciera 2-3 con un gol de Arizmendi en el tiempo de descuento.

Porque el Sevilla (3-1), una jornada después, se llevó buena cuenta de ello, al igual que el Athletic, (3-0), y hoy Osasuna (???), que permitió la Liga número 31 de un equipo que repite historia sin el sufrimiento añadido de la temporada pasada, pero con la sensación de que aún falta algo de esencia, algo de fundamento que haga honor al nombre de Real Madrid.


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