El Sevilla especula pero sentencia en el último suspiro

Actualizado 19/09/2008 1:20:50 CET

SEVILLA, 18 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Sevilla ganó hoy (2-0) en su debut en la presente edición de la Copa de la UEFA al Red Bull Salzburgo, en un partido ramplón en el que los andaluces, que obtuvieron una renta excesiva, jugaron en todo momento a medio gas, quizás pensando en el derbi del domingo contra el Betis, aunque dejaron sentenciado prácticamente el litigio, cuando Adriano, en posible fuera de juego, marcó en tiempo de descuento el segundo tanto de su equipo.

Los nervionenses, que salieron prácticamente con su once de gala, se vieron favorecidos desde el principio por la baja de última hora de Janko, el goleador del equipo austriaco que, sin embargo, situó de inicio a numerosos jugadores por delante del balón, en una propuesta atrevida.

Pero la osadía de los centroeuropeos no tardó en verse castigada por el juego de las bandas sevillistas. Así, en el minuto 5, un pase de Navas que Luis Fabiano dejó pasar, fue remachado por Capel, poniendo el 1-0 en el marcador. El Salzburgo, sin embargo, pareció no acusar el golpe y siguió con el mismo esquema de juego, aunque lo cierto era que la superioridad local restaba opciones a los visitantes, pese a que Palop se tuvo que lucir en una llegada del punta Zikler, poco después del gol.

Tan sólo la floja actuación de Konko -que llegó este verano como presunto sustituto de Alves-- deslucía el solvente manejo del cuero por parte de los blanquirrojos, que terminaron incluso por acomodarse, con excesiva falta de tensión en el centro del campo, una vez que los visitantes pasaron a moverse con un ritmo más que predecible. Hacía falta pues un revulsivo que dinamizara a la escuadra nervionense, de modo que el técnico, Manolo Jiménez, retiró en el descanso a Maresca para jugar con una medular que lastrara menos las labores de ataque donde, como se esperaba, entró Kanouté, con lo que el Sevilla pasaba a tener a todos sus 'pesos pesados' sobre el césped.

Pero entonces aparecieron las carencias defensivas que ya acusó el Sevilla el pasado sábado ante el Sporting, en una acción del recién incorporado Mahop, que pudo terminar en penalti. De todos modos, el Salzburgo tocaba y tocaba, con una posesión del esférico totalmente inócua, que el Sevilla no aprovechaba tras, aparentemente, renunciar a su capacidad de desborde en las contras.

Con el ruido de viento proveniente de la grada como música de fondo, Jiménez pensando, ahora sí, en el derbi, sentó a Capel en favor de Adriano. Navas, empero, seguía a lo suyo, desbordando y poniendo centros medidos a los que no llegaba ni siquiera el siempre bien dispuesto Kanouté. Y entonces el Salzburgo, asustó de veras, con una jugada por banda derecha que Palop, como siempre, desbarató como pudo tras un tiro muy intencionado de Leitgeb.

Con el Salzburgo permitiéndose incluso el lujo de tener más llegada que el Sevilla, estaba claro que en una de éstas podía, pues, llegar el disgusto para el portal de Palop, siempre asediado por la banda defendida por Konjo. El último recurso sevillista fue la introducción de un jugador siempre deseoso de agradar, Chevantón, en el sitio del hoy adormecido Luis Fabiano. El Sevilla estaba tan espeso que parte de su afición se dedicó a pedir la dimisión del consejero de márketing, Manuel Vizcaíno, en desacuerdo con la camiseta con la enseña nacional que hoy lució el equipo local.

El 'milagro' austriaco estuvo en un tris de confirmarse en la recta final, cuando Nelisse se vio solo ante Palop, pero no supo resolver en un lance en el que todo el mundo cantaba ya el 1-1. Pero lo que llegó fue el 2-0 cuando nadie se lo esperaba, en una jugada de legalidad discutible protagonizada por Chevantón y Adriano que, finalmente, puso el resultado definitivo en el luminoso que debe ser suficiente, aunque aún quedan por jugarse 90 minutos en campo contrario y sobre césped artificial.

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