El Sevilla paga la novatada en la Liga de Campeones ante un rival de jerarquía con Cesc como figura

Actualizado 20/09/2007 1:08:57 CET

LONDRES, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un Sevilla desconocido, y muy lejos de la imagen poderosa mostrada en este inicio de temporada, pagó hoy su condición de novato en la Liga de Campeones con una dura derrota (3-0) ante el Arsenal, que se mostró superior y tiró de su innegable jerarquía para ponerse, bajo la batuta de un Cesc magistral, líder del Grupo H de la máxima competición continental.

Los ingleses pusieron en liza su once de gala, con la entrada de Senderos en defensa, pero con muchísima 'pólvora' arriba en las botas de Rosicky, Van Persie y Adebayor. En el Sevilla las intenciones eran, en principio, similares, con la pareja Luis Fabiano y Kanouté en punta, y la gran novedad del canterano Capel en el extremo zurdo. Y pronto se demostró que ambos equipos, bien posicionados sobre el campo, se respetaban, sin conceder margen alguno a la confianza.

Fue, de hecho, el cuadro blanquirrojo --hoy con elástica negra-- el primero que tiró a puerta, en un centro-chut que se fue alto sobre el portal defendido por el español Almunia. En el Arsenal, el principal peligro tenía nombre propio, y era el de Adebayor, que tampoco tardó en poner a prueba a Palop con un tiro que el valenciano mandó a córner.

Tras este intercambio de golpes quedaron claras las disposiciones de unos y otros. Porque el Arsenal no conducía apenas el balón, sino que prefería las triangulaciones, con Cesc mandando en la medular, para que los 'gunners' se plantaran en tres o cuatro toques en el área rival. Los de Juande, por contra, fieles a su estilo, jugaban con la velocidad como arma, para que su dupla de delanteros, siempre amenazante, intentara marcar.

Pero el Sevilla se encontró por detrás del marcador en una jugada con fortuna para el Arsenal, cuando un tiro de Cesc, tras topar en un brazo de Escudé, se coló en la portería en el minuto 26. Los nervionenses nos se descompusieron y presionaron en busca del empate, aunque a estas alturas era evidente que fallaba el juego entre los hombres de conexión y los de ataque en el Sevilla.

Si a esto se le une que Alves no existía, y que la pareja de centrales Fazio-Escudé pecaba de blandura ante las acometidas adversarias, conjuradas no obstante por Dragutinovic, se comprende que el Arsenal probara suerte una y otra vez, con Cesc recibiendo el cuero cerca del área en busca de la sentencia. Pero incluso así la retirada a vestuarios estuvo precedida por un centro de Poulsen al que Kanouté no llegó por un centímetro para igualar el marcador.

En la reanudación, Juande sentó en el banco a un desaparecido Luis Fabiano, en favor de Kerzhakov, buscando esa agresividad que le estaba faltando a su delantera. El Arsenal, que se sabía ya superior sin ninguna duda, le dejaba más el cuero al Sevilla, buscando la contra, aunque los hispalenses continuaban como hipnotizados, incapaces de recuperar esa fortaleza que suelen derrochar. Y como no podía ser de otro modo, a raíz de una acción a balón parado, Van Persie, aprovechaba un nuevo rebote en el área para elevar al luminoso el 2-0, ante la pasividad de la defensa andaluza.

Para la anécdota quedó que Juande Ramos completara su trío de cambios con Keita y Renato, porque a estas alturas la remontada era ya impensable. Incluso el Sevilla pudo dar gracias, cuando Sagna envió un tremendo cabezazo por encima del travesaño, con todo el Emirates Stadium cantando el gol, que se produjo en el alargue, con un pase magistral de Cesc, bien resuelto por Eduardo. En fin, un duro estreno en 'Champions' para los sevillistas que, sin embargo, no deben tener problemas ante los otros dos rivales del grupo, el Slavia de Praga y el Steaua.


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