El Zaragoza pierde en el Nou Camp (2-1), pero hace valer la ida (4-2) para acceder a cuartos

Actualizado 02/02/2006 1:46:20 CET

BARCELONA, 2 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Real Zaragoza se convirtió hoy en el cuarto semifinalista de la Copa del Rey después de perder en el Nou Camp por 2-1 con un gol del sueco Henrik Larsson en el último minuto, pero hacer valer el 4-2 que logró en el encuentro de ida disputado en La Romareda.

El Barcelona, que controló el partido y gran parte de la eliminatoria, sucumbió ante un conjunto ordenado que anotó su gol en un espectacular derechazo de Oscar en la segunda parte y que supo aprovechar la expulsión de Ronaldinho antes del descanso para desesperar a un conjunto catalán con menos orden que de costumbre.

El encuentro siguió el guión más previsible desde sus primeros compases. El Barcelona dominó de forma territorial, asumió el mando del partido y encerró, por momentos, a un Zaragoza que se limitó a esperar agazapado el momento de salir a la contra y anotar un tanto que dejase la eliminatoria muy difícil para los locales.

La única incógnita que contenía este guión era saber si los 'culés' aprovecharían alguna de sus primeras ocasiones o si el conjunto maño sería capaz de tomar la delantera en el marcador en un contraataque.

Los primeros pudieron golpear primero en una ocasión de Lionel Messi, nuevamente, el mejor de los suyos, en el minuto 8 que salió rozando el palo de un inseguro César. Espoleados por el hábil mediapunta argentino, el Barcelona sumó ocasiones en las botas de Ronaldinho, Márquez y Giuly, pero fue incapaz de abrir el partido a pesar de la candidez visitante.

ALBERT JORQUERA SALVO A LOS 'CULES' EN LA PRIMERA PARTE.

El Zaragoza también tuvo sus opciones pasada la primera media hora de asedio barcelonista. Pero si en el choque de La Romareda Albert Jorquera, que repitió titularidad, erró en un gol de Ewerthon, esta vez fue providencial para que Cani y el propio delantero carioca no adelantaran a los suyos.

El partido sufrió un giro inesperado en los últimos cinco minutos de la primera parte con la expulsión de Ronaldinho en una acción dura y absurda sobre Cani en el centro del campo. Lo que parecía una circunstancia que podía suponer una losa para los de Rijkaard fue el detonante de una reacción blaugrana que concluyó en el gol de Messi a pase medido de Giuly. El encuentro renació en el momento más inesperado.

El comienzo de la segunda parte no supuso un cambio en el ritmo del partido, pese a que el Barcelona actuaba con sólo diez jugadores. Con menos orden y lucidez que de costumbre, Deco tomo el timón ayudado por Andrés Iniesta y Messi, pero el Zaragoza no se descompuso ni mostró grieta alguna en su zaga.

El propio Iniesta pudo otorgar la clasificación momentánea a su equipo con un disparo desde la frontal del área que se topó con el palo, pero fue una acción aislada en un conjunto que, sin Ronaldiho y el camerunés Samuel Eto'o, evidenció problemas para pisar con peligro el área.

OSCAR IGUALO EL CHOQUE CON UN SENSACIONAL DISPARO.

Los de Víctor Muñoz, bien situados y agresivos en la presión, aprovecharon una de sus escasas llegadas en la segunda mitad para anotar el tanto que dejaba el partido con un halo de vida. No fue a la contra, ni de Diego Milito o Ewerthon, sino que fue Oscar el autor de un sensacional derechazo desde el pico del área que se introdujo por la escuadra izquierda.

El gol no sólo dejaba el encuentro en situación propicia para que el Barcelona encajase la tercera derrota de la temporada, sino que confirmaba que el Zaragoza es la 'bestia negra' de un conjunto que apenas deja enemigo con vida, tanto en España como en Europa. Tres partidos que se traducen en un empate en Liga y esta eliminación en Copa.

El partido transcurrió hasta su fin sin apenas sobresaltos para ambas porterías porque ni el Barcelona guardaba fuerzas ni el Zaragoza tenía más ambición que la de entrar en las semifinales y reeditar sus último duelo copero ante el Real Madrid.

Sólo Larsson, en el minuto 90, alteró el plácido final de partido del equipo aragonés con un gol de ariete puro. Pero su tanto llegaba demasiado tarde para cambiar la historia de un duelo que se comenzó a decantar del bando aragonés en aquellos seis minutos 'locos' de La Romareda.