(Resumen) Italia consuma el éxito del fútbol táctico y España acumula un nuevo sinsabor

 

(Resumen) Italia consuma el éxito del fútbol táctico y España acumula un nuevo sinsabor

Actualizado 10/07/2006 2:50:50 CET

El 'rey' Zidane se queda sin corona y se despide con amargura Klose, 'pichichi' y Ronaldo a la historia de los Mundiales con 15 dianas

BERLIN, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Mundial de Alemania, que concluyó con el triunfo de Italia sobre Francia y la amarga despedida de su único icono, Zinedine Zidane, se consagró como el del predominio definitivo del juego táctico, con equipos difíciles de abordar en materia de goles, sobre las formaciones alegres en su juego y eliminadas como Brasil o Argentina.

Italia y Francia, finalistas, así como Alemania y Portugal, han basado su éxito en la disciplina y el rigor táctico. Para los dos finalistas esto se traduce en dos defensas impermeables, dos goles encajados en todo el campeonato, y más de una tanda de penaltis a lo largo del último mes.

Las defensas han sido las protagonistas, las mejor armadas durante los 62 partidos disputados, en los que se han inscrito 143 goles, con una media de 2,30, motivo por el que la edición de Alemania no pasará a la historia porque abría que remontarse a la edición de Italia para encontrar un balance goleador más pobre, de 2,21 goles por partido.

El rigor táctico queda manifiesto además en la superioridad de las selecciones europeas porque por primera vez desde 1982, y por cuarta en la historia, no ha habido una sola selección sudamericana en semifinales.

AFRICA, LA DECEPCION.

El continente africano, que acogerá el Mundial de 2010, sólo estuvo representado en octavos de final con la debutante Ghana, que cedió ante Brasil. Igualmente los equipos asiáticos no superaron la primera fase después de que hace cuatro años Corea del Sur alcanzara las semifinales.

La tradición, modificada en 2002 (Senegal, Estados Unidos y Corea del Sur en cuartos), prevaleció en esta ocasión y confirmó que se mantienen las distancias entre la 'vieja guardia' futbolística y el resto del planeta.

Brasil, vigente campeón del mundo y cinco veces ganador, así como su gran rival, Argentina, han sido las principales víctimas de este Mundial. La 'Seleçao', que llegó a Alemania con la vitola de insuperable, explotó ante un equipo bien organizado como Francia ante la que ha sufrido tres derrotas consecutivas (1986, 1998 y 2006). El cuadrado mágico -Kaka, Ronaldinho, Ronaldo, Adriano- defraudó.

Argentina también llegaba con aires de 'dream team' con Riquelme, Saviola, Tevez, Messi o Crespo. Después de una primera fase brillante fue eliminada ante Alemania en la tanda de penaltis, víctima también de la especulación de su entrenador José Pekerman, cuyos cambios, especialmente el de Riquelme, variaron la organización albiceleste.

Los equipos que juegan el balón han sido eliminados. La condición física también ha tenido un rol importante. Los treintañeros como Zidane, Makelele, Thuram o Vieira parecen haber resistido el paso del tiempo y dieron su última lección de fútbol aunque la sinfonía 'bleu' quedó inacabada.

SIN ESTRELLAS.

Tampoco hubo sorpresas porque en los octavos estuvieron seis campeones del mundo, y ningún talento surgió. Si Ribery sedujo por su velocidad, tanto como el alemán Odonkor o el portugués Cristiano Ronaldo, o los delanteros españoles (Villa y Torres), argentiunos (Messi, Tevez), alemán (Podolsky) o holandeses (Robben, Van Persie) llaman a la puerta para ser las estrellas durante los próximos cuatro años, el Mundial se va sin coronar a un rey, después de que Zidane perdiera esa condición tras su feo detalle ante Materazzi.

Si Klose terminó como pichichi, Ronaldo ha inscrito su nombre en la historia. Tres goles y un récord mítico: con 15 dianas en cuatro participaciones se convierte en el mejor goleador en la historia de los Mundiales por delante del alemán Gerd Müller. Una pequeña consolación para Brasil. ESPAÑA, FIEL A LA TRADICION.

La selección española confirmó una nueva decepción, la enésima, acercándose a un Mundial con la pasión habitual y retirándose lejos de los focos, sin ningún protagonismo y ofreciendo las mismas dudas de siempre.

España incrementó la pasión ante Ucrania y animó a los que todavía no lo estaban. En su segundo partido sufrió, pero esa tensión se tomó en positivo para hablar del nuevo concepto de fútbol español, pero en el partido de verdad, en el importante y que marca la diferencia, la selección no estuvo a la altura de Francia, a posteriori subcampeona, y reconoció sus limitaciones, la que la convierten en la mejor de las peores y la peor entre las mejores.

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