Río 2016: La gran oportunidad de los refugiados olímpicos

Actualizado 13/08/2016 11:40:18 CET

MADRID, 13 Ago.(EDIZIONES)

"Estos refugiados no tienen hogar, ni equipo, ni bandera, ni himno nacional. Pero les ofreceremos un hogar dentro de la Villa Olímpica junto al resto de atletas del mundo". Con estas palabras, el presidente del COI, Thomas Bach, anunciaba la participación de los integrantes del equipo de refugiados por primera vez en unos Juegos Olímpicos. Un hito sin precedentes que marcaba un antes y un después en el mundo del deporte.

Ya en la década de 1950 un grupo llamado Unión Deportistas Libres del Este de Europa intentó crear un equipo de jugadores sin nación, pero fue en el punto más álgido de la Guerra Fría y el COI desistió de tan arriesgada idea. Incluso otros atletas han marchado bajo la bandera olímpica pero nunca como refugiados. Río 2016 ha sido la primera vez que se ha permitido la participación de estos jóvenes que luchan cada día por un lugar en el mundo.

Un total de diez atletas, seleccionados entre 43 posibles candidaturas, representa a los más de 65 millones de desplazados en el mundo. Un momento histórico para el mundo deportivo y también para sus países de procedencia: Siria, Etiopía, Sudán del Sur y República Democrática del Congo.

A continuación, repasamos el duro camino que han recorrido para poder llegar a ser olímpicos.

SIRIA, EL CONFLICTO QUE PARECE NO TENER FIN

El país asiático vive una continua lucha desde marzo de 2011 entre el Gobierno de Bashar Al Assad y sus opositores. Como consecuencia ya son más de cinco millones de sirios los que han huido del país en busca de su supervivencia.

De este panorama tan desolador también escapó Yusra Mardini. La historia de la nadadora siria, que tuvo que empujar el bote en el que iba con otros pasajeros el Mediterráneo hasta llegar a la isla de Lesbos, ha dado la vuelta al mundo y son ya muchos los que la han alzado a la categoría de heroína.

Con apenas 18 años ha participado en los 100 metros de estilo libre de natación y, aunque quedó eliminada, asegura estar viviendo un sueño maravilloso. "Toda mi familia está aquí, en Río de Janeiro, y nos reímos mucho porque me dicen que ahora soy famosa".

Desde que se marchó de Siria se entrena en Berlín y su vida no se parece en nada a los horrores que provoca la guerra.

Otro que tampoco dudó en huir del eterno conflicto sirio fue Rami Anis. Este nadador, de 25 años, escapó de Alepo antes de ser llamado para juntarse a las tropas del ejército. Hoy vive en Bélgica y se entrena bajo las órdenes de la nadadora olímpica Carine Verbauwen. Al igual que su compatriota, participó en los 100 metros lisos de natación y, aunque no consiguió clasificarse para la final, se llevó una emocionante ovación del público presente. "Quiero arrojar luz sobre la difícil situación de los refugiados", agregó.

ETIOPÍA, LA CRISIS DEL HAMBRE

El fenómeno climatológico de El Niño es el responsable de una de las peores crisis de hambruna que se recuerdan en el país africano y por la que hace falta asistencia para más de 15 millones de personas. Una situación difícil si además tenemos en cuenta que es el país que más refugiados acoge.

El atleta Yonas Kinde, de 36 años, se vio forzado a abandonar Etiopía por cuestiones políticas y marcharse a Luxemburgo. Allí tuvo que compaginar su trabajo como taxista con la participación en diversas maratones pero la falta de ciudadanía siempre le ha impedido competir por cualquier país. Ahora, en los Juegos Olímpicos de Río, su sueño por fin se ha hecho realidad y muy pronto podrá correr en la prueba estrella del Atletismo: el maratón.

SUDÁN DEL SUR, CON GRAVES PROBLEMAS HUMANITARIOS

Otro de los países que vive una situación devastadora es Sudán del Sur. El hambre y las guerras étnicas están haciendo mella en una población que vive en riesgo constante por el temor a una posible epidemia de cólera.

Precisamente, los cinco atletas sursudaneses que competirán en estos Juegos escaparon del mismo lugar: el campamento de Kakuma. Anjaline Nadai Lohalith, Yiech Pur Biel, James Nyang Chiengjiek, Rose Nathike Lokonyen y Paulo Amotun Lokoro se entrenan ahora en Nairobi (Kenia) gracias al Centro de Entrenamiento para refugiados de la Fundación de Paz Tegla Loroupe.

Todos ellos competirán en atletismo aunque en diferentes modalidades.

REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO, LA GUERRA QUE NO CESA

El conflicto bélico en RDC dura ya más de 50 años y, por ahora, parece no tener fin. Desplazados por la guerra y separados de sus familias, Yolande Mabika y Popole Misenga decidieron buscar nuevas oportunidades en Río despues de llegar a Brasil en 2013 para participar en el Campeonato Mundial de Judo.

Tanto Mabika como Misenga perdieron en la primera ronda de las categorías de menos de 70 y menos de 90 kilos en judo respectivamente pero ambos se van orgullosos por el papel desempañado. "Venimos a llevar nuestro mensaje de que queremos paz, que no haya más familias separadas y gente obligada a dejar su lugar de origen".

Independientemente de sus logros deportivos y del ejemplo de superación personal, la participación de estos diez atletas en los Juegos Olímpicos de Río será mundialmente celebrada. Todos ellos forman una imágen simbólica que sirve de escaparate para millones de refugiados que luchan por sobrevivir cada día.

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