Barcelona'92, el gran cambio de los Juegos Paralímpicos

 

Barcelona'92, el gran cambio de los Juegos Paralímpicos

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Desfile de los atletas paralímpicos españoles en la inauguración de Barcelona'92
COMITÉ PARALÍMPICO ESPAÑOL
Publicado 13/09/2017 11:34:42CET

MADRID, 13 Sep. (EUROPA PRESS) -

Los Juegos Paralímpicos de Barcelona de 1992, que se celebraron del 3 al 14 de septiembre, dieron continuidad al éxito de los Olímpicos de semanas antes y supusieron igualmente un gran éxito deportivo y organizativo, marcando un antes y un después en la concepción de este evento y el inicio del paulatino crecimiento del deporte para discapacitados en España, que rayó a gran nivel en el evento.

Durante doce días, los mejores deportistas con discapacidad compitieron en la Ciudad Condal en unos Juegos que, al igual que los Olímpicos, han sido considerados como los mejores de la historia en competencia posiblemente con los de Pekín 2008 y, sobre todo, con los de Londres 2012, estos celebrados en un país con una enorme cultura deportiva en esta faceta.

Para Barcelona, que acogió la IX edición de estos Juegos de Verano, supuso sin duda una gran transformación y a partir de ahí, marcó lo que sería el continuo crecimiento del Movimiento Paralímpico que se volvió a encontrar con un impecable nivel organizativo, gracias, en buena medida, a que por primera vez sólo existió un Comité Organizador para tratar los aspectos de los dos eventos que centraron la atención sobre la capital catalana durante más de un mes.

Más de 9.000 millones de pesetas de presupuesto tuvo la división del COOB'92 para estos Juegos, dirigida por Joan Coll, con casi la mitad aportados por Fundación ONCE, organismo que jugó un papel clave para su organización.

España 'descubrió' el deporte para discapacitados en su mayor expresión y el público, de menos a más, respondió llenando las gradas, superando incluso las expectativas tanto de los propios participantes, poco habituados a sentir tanto el calor de la gente, como de los organizadores. Además, los deportistas pudieron competir en los mejores escenarios de los olímpicos.

Según los datos del Comité Paralímpico Español, más de 2,3 millones de personas acudieron a estos Juegos Paralímpicos, 65.000 a una Ceremonia de Inauguración el 3 de septiembre en el Estadio de Montjuic, que repitió el modelo que había deslumbrado semanas antes, con unas simbólicas enormes manos blancas que ondeaban todos los espectadores y un encendido del pebetero realizado igualmente por el protagonista del 25 de julio de 1992, el arquero Antonio Rebollo, ganador después de una plata en tiro con arco.

En la apertura, presidida por SM la Reina Doña Sofía, presidenta de honor de la cita, también actuaron los tenores Josep Carreras y Montserrat Caballé y el cantante Joan Manuel Serrat y el cosmólogo Stephen Hawking lanzó un mensaje a los presentes a través de los videomarcadores del estadio donde subrayó que los Juegos representaban para las personas con discapacidad "una oportunidad de superación".

"Todos somos minusválidos de alguna manera. Atletas paralímpicos os necesitamos, sin estos Juegos no podemos pensar que la fiesta ha sido redonda", expresó el alcalde Pasqual Maragall, mientras que José María Arroyo, presidente de la Fundación ONCE, recordó a los participantes que estaban en Barcelona "para demostrar que en el deporte no existen barreras ni límites". La numerosa delegación española de casi 300 personas fue abanderada por Javier Salmerón, atleta catalán con parálisis cerebral.

SANTAMARTA Y CONDE, LOS 'REYES'

A partir de ese día, comenzó la competición de verdad y, en consonancia con el evento y su condición de anfitrión, España firmó una magnífica actuación. Las previsiones situaban en cerca de 70 el número de medallas a la que aspiraban los deportistas españoles que cuatro años antes en Seúl había logrado 43, 18 oros, 13 platas y 12 bronces. Pero pese a que la gran mayoría no contaba con apenas ayudas para su preparación, ya que por entonces no existía ni se tenía previsto un Plan ADOP, rayaron a gran nivel y superaron todas las expectativas con 107 preseas: 34 oros, 31 platas y 42 bronces.

El atletismo y la natación fueron los deportes líderes de la delegación nacional con 48 y 43 metales respectivamente, aunque los atletas sumaron 22 medallas doradas por las siete de los nadadores. 48 preseas corrieron a cargo de los deportistas con discapacidad visual, 47 de los discapacitados físicos y 12 de los deportistas con parálisis cerebral. España sumó en nueve deportes y finalizó quinta del medallero por detrás de los Estados Unidos (175), Alemania (171), Gran Bretaña (128) y Francia (106, pero más oros -36-).

Y de entre todos los deportistas, hubo dos que sobresalieron, ambos atletas. La burgalesa Purificación Santamarta, deficiente visual de la clase T11 y ganadora de tres medallas en Seúl (un oro y dos platas), conquistó cuatro oros, dando muestras de su condición de velocista al dominar los 100, 200 y 400, y de mediofondista al ganar los 800. Esta vendedora de cupones fue una de las grandes leyendas del deporte paralímpico español hasta que emergió la nadadora aragonesa Teresa Perales.

También en el tartán del Estadio Olímpico brilló el vizcaíno Javier Conde, que también aportó cuatro metales dorados. El atleta, discapacitado físico de la clase TS4, fue imbatible en el mediofondo y el fondo y subió a lo más alto del podio en los 800 metros, 1.500 metros, 5.000 metros y 10.000 metros en los que eran además sus primeros Juegos. Posteriormente, ganó otros cinco metales hasta su última participación en Pekín.

Otro debutante, el nadador discapacitado físico balear Xavi Torres, fue el protagonista en la piscina Bernat Picornell de donde se marchó con cinco medallas: un oro en el relevo 4x50 libre, dos platas en 150 estilos (SM4) y en el relevo 4x50 estilos y dos bronces en los 50 mariposa (S3) y en los 100 braza (SB3). El atleta catalán Marcelino Paz y la nadadora guipuzcoana Arancha González también fueron protagonistas con tres oros cada uno.

Pero estos grandes éxitos se quedaron 'empequeñecidos' por la demostración de la nadadora discapacitada visual estadounidense Trischa Zorn, que ganó 12 medallas, 10 oros y dos platas, mientras que su compatriota John Morgan se llevó diez también de la piscina, entre ellas ocho doradas. Otro estadounidense, el atleta Bart Dodson, se colgó ocho oros.

Y la fiesta se cerró el día 14 de septiembre en el Estadio Olímpico con una Ceremonia de Clausura donde, como había sucedido un mes antes, el protagonismo fue para la música, un truco de magia con Petra, la mascota de la cita y fiel amiga de Cobi, y un enorme castillo de fuegos artificiales con el que Barcelona puso fin a un mes y medio de arduo trabajo para poner el listón alto para las futuras sedes olímpicas y paralímpicas.

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