(Ampl.) Michael Phelps alcanza con polémica el mito de Mark Spitz

Actualizado 16/08/2008 12:02:01 CET

El de Baltimore ganó ajustadamente a Cavic, pero la Federación Serbia presentó una reclamación pidiendo la victoria de su deportista

PEKÍN, 16 Ago. (EUROPA PRESS) -

Michael Phelps alcanzó hoy al mito de su compatriota Mark Spitz con la conquista de una séptima medalla de oro, conseguida sin embargo con polémica por la reclamación de la Federación Serbia que considera que su deportista, Milorad Cavic, tocó antes la pared que el de Baltimore.

Phelps realizó una remontada sensacional en los 50 metros de vuelta, y superó al balcánico en el último suspiro en lo que pareció una demostración de potencia y clase, decidida por una centésima, que condenaba al serbio a la plata.

Pero poco después de la entrega de medallas, la Federación Serbia presentó una reclamación alegando un error en el cronometraje. La Federación Internacional (FINA) dictaminó al instante a favor del americano, aunque las imágenes creaban dudas sobre la justicia de su victoria.

Phelps no se exhibió como en otros días, pero sí ofreció su clase y potencia en unos 100 mariposa que, junto al relevo 4x 100 libres, se presentaba como la prueba más complicada en su pelea contra sí mismo y Spitz.

Pero, el estrecho margen de una centésima, unió a Phelps con el californiano y su hazaña de Múnich'72. Si en el relevo ante Francia y el poderoso Alain Bernard, su compañero Jason Lezak realizó 50 metros sensacionales, en esta ocasión, el nadador de 23 años hizo algo similar para una remontada espectacular.

Y es que por momentos la sorpresa se dio cita en el moderno 'Water Cube', aunque no con el nombre esperado. Phelps temía a su compatriota Ian Crocker, plusmarquista mundial, y el que se tornó rival fue finalmente el serbio Milorad Cavic.

El balcánico demostró que su récord olímpico de las semifinales no era casualidad. Dominó con solvencia los primeros 50 metros, mientras que el séxtuple campeón olímpico en Pekín quedaba rezagado en el séptimo lugar con 62 centésimas por remontar.

Los segundos 50 metros de Phelps fueron espectaculares, sobre todo su tramo final. Su potencia apareció en todo su esplendor y fue comiendo terreno a todos sus rivales, todos sobrepasados, salvo Cavic, irreductible hasta el final, únicamente a la hora de tocar la pared, sólo por una centésima, polémica minutos después y que empaña la alegría del de Baltimore.

De todos modos, el americano, que buscará superar mañana con ocho a Spitz, explotó de júbilo ante otro oro sufrido, el séptimo, el que le permitía alcanzar a Spitz, aunque no fuese acompañado de la habitual plusmarca mundial, sólo con récord olímpico. El serbio se quedó con la plata, y el bronce ni siquiera fue el premio para el detentor del mejor tiempo, Ian Crocker, superado, también por una centésima, por el australiano Andrew Lauterstein.

ADLINGTON ACABA CON LA PLUSMARCA MÁS ANTIGUA.

Además de la nueva hazaña de Michael Phelps, que mañana buscará el octavo oro en el relevo 4x100 estilos, la jornada dejó el fin de 19 años de reinado de la estadounidense Janet Evans en los 800 metros libres.

El 8:16.22 de Evans, que el próximo miércoles iba a cumplir los 19 años, era la plusmarca mundial más antigua de la piscina, pero hoy tuvo su final a manos de la británica Rebecca Adlington, que contaba con apenas unos meses cuando la americana marcaba ese fantástico registro.

Adlington rebajó hoy en más de dos segundos ese tiempo y con 8.14.10 se adjudicó el oro, el segundo tras el de los 400 libres, proclamándose la mejor del mediofondo y el fondo femenino. La italiana Alessia Filippi y la danesa Lotte Friis se quedaron con la plata y el bronce respectivamente.

Por otro lado, el penúltimo día de la natación de piscina dejó otro récord del mundo por medio de la zimbabuense Kirsty Coventry, que reeditó su título olímpico en los 200 espalda con un tiempo de 2:05.24, mejorando la anterior plusmarca mundial de 2:06.09 en poder de la americana Margaret Hoelzer, plata, desde el pasado mes de julio. El bronce fue para la japonesa Reiko Nakamura.

Con este resultado, la nadadora africana se convierte en una de las protagonistas de los Juegos al conseguir su cuarta medalla, la primera de oro tras las platas de los 100 espalda, 200 y 400 estilos.

Finalmente, la jornada concluyó con sorpresa en los 50 libres, que coronaron al primer campeón olímpico de la historia de la natación brasileño, César Cielo Filho, que batió a los dos favoritos, el francés Alain Bernard y el australiano Eamon Sullivan.

El galo, al menos, se pudo contentar con el bronce por detrás de su compatriota Amaury Leveaux, mientras que el oceánico, plusmarquista mundial, sólo pudo ser sexto.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies