Una mujer embarazada lidiaba con una pataleta de su hijo cuando un grupo de desconocidas se acercó para ayudar

Pataleta
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Actualizado 21/02/2018 15:30:01 CET

EDIZIONES, 21 feb.

Si ves a una persona sola y desesperada lidiando con la pataleta de un niño, ¿qué harías?

Beth Bornstein Dunnington, una mujer que viajaba de Los Ángeles a Portland, Oregón, fue testigo de algo que hoy en día se podría catalogar -por desgracia- de insólito y reconfortante, a la vez.

Bornstein cuenta, en un post publicado en Facebook, que a principios de este mes, cuando se encontraba en el aeropuerto para ir a Portland presenció la escena en la que un niño se encontraba en plena pataleta en la puerta de embarque.

Según ella, el niño no debía tener más de 18 meses de edad y no paraba de corretear entre los asientos, lanzando patadas y gritando, y después tumbándose en el suelo negándose a subirse al avión. A su lado, su joven madre, visiblemente embarazada, desesperada y sobrepasada por la situación que, en un momento dado, decidió sentarse en el suelo para llevarse las manos a la cara y ponerse a llorar.

Lo que sucedió después no fueron miradas juiciosas, ni cuchicheos poco convenientes, ni tampoco un pasotismo generalizado. Lo que sucedió lo contó así Dunnington en Facebook:

"Entonces, sucedió algo maravilloso (estoy llorando solo de recordarlo). Varias mujeres que estábamos en la terminal (seríamos unas seis o siete,) que no nos conocíamos de nada, nos acercamos y la rodeamos a ella y al niño formando un círculo a su alrededor. Yo me puse a cantar "The Itsy Bitsy Spider" para calmar al pequeño. Una mujer se puso a pelar una naranja, otra mujer sacó un juguete de su bolso y dejó que el niño jugara con él, otra mujer ofreció a la mamá una botella de agua . Otra persona ayudó a la madre a sacar la taza del niño de su bolso y se la dio para que él también bebiera. Fue tan hermoso, no hubo que mediar palabra y eso que ninguna nos conocíamos, pero al final logramos calmarlos a los dos, y ella consiguió meter a su hijo en el avión. Me pareció curioso que sólo las mujeres se acercaron. Después de que embarcamos todas volvimos a nuestros asientos separados y ni siquiera hablamos de lo que había pasado. Simplemente fuimos un grupo de extrañas, reunidas para resolver algo. Entonces, se me ocurrió que un círculo de mujeres, con una misión, es capaz de salvar el mundo. Nunca olvidaré ese momento".

Según una entrevista a 'Good Morning America', Beth Bornstein Dunnington espera que la difusión de su mensaje aliente a cualquiera que lo lea a "actuar con amabilidad. A ayudar cuando alguien está luchando, si puede, y a confiar en sus instintos".