Solana propone que la UE firme un acuerdo global con Rusia sobre energía

Actualizado 03/06/2006 2:17:44 CET

BRUSELAS, 2 Jun. (EUROPA PRESS)

La Comisión Europea y el Alto Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana, presentaron hoy una estrategia común cuyo objetivo es poner la política exterior comunitaria al servicio de las necesidades energéticas de los Veinticinco. La propuesta más destacada consiste en firmar un acuerdo global con Rusia para garantizar el suministro y evitar problemas de abastecimiento como los ocurridos a principios de año cuando Moscú cortó el gas a Ucrania, afectando a varios países europeos.

A raíz de este conflicto entre Rusia y Ucrania, los Veinticinco adquirieron conciencia de su vulnerabilidad en materia de suministro y aceleraron los trabajos para crear una política energética común. En la cumbre de marzo, los líderes europeos pidieron a Solana y a la Comisión ideas sobre el papel que debe jugar la política exterior en este campo. El esbozo preliminar se discutirá en el Consejo Europeo del 15 y 16 de junio.

Teniendo en cuenta la "interdependencia" entre la UE y Rusia en el sector energético, el Alto Representante propone cerrar un "acuerdo global" que cubra "todos los productos energéticos" y que facilite las inversiones comunitarias en la modernización de las redes rusas. "El objetivo debería ser la integración de los mercados europeo y ruso de la energía, de manera no discriminatoria, transparente, recíproca y benéfica para las dos partes", afirma el documento.

Solana quiere que el acuerdo energético se discuta en paralelo a la renovación del Acuerdo de Asociación y Cooperación entre la UE y Rusia, que empezará a negociarse en los próximos meses. Los Veinticinco importan de Rusia el 24% del gas que consumen y el 27% del petróleo. Pese a esta acentuada dependencia, el Ejecutivo comunitario insiste en que Moscú también tiene interés en un marco estable de relaciones porque las compras energéticas de la UE representan aproximadamente el 8% del PIB ruso.

El texto considera imprescindible continuar con la asociación energética estratégica con Noruega y buscar un enfoque similar con Argelia, que en la actualidad suministra el 10% del gas de la UE, aunque la Comisión cree que esta cantidad podría doblarse y llegar a ser casi igual de importante que la de Rusia. También se apunta la necesidad de ayudar a Turquía a convertirse en "una gran plataforma de tránsito de la energía", reforzar la cooperación con Ucrania y convertir la energía en un asunto primordial de la política de vecindad.

Finalmente, el Alto Representante y el Ejecutivo comunitario creen que es necesario reforzar el diálogo con los países productores y de tránsito de África del Norte y África Continental, el Cáucaso, el Caspio, Asia Central, Oriente Medio, el Golfo y América Latina y favorecer la aparición de nuevos corredores energéticos mediante los proyectos de nuevos gaseoductos en estas zonas.

RIESGOS DE CHINA

Pero el documento defiende que el diálogo energético no debe limitarse a los países productores sino también a los grandes consumidores, como Estados Unidos, Japón, China o India. Con estos países abogan por hablar de la mejora de la transparencia y el funcionamiento de los mercados mundiales, así como del desarrollo de fuentes renovables y de la eficiencia energética.

La UE está especialmente preocupada por el crecimiento imparable del consumo en China, que si continúa al ritmo actual podría "hacer explotar el sistema", según un experto comunitario. También alerta de las "implicaciones políticas": Beijing compra el 80% de la producción petrolera de Sudán, lo que explica su postura poco enérgica en el conflicto de Darfur. También ha adquirido toda la producción de Gabón para los próximos 15 años.

El principal objetivo de la política exterior de la UE para garantizar la seguridad de suministro debería ser promover la transparencia y un mejor gobierno del sector mediante estos acuerdos de cooperación con terceros países. Con ello se crearían condiciones jurídicas estables, no discriminatorias, transparentes y abiertas para favorecer las inversiones y los intercambios. Si los mercados funcionan correctamente, países como China no tendrían que firmar acuerdos bilaterales exclusivos.

Solana aboga además por mejorar la capacidad de producción y exportación de los productores y desarrollar y modernizar las infraestructuras de transporte de la energía, así como por facilitar el clima de inversión de las empresas europeas en países terceros y abrir la producción y la exportación de los recursos energéticos a la industria de la UE. A cambio, se ofrecería a estos países un acceso no discriminatorio a las infraestructuras de exportación.