Las industrias buscan un tiempo técnico para negociar garantías a largo plazo al comprar la luz

Actualizado 16/06/2008 19:16:49 CET

MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los grandes consumidores de electricidad siguen negociando con el Ministerio de Industria una fórmula que garantice su competitividad tras la liberalización de las tarifas industriales a partir del 1 de julio, y para ello piden un "tiempo técnico" más allá de esta fecha para lograr garantías a largo plazo en los contratos bilaterales que firmen con las eléctricas.

El vicepresidente de AEGE (Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía), Javier Penacho, explicó a Europa Press que los grandes consumidores quieren comprar electricidad en el mercado, pero que es preciso un "tiempo técnico" que no debe interpretarse como una reticencia a la liberalización, sino como un plazo breve para "resolver el problema" del sector industrial.

A partir del 1 de julio los grandes consumidores de electricidad dejarán de estar acogidos a la tarifa regulada. Según sus cálculos, el paso al mercado podría encarecer en hasta un 100% la electricidad que consumen si se toma como referencia la señal de precio que marca el mercado mayorista de la electricidad, conocido como 'pool'.

Penacho explicó que por este motivo las industrias están pidiendo "compromisos a largo plazo" por periodos de quince años o más en los contratos bilaterales con las eléctricas para lograr precios "semejantes a los de otros países" europeos. Para conseguirlo, indica, deberían tomarse como referencias señales de precios distintas a las que recoge el 'pool'.

"El objetivo es que la multinacional que tenga plantas en España y en otros países europeos tenga motivos para seguir aquí", y para ello es necesario que en el mercado doméstico haya "precios comparables" a los del resto del continente, sostuvo Penacho.

El vicepresidente de AEGE explicó que la Comisión Nacional de la Energía (CNE) ya ha estudiado las "alternativas" propuestas por los grandes consumidores para lograr precios competitivos.

EL ARGUMENTO DE LA INTERRUMPIBILIDAD.

El modelo español, señaló, debe tomar como base las garantías a largo plazo en la contratación bilateral de electricidad y reconocer a las grandes empresas su aportación en la gestión de la demanda. AEGE quiere poner en valor el mecanismo de interrumpibilidad, mediante el cual el operador puede retirarles el suministro en momentos de fuerte demanda.

Penacho explicó que las empresas han tenido que recurrir en 38 ocasiones a paradas de producción desde 2001 en momentos de fuerte demanda, y que la última se produjo a finales de 2007.

Si bien España cuenta con la peculiaridad de la interrupción de suministro, no puede recurrir a fórmulas como la utilizada en Finlandia, donde las grandes empresas construyen su propia central nuclear para disponer de generación propia.

"Si en España no se puede poner nuclear, ¿qué tenemos que hacer para conseguir lo que se conseguiría por la vía nuclear?", se preguntó Penacho en alusión a la importancia de conseguir mediante otros métodos unos "precios comparables" a los de la energía atómica, como los que disfrutan las industrias de otros países.

'POOL', CO2 E INTERCONEXIÓN.

Para Penacho, los riesgos de la liberalización están relacionados con el funcionamiento del 'pool' y con la falta de un mercado libre de la electricidad en Europa condicionado, entre otros aspectos, por la escasa capacidad de interconexión de España con otros países.

La industria no puede "jugársela a cómo funciona el 'pool' en España si no existe la posibilidad de irse a comprar electricidad en otros países", señaló antes de pedir una auténtica "competencia real" en los mercados de compra de electricidad en Europa.

Por otro lado, el vicepresidente de AEGE advirtió de que las industrias deben pagar a menudo en sus contratos de electricidad el coste de los derechos de emisión de CO2 en el que incurren las eléctricas, incluso cuando la energía adquirida no ha sido generada a partir de fuentes contaminantes.

El grupo de los grandes consumidores de electricidad aglutina a empresas con un valor equivalente al 5% del Producto Interior Bruto (PIB) y generan 240.000 empleos directos e indirectos. Cada una de estas empresas consume de media electricidad similar a la que demandan 50.000 hogares españoles.

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