Impasse sobre decisión final de refinería en Centroamérica

Actualizado 03/06/2006 11:00:00 CET

LA ROMANA, República Dominicana (EUROPA PRESS), 03

La reunión de los países de Mesoamérica, Colombia y República Dominicana entró en un impasse debido a que los ministros no llegaron a un consenso en cuanto a quién debe tomar la decisión final sobre la sede de la refinería de petróleo en la región: los presidentes o los inversionistas.

El presidente de Guatemala, Oscar Berger, dijo a su llegada que los mandatarios no deberían de participar en la decisión sobre la sede de la refinería, que según el estudio de una consultora extrarregional podría estar en Puerto Quetzal, en Guatemala, o Puerto Armuelles, en Panamá.

"Esperamos que se resuelva por parte de los técnicos y no de los presidentes", afirmó el mandatario al arribar a esta ciudad de playas exclusivas, ubicada a unos 110 kilómetros al este de la capital dominicana.

El secretario de Energía de México, Fernando Canales, dijo en una conferencia telefónica con la prensa de su país que la sede "va a depender de la decisión del inversionista, de la empresa que vaya a construir la refinería".

Agregó que: "a los países lo que nos interesa es que nos vendan la gasolina lo más barato posible. Sea que se fabrique en Guatemala, sea que se fabrique en Panamá, o en un tercer país, que no se excluye por definición, aunque no esté en las recomendaciones del estudio"

Señaló que la empresa inversora hasta podría cambiar el lugar elegido por los presidentes.

Según Canales, empresas como Shell, Chevron-Texaco, Total de Francia y Mitsubishi de Japón han mostrado interés en la refinería.

Informó que el sábado al concluir el encuentro presidencial en La Romana viajará al estado mexicano de Campeche para reunirse con el secretario de petróleo de Arabia Saudita Alí Raimi y lo invitará a participar en la inversión.

Las discrepancias marcaron el encuentro de los cancilleres y ministros de energía que analizan la propuesta, cuando algunos cuestionaron los criterios utilizados para definir a los dos finalistas. Otros dejaron entrever que la decisión final ya no sería de los mandatarios, sino de los eventuales inversionistas.

El canciller dominicano Carlos Morales Troncoso dijo que se tomó la decisión de que si hay otros estudio sobre la factibilidad de que la refinería sea instalada en otro lugar, será tomado en cuenta. "Así se abre el abanico para otros países", señaló.

El ministro de Energía de Colombia, Luis Ernesto Mejía, se negó a comentar sobre las discrepancias de la decisión final, pese a que un comunicado de la cumbre mencionaba que ese país sugirió que el lugar fuese decidido por los inversionistas.

Para el consultor de la presidencia de Panamá Nils Castro, dijo que "lo que va a definir el lugar de la refinería serán las decisiones de los inversionistas y no las nuestras... la última palabra la van a tener los que van a poner la plata".

La ministra de Economía de El Salvador, Yolanda de Gavidia, que antes de la primera jornada de reuniones había dicho que pediría una explicación de los criterios técnicos adoptados para seleccionar las dos naciones candidatas para la sede, expresó que las respuestas que recibió fueron satisfactorias.

Sin embargo, se negó a comentar los resultados de la segunda jornada de conversaciones. "Los presidentes lo verán mañana (sábado)"

Insistió en que los inversionistas privados deberán tener "voz y voto" para decir cuál es el país idóneo para la instalación de la refinería y "tienen que validar el estudio" de factibilidad del lugar elaborado por la empresa angloamericana KBC.

La construcción de la refinería es parte del Programa de Integración Energética Mesoamericana (PIEM), que incluye también la interconexión eléctrica, una gasificadora y una red de gasolineras en la región, entre otros proyectos.

La refinería tendría un costo de 6.500 millones de dólares y capacidad para procesar 360.000 barriles diarios de crudo pesado y atendería las necesidades petroleras de los países miembros.

Además, podría exportar los excedentes a otros mercados, sobre todo en la costa oeste de Estados Unidos.

La factura petrolera del 2005 en Centroamérica, que no tiene hidrocarburos, podría ascender a unos 5.000 millones de dólares.