El Parlamento vasco insta al Gobierno central a cerrar la central de Garoña

Actualizado 03/06/2006 21:30:04 CET

VITORIA, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -

El pleno del Parlamento vasco instó ayer al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno central al cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña, al tiempo que mostró su "contundente rechazo" a la posibilidad de prorrogar su funcionamiento e instó al Consejo de Seguridad Nuclear a "oponerse a la solicitud que, en este sentido, realizará Nuclenor".

La proposición no de ley presentada por el tripartito salió adelante gracias a los 40 votos a favor de PNV, EA, EB, EHAK y Aralar, mientras que recibió 15 votos en contra de PP y 18 abstenciones del PSE-EE.

Iñaki Gerenabarrena (PNV) manifestó que ha llegado el tiempo de "decir basta" a la central nuclear de Garoña porque es la más vieja del Estado, está "obsoleta" y provoca riesgos que "no compensan". Por este motivo, criticó la enmienda de totalidad presentada por el PSE-EE, en la que se aboga por el "cierre progresivo" de la central y por "estudiar con detenimiento la no renovación". En este sentido, instó al desarrollo de la implantación de energías renovables y volvió a reclamar el cierre de Garoña.

El representante de EA Rafa Larreina indicó que la central está "obsoleta" y tiene problemas, por lo que "su prórroga no tiene razón de ser". Afirmó que "energía nuclear es el paradigma de la insostenibilidad", además de ser "muy cara", de resultar "un modelo energético insostenible" y de suponer un fracaso "ecológico, económico y social". Por este motivo, reclamó el cierre de la central en 2009, o antes si fuera posible, y rechazó la prórroga hasta 2019 porque supondría "un riesgo para la población".

La portavoz de EB, Kontxi Bilbao, recordó que es la central más antigua del Estado, con más de 35 años, y aseguró que está "obsoleta", "tiene grietas" y su programa de emergencias es también antiguo. Asimismo, añadió que en un área de 30 kilómetros alrededor de la central se ha detectado un "aumento del número de tumores" así como restos nucleares en las plantas y en el agua. Por ello, reclamó el cierre de Garoña, cuya "huella ecológica será inasumible" y abogó por invertir en un modelo energético sostenible y alejado de la energía nuclear.

Desde el PSE-EE, Natalia Rojo rechazó las críticas del PNV y aseguró que su formación aboga por el cierre, pero dijo que las cosas "se deben hacer con su tiempo" y con "responsabilidad", como, según indicó, ha ocurrido con Zorita. Asimismo, recordó que la central sí posee un programa de vigilancia radiológica del entorno e insistió en que su formación está a favor de energías renovables "más seguras".

El representante del PP Carmelo Barrio pidió "serenidad y responsabilidad" a la hora de abordar este tema y rechazó la proposición del tripartito, que además tachó de "manipuladora, demagógica e incorrecta", ya que, aseguró, Garoña "no es una central vieja", está actualizada y cumple con todas las normas. En este sentido, pidió al tripartito "no sembrar argumentos alarmistas" y le instó a tener en cuenta los informes de los expertos, que han permitido una vigencia de hasta 60 años a centrales similares a la ubicada en Burgos.

La portavoz de Aralar, Aintzane Ezenarro, se refirió también a los riesgos de la central y a su antigüedad y apostó por su cierre, al tiempo que animó al Gobierno vasco a trabajar más en el desarrollo de las energías renovables.

El parlamentario de EHAK Julián Martínez rechazó también la energía nuclear, porque no es renovable y porque tiene "graves riesgos".