La CE aboga por dar más flexibilidad a los Estados a la hora de aplicar tipos reducidos de IVA

Actualizado 05/07/2007 17:24:44 CET

Propone un tipo mínimo para alimentos y fármacos y otro intermedio para cultura, transportes públicos, empleo o medio ambiente

BRUSELAS, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Comisión Europea defendió hoy dar más flexibilidad a los Estados miembros para permitirles aplicar tipos de IVA reducidos a los servicios de carácter local que no se pueden prestar a distancia -como la peluquería o los trabajos de albañilería- ya que, a su juicio, ello no provocará distorsiones comerciales.

Al margen de esta posibilidad, Bruselas quiere que los tipos reducidos se limiten a dos categorías de productos: alimentos y fármacos, que se beneficiarían de un tipo mínimo del 0 al 5% y otros bienes y servicios de carácter social como los relacionados cultura, educación, transportes públicos, energía o medio ambiente, con un tipo intermedio entre el 10 y el 15%.

El comisario responsable de Fiscalidad, László Kovács, subrayó que es imprescindible "simplificar y racionalizar" la actual estructura del IVA en la UE para reducir los costes administrativos de las empresas y mejorar el funcionamiento del mercado interior. A su juicio, las grandes diferencias de tipos del impuesto en los Estados miembros acaba provocando "distorsiones de competencia" y supone una "barrera" para las empresas.

Para ello, debatirá durante los próximos meses estos planes con todos los países de la UE y con todos los sectores afectados y presentará propuestas legislativas a finales de 2008 o principios de 2009 con el fin de que puedan entrar en vigor en 2010. Mientras tanto, Kovács pidió que se prorroguen las derogaciones de las que disfrutan los países de la ampliación, que en su mayoría caducan a finales de este año o a principios del siguiente, ya que de lo contrario se crearía una situación de desigualdad respecto a los antiguos 15 Estados miembros, cuyas derogaciones tienen una duración indeterminada.

La legislación comunitaria establece que la prestación de bienes y servicios está sujeta a un tipo mínimo del 15%, aunque los Estados miembros pueden aplicar un tipo reducido no inferior al 5%. Sin embargo, existen múltiples derogaciones distintas para cada país que hacen que el sistema sea "complejo" y "heteróclito". Asimismo, el tipo reducido se aplica también de manera transitoria hasta 2010 a una lista de servicios que requieren mucha mano de obra (en España, a peluquerías y albañilería).

De acuerdo con un informe elaborado por el centro de estudios 'Copenhagen Economics' por encargo de la Comisión, un tipo único de IVA sería "la mejor solución desde el punto de vista estrictamente económico" ya que reduciría los costes administrativos para las empresas y las distorsiones en el mercado interior, además de mejorar el poder de compra de los consumidores.

El estudio reconoce no obstante que el uso de tipos reducidos puede resultar beneficioso en algunos sectores concretos, especialmente en los servicios prestados a nivel local. Estos tipos reducidos podrían incrementar la productividad general, el PIB y los ingresos fiscales de un Estado miembro "si incitan a los consumidores a pasar menos tiempo en las tareas del hogar y el bricolaje y a dedicarse más a su actividad profesional habitual".

En cuanto a su impacto sobre el empleo, el informe admite que, si el IVA reducido se aplica en los sectores que requieren mucha mano de obra, pueden crearse nuevos puestos de trabajo de carácter permanente, aunque puntualiza que "el efecto positivo global será muy limitado" porque estos sectores representan una cuota muy baja en el conjunto de la economía.

En todo caso, se subraya que los tipos reducidos de IVA suponen para las empresas y las autoridades fiscales costes administrativos elevados y que existen otros mecanismos de actuación, como las subvenciones directas a favor de determinadas actividades, que permiten obtener idéntico resultado con costes menores.

RESTAURANTES

En cuanto a los restaurantes, para los que Francia exige la aplicación de tipos reducidos -en España ya gozan de esta ventaja-, el estudio señala que se trata de un "caso límite", ya que, por un lado, su actividad se dirige sobre todo al consumo local, pero por otro puede tener una influencia en la distribución del turismo entre los Estados miembros.

A juicio del comisario de Fiscalidad, la actual situación respecto al IVA en los restaurantes es "injusta" puesto que la mitad de Estados miembros ya aplican tipos reducidos y la otra mitad tiene prohibido hacerlo según la legislación vigente. "O los Estados miembros acuerdan poner fin a la aplicación de tipos reducidos en restaurantes o abren esta posibilidad a todos los demás, pero esta desigualdad debe abolirse", señaló, puntualizando que su opción preferida es que se extienda a todos.

Kovács insistió además en que la aplicación del IVA debe ajustarse a los objetivos políticos generales de la UE, por lo que no tiene sentido rebajar el impuesto en el caso del gas o la electricidad porque se incentivaría el consumo pero sí que podría hacerse para los productos más eficientes en términos energéticos.

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