CE propone armonizar la base del impuesto de sociedades, como pide Merkel

Actualizado 16/03/2011 14:26:38 CET

Las empresas se ahorrarán 700 euros anuales en costes administrativos y 1.300 millones por consolidación

BRUSELAS, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Comisión Europea ha presentado este miércoles una propuesta legislativa para armonizar en toda la UE la base imponible del impuesto de sociedades. Se trata de una de las medidas que la canciller alemana Angela Merkel ha exigido incluir en el Pacto por el Euro como contrapartida a reforzar el fondo de rescate para los países con problemas de deuda.

La propuesta del Ejecutivo comunitario no afecta a los tipos del impuesto, que seguirán siendo competencia de cada Estado miembro. En España el tipo general del impuesto de sociedades es el 30%.

Bruselas calcula que la base común ahorrará a las empresas europeas 700 millones de euros anuales por los menores costes administrativos, y 1.300 millones de euros al poder consolidar los beneficios y las pérdidas que obtienen en los diferentes Estados miembros donde operan. Además, las compañías que deseen expandirse fuera de sus fronteras conseguirán un ahorro de hasta 1.000 millones de euros.

La base común armonizada será obligatoria para los Estados pero voluntaria para las empresas. Las que las que crean que el régimen armonizado de la UE las beneficia podrían decidir acogerse al mismo, mientras que otras empresas podrían seguir ajustándose a sus regímenes nacionales.

BENEFICIOS PARA ESPAÑA

El comisario de Fiscalidad, Algirdas Semeta, ha asegurado que "las preocupaciones de los Estados por una pérdida de ingresos no están justificadas" porque la nueva base común será más amplia (un 7,9% más) que la media de las bases nacionales existentes. Además, cada Gobierno seguirá siendo soberano para fijar los tipos. De media, los países perderán un 2,7% de ingresos por la consolidación de pérdidas y beneficios de las empresas, aunque en el caso de España Bruselas calcula que podría incluso ganar un 1,2%.

Los Estados miembros llevan discutiendo casi una década sobre la armonización del impuesto de sociedades. Pero los temas de fiscalidad exigen un acuerdo unánime de los Veintisiete y las reticencias de varios Estados miembros, especialmente Irlanda que tiene un tipo del 12,5% para atraer inversiones, han impedido realizar avances.

De hecho, los líderes de la eurozona rechazaron el pasado viernes rebajar el tipo de interés que Irlanda paga por su rescate por la negativa del nuevo primer ministro, Kenny Enda, se negó a aumentar el impuesto de sociedades, como le exigían Francia y Alemania.

Según un reciente informe elaborado por Ernst & Young, España estaría entre los países ganadores de crearse una base imponible común en la UE del Impuesto de Sociedades, tanto en términos de aumento de la recaudación como de creación de empleos. Irlanda se sitúa entre los Estados miembros más perjudicados en ambas categorías.

VENTANILLA ÚNICA

Según denuncia Bruselas, en materia de impuesto de sociedades "sigue habiendo graves obstáculos al mercado único que frenan a las empresas". Las empresas transfronterizas tienen que ajustarse hasta a 27 normativas diferentes para calcular su base tributaria y deben trabajar hasta con 27 administraciones tributarias distintas.

Además, se enfrentan a un régimen "extremadamente complejo" para determinar la manera en que deben tributar las transacciones dentro del grupo (precio de transferencia) y no pueden compensar sus pérdidas en un Estado miembro con los beneficios en otro. Como consecuencia, "las grandes empresas deben sufrir costes y complicaciones enormes, mientras que a las pequeñas esto les suele disuadir de expandirse dentro de la UE", de acuerdo con el análisis de la Comisión.

La propuesta de base común para el impuesto de sociedades tiene por objeto solucionar estos problemas ofreciendo a las empresas un único conjunto de normas sobre la base tributaria y la posibilidad de presentar una única declaración fiscal consolidada a una sola administración por su actividad entera dentro de la UE.

Partiendo de esta declaración fiscal única, la base tributaria de la empresa se repartirá entre los Estados miembros en que operase, según una fórmula específica. Esta fórmula tendrá en cuenta tres factores: activos, mano de obra y ventas. Una vez desglosada la base tributaria, los Estados miembros podrán gravar su parte de acuerdo con su propio tipo del impuesto de sociedades.

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