Trabajo admite que la movilidad geográfica no reducirá el paro y aboga por nuevas políticas de empleo

Actualizado 01/03/2007 13:57:24 CET

Reconoce que la reforma laboral ha abaratado el despido y que uno de cada cuatro trabajadores indefinidos ya tiene el despido de 33 días

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

El secretario general de Empleo, Antonio González, admitió hoy que la movilidad geográfica servirá "de muy poco" para resolver los desajustes territoriales del desempleo, por lo que abogó por hacer "más operativas" algunas políticas de empleo que han quedado "obsoletas" y poner en marcha otras nuevas, que respondan a la realidad actual del mercado laboral.

En un desayuno organizado por HumanGroup, González insistió en la necesidad de "cambiar rápidamente" las políticas activas de empleo, pues las más importantes nacieron hace 20 años, cuando el paro en España era muy elevado. "Para algunas políticas ya no se encuentran desempleados. La realidad ha cambiado y necesitamos nuevas medidas", subrayó.

González explicó también que cada vez hay más desempleados poco dispuestos a recurrir a la movilidad geográfica para salir del paro, posiblemente porque su situación personal les liga al territorio en el que viven. "Por tanto, habrá que tener políticas que sean capaces de crear empleo allí donde hace falta", señaló el secretario de Empleo, que precisó que algunas comunidades autónomas ya están presentando propuestas al respecto.

La necesidad de diseñar nuevas políticas de empleo forma parte de un plan global para modernizar los servicios públicos de empleo, compromiso recogido en la reforma laboral y sobre el que ya se está trabajando.

Para González, esta medida responde a una "necesidad imperiosa", pues, en una situación como la española, cercana al pleno empleo, unos servicios públicos de empleo "más eficientes" ayudarían a reducir los costes de las empresas y se convertirían en una baza estratégica ante el déficit de empleo cualificado que se espera para los próximos años.

BAJAN LAS CONVERSIONES.

En cuanto a la reforma laboral, el secretario general de Empleo resaltó los positivos resultados que ha arrojado esta norma en sus primeros meses de aplicación, con más contratos indefinidos, tanto iniciales como convertidos, y un "estancamiento" de la temporalidad.

Este saldo favorable de la ley, dijo, se está obteniendo con el mismo dinero que se dedicaba a estímulos y bonificaciones antes de la reforma laboral, pues lo que se ha hecho es modificar la composición del gasto. En cualquier caso, del conjunto de costes que implica la reforma, el 80% se concentra exclusivamente en la reducción de cotizaciones sociales.

A pesar del impulso que sufrieron las conversiones de empleo temporal a indefinido en el primer semestre de la reforma, los datos del mes de febrero reflejan ya un descenso de las mismas debido a que se han dejado de bonificar. De hecho, González explicó que actualmente se están realizando un 80% de las conversiones que se efectuaban hace un año.

Pese a no existir ya el estímulo económico, el secretario general de Empleo recordó que todavía existe un "incentivo normativo" para animar a las empresas a efectuar conversiones. Se refería así a que hasta el 31 de diciembre de este año se permitirá que la conversión de empleo temporal a fijo se canalice a través del contrato indefinido de fomento del empleo, cuya indemnización por despido improcedente es de 33 días por año trabajado, frente a los 45 días por año de los indefinidos ordinarios.

Precisamente, y en relación con el despido, González reconoció que, aunque no ha sido el objetivo central de esta última reforma laboral, esta ley, por la vía de impulsar el llamado contrato de 33 días, ha realizado una "aportación suplementaria" a la tendencia que introdujeron las reformas laborales anteriores de rebajar los costes del despido.

Éstos, dijo, se han reducido "muy sustancialmente" en España gracias a las reformas de 1994, 1997, 2001 y 2002, y también, aunque de forma más indirecta, con esta última reforma, en vigor desde el 1 de julio de 2006. Ninguna reforma, salvo la de 1997 y la del año pasado, ha tenido efectos sobre la reducción de temporalidad, según González.

EL DESPIDO OBJETIVO ES "POCO OPERATIVO".

El impulso que la última reforma laboral hace de los contratos indefinidos de fomento del empleo ha llevado a que uno de cada cuatro trabajadores que son fijos tengan el contrato indefinido con despido de 33 días, situación que, en opinión de González, va en ascenso. De cada seis trabajadores, precisó, dos son temporales y uno tiene contrato de fomento del empleo.

El secretario general de Empleo insistió en que el coste del despido no es el "gran problema" de los costes que soportan las empresas, pues supone menos del 2% del coste laboral total. "Para las propias empresas, es más alto el coste de la temporalidad que el del despido", enfatizó González.

Asimismo, añadió que también se ha producido un cambio estructural en el despido, pues más del 80% de las entradas en el sistema de protección por desempleo se producen a través de la modalidad de despido que no tiene salarios de tramitación.

Aunque actuar sobre el coste del despido no es la panacea para resolver los deficit del mercado laboral, González reconoció que existen problemas con él, aunque no relacionados con la indemnización por la improcedencia del mismo, sino con el despido por causas objetivas, que calificó de "poco operativo". "Si hubiera posibilidades habría que hacer una reflexión sobre esto, porque tiene unos procedimientos y un funcionamiento difícil de adaptar a las situaciones concretas de la realidad", dijo.

El secretario general de Empleo se mostró convencido de que habrá más reformas laborales en el futuro porque persistirán o surgirán nuevos problemas en un mercado de trabajo cada vez más cambiante y confió en que éstas sean nuevamente fruto del consenso para garantizar así su eficiencia.

Éstas, dijo, tendrán que buscar el equilibrio entre flexibilidad y seguridad. De todos modos, González indicó que cuando se habla de estos temas siempre "se centra el tiro" en la flexibilidad externa, lo que consideró un "error" vinculado a la "obsesión" empresarial por los costes directos. "Hay un gran grado de flexibilidad interna en las empresas que no se aprovecha, se utiliza muy poco", puntualizó.

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