Sarkozy avisa de que la UE no aceptará que EEUU bloquee las reformas del sistema financiero

Actualizado 07/11/2008 22:27:55 CET

Los Veintisiete esperan que las primeras medidas para convertir al FMI en guardián de la estabilidad financiera mundial se adopten en 100 días

BRUSELAS, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, dijo hoy que todos los países de la UE están de acuerdo en que la cumbre del G-20 que se celebrará en Washington el próximo 15 de noviembre debe servir para "cambiar las reglas de juego financieras". Sarkozy recordó que la actual crisis partió de Estados Unidos y que por ello la Unión Europea no aceptará ahora que las autoridades norteamericanas bloqueen las reformas.

La Unión Europea pedirá en Washington que las primeras reformas de la arquitectura financiera internacional, entre las cuales se encuentra convertir al Fondo Monetario Internacional (FMI) en el guardián de la estabilidad mundial, se completen en un plazo máximo de 100 días, según acordaron los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete en la cumbre extraordinaria celebrada en Bruselas. A finales de febrero o principios de marzo tendrá lugar una nueva conferencia internacional para evaluar los progresos que se hayan realizado, a la que ya asistirá el presidente electo de EEUU, Barack Obama.

"La época en la que había una moneda, una dirección, una línea y todos asentíamos, esta época ha terminado", dijo Sarkozy en rueda de prensa tras la reunión de los líderes europeos para preparar la cumbre de Washington. Esta época, prosiguió, terminó el 18 de septiembre con la decisión de las autoridades de EEUU de dejar quebrar al banco de inversión Lehman Brothers sin consultarlo con nadie.

"La crisis es mundial, pero sabemos muy bien de dónde ha partido (...) La solución debe encontrarse con ellos (los estadounidenses), pero no aceptaremos irnos con las manos vacías", apostilló Sarkozy. Desveló que ya ha hablado sobre la cumbre financiera tanto con el presidente saliente, George W. Bush, como con el presidente electo, Barack Obama, pero dejó claro que corresponde a los estadounidenses decidir cuál será la representación de éste último en Washington.

A Bush le comunicó que la UE quiere que de la cumbre del G-20 salgan "decisiones ambiciosas y operativas". "No se trata de ser agresivos contra nadie, ni de ser rígidos en nuestras posiciones. Pero hay que habituarse a una novedad política: la Europa política habla con una sola voz", insistió Sarkozy. "No queremos pasar de la ausencia de regulación a un exceso de regulación, pero queremos cambiar las reglas del juego financiero", explicó.

El presidente francés indicó que todos los Estados miembros están de acuerdo en la necesidad de "refundar" el sistema financiero en aspectos como el aumento de la transparencia, la modificación de las normas contables, el combate contra los paraísos fiscales o la supervisión de todas las instituciones financieras, incluidos los 'hedge funds' y las agencias de calificación de riesgo.

También existe consenso sobre la necesidad de reforzar el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque Sarkozy admitió que todavía no se sabe en qué sentido irá la reforma porque algunos países quieren convertir esta institución en una especie de banco central de bancos centrales, otros quieren mejorar sus instrumentos para estabilizar a los países en dificultades y otros pretenden que censure a los países que lleven a cabo políticas económicas erróneas.

NO PERMITIR UN FRACASO

Por su parte, Durao Barroso destacó que la cumbre de Washington "no puede fracasar" sino que debe ser un encuentro de carácter "histórico" que adopte "decisiones concretas". En este sentido, señaló que la reunión no debe limitarse a cuestiones financieras sino que tiene que dar un impulso a la lucha contra la pobreza y contra el cambio climático y al libre comercio.

"Los europeos proponemos principios y reglas comunes para abordar los desafíos globales", insistió el presidente del Ejecutivo comunitario. También reclamó reformar las instituciones internacionales para dar un mayor papel a los países emergentes, sin olvidar a los países más pobres que, según subrayó, ya sufren el impacto de la crisis.

El primer ministro británico, Gordon Brown, destacó la necesidad de reformar el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otras cosas para crear un "mejor sistema de alerta rápida" que evite la extensión de una crisis como la actual. "No creo que podamos hacer frente a problemas de 2008 con las instituciones de 1945, hay que renovarlas y reformarlas", subrayó.

Señaló que las reformas del sistema financiero internacional "deben basarse en los principios de transparencia, integridad, responsabilidad, buena gestión bancaria y cooperación internacional". Y reiteró su deseo de crear 30 colegios de supervisores para los principales bancos que operan en distintos países "antes de finales de año". "Creo que contaremos con el apoyo de las firmas financieras", concluyó.

CINCO REFORMAS INMEDIATAS

Los líderes europeos exigen que en Washington se adopten 5 medidas concretas. La primera, reforzar el Fondo Monetario Internacional (FMI) para convertirlo en el guardián de la estabilidad financiera internacional. El FMI se encargará, junto con el Foro de Estabilidad Financiera, de "recomendar las medidas necesarias para restaurar la confianza y la estabilidad".

Además, deberá "dotarse de los recursos necesarios y de instrumentos adecuados para dar apoyo a los países con dificultades y ejercer plenamente su función de vigilancia macroeconómica", según se recoge en las conclusiones de la cumbre extraordinaria celebrada este viernes.

La UE pide además que en la cumbre del G-20 se decida "someter a las agencias de calificación de riesgos a un registro, a una vigilancia y a normas de gobernanza. La tercera medida concreta que deberán pactar los países que se reúnan en Washington es la reforma de las normas contables para mitigar el impacto de las turbulencias en las cuentas de los bancos.

En cuarto lugar, los jefes de Estado y de Gobierno reclaman que el encuentro del 15 de noviembre consagre el principio de que "ningún segmento de mercado, ningún territorio ni ninguna institución financiera escape a una regulación proporcionada y apropiada o, al menos, a la vigilancia.

Finalmente, la UE defiende que se establezcan códigos de conducta "para evitar la asunción excesiva de riesgo en la industria financiera, incluido el ámbito de los sistemas de retribución".

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