El FMI rebaja ligeramente su previsión de crecimiento para EEUU

Actualizado 03/07/2012 19:59:03 CET

Advierte del efecto contraproducente sobre la recuperación de realizar un ajuste fiscal demasiado ambicioso

WASHINGTON, 3 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado una décima a la baja sus expectativas de crecimiento para la economía estadounidense en 2012 y 2013, para cuando prevé un crecimiento del producto interior bruto (PIB) del 2% y del 2,3%, respectivamente, como consecuencia del impacto de la crisis de la zona euro y la incertidumbre fiscal a nivel doméstico, según reflejan las conclusiones del 'Artículo IV' elaborado por la institución internacional.

"La recuperación de EEUU continúa siendo tibia y sujeta a elevados riesgos a la baja a la vista de las dificultades financieras en la zona euro y la incertidumbre doméstica sobre los planes fiscales", señala el informe del FMI sobre EEUU.

A este respecto, la entidad dirigida por Christine Lagarde ha advertido de que "el fracaso a la hora de lograr un acuerdo a corto plazo sobre el gasto y los impuestos podría desencadenar un ajuste fiscal severo en 2013, amenazando la recuperación".

De hecho, el informe del FMI alerta de que una consolidación fiscal del 4% en 2013 tal y como se contempla en la actual ley reduciría el crecimiento de EEUU muy por debajo del 1% e incluso provocaría una contracción de la economía a principios del siguiente ejercicio.

"Frente a este transfondo, las políticas deben afrontar de manera decisiva los desafíos a medio plazo utilizando el margen disponible para apoyar la recuperación", apunta el Fondo, que considera particularmente acuciante "garantizar un ritmo de ajuste fiscal a corto plazo que respalde la recuperación, acabando así con la incertidumbre sobre un ajuste de de gran calado en 2013".

Por otro lado, la institución dirigida por Christine Lagarde valora positivamente la postura "muy acomodaticia" adoptada en materia de política monetaria y ha expresado su apoyo a un mayor relajamiento de esta posición en caso de un empeoramiento de las perspectivas, incluyendo nuevas compras de activos hipotecarios por parte de la Reserva Federal.