El interés del bono irlandés a diez años se estrecha tras la mejora del rating de Fitch

Fitch Ratings
BRENDAN MCDERMID / REUTERS
Publicado 18/12/2017 14:58:58CET

El Brexit y los cambios en las políticas fiscales de las multinacionales, principales risgos

DUBLÍN, 18 Dic. (EUROPA PRESS) -

La rentabilidad ofrecida por los bonos irlandeses con vencimiento a diez años se estrechaba este lunes en los mercados secundarios de deuda, por debajo del 0,50%, después de que el pasado viernes la agencia crediticia Fitch haya revisado al alza la nota de solvencia del país, hasta 'A+' con perspectiva 'estable'.

En concreto, el interés del bono portugués a diez años se relajaba hasta un mínimo del 0,497%. Desde que Irlanda solicitó el rescate financiero con el objetivo de poder sostener el gasto público, el sistema financiero y refinanciar los vencimientos de deuda, la rentabilidad de sus bonos a diez años, que alcanzó máximos en julio de 2011 ante la incertidumbre, se ha reducido en más de 13 puntos.

El pasado viernes, Fitch revisó al alza la nota de solvencia de la deuda a largo plazo de Irlanda, desde 'A' hasta 'A+' y situó la perspectiva en 'estable', como resultado de la "mejora" de la salud del sector bancario, lo que ha reducido los riesgos para la economía y soberanía irlandesa.

En este sentido, la firma estadounidense explica que la ratio deuda/ingresos de los hogares irlandeses está disminuyendo, aunque aún sigue situándose como la cuarta más alta de toda la Unión Europea (UE), que alcanzó el 141,6% en el segundo trimestre de 2017.

Asimismo, Fitch señala que el 'banco malo' de Irlanda (NAMA, por sus siglas en inglés), que se constituyó para abordar los problemas del sector bancario e inmobiliario derivados de la crisis financiera, pagó recientemente su deuda senior no garantizada antes de lo previsto, eliminando así el pasivo contingente asociado para el soberano, que se había situado en 43.200 millones de euros en 2011.

Respecto al sector público, Fitch pronostica que la relación de la deuda pública sobre Producto Interior Bruto (PIB) caerá al 65,8% en 2019, desde el 72,8% de finales de 2016. No obstante, cree que este índice continúa "muy por encima" de la mediana establecida para una calificación de 'A' y de 'AA'. Del mismo modo, la deuda como porcentaje de los ingresos, que estima que será del 265% a final de año, también es "sustancialmente" más alta que los indicadores establecidos.

En este sentido, la agencia de calificación prevé que el déficit del Gobierno se reduzca al 0,4% del PIB en 2017, desde el 0,7% de 2016, gracias al crecimiento de un 5,2% de los ingresos fiscales y que supera el 3,8% del gasto público. "El presupuesto de 2018 introduce aumentos impositivos netos por valor de alrededor del 0,3% del PIB. Prevemos que el déficit se reducirá al 0,2% en 2018 y que se logre el equilibrio presupuestario en 2019", indica.

Respecto a los costes de financiación, Fitch calcula que los pagos de intereses como porcentaje de PIB se reducirán al 1,9% este año, desde el máximo del 4,3% en 2013. "El reembolso anticipado de los préstamos pendientes al Fondo Monetario Internacional (FMI), que asciende a alrededor de 5.500 millones de euros, reducirá ligeramente los costes", sostiene.

De esta forma, Fitch indica que la calificación de Irlanda está respaldada por las instituciones "sólidas", su economía "rica" y "flexible", y unos mayores ingresos per cápita, que compensan los desequilibrios por los niveles aún elevados de deuda pública y privada, los riesgos derivados del impacto potencial del Brexit y los cambios en las políticas fiscales de las multinacionales.

"La incertidumbre en torno a las negociaciones entre Reino Unido y la UE sobre el Brexit y la futura relación comercial es un riesgo para las perspectivas de crecimiento a medio plazo de Irlanda (...), fundamentalmente por el futuro estado de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, que continúa siendo incierto", señala Fitch.

Al mismo tiempo, los cambios en las políticas fiscales de las corporaciones multinacionales son un riesgo para el país, que ha sido una economía favorecida por la inversión extranjera directa por parte de las grandes empresas en los últimos veinte años. Ahora se enfrenta a una menor entrada de capital en la medida en que los incentivos tributarios corporativos cambien, así como por la reforma del marco tributario estadounidense e impulsada por Donald Trump.