La OCDE lamenta el frenazo en las reformas y la ausencia de subidas salariales pese a la recuperación

Publicado 19/03/2018 17:06:54CET

Los países poseen un amplio margen para elevar sus ingresos fiscales mediante el impuesto de sucesiones y el IBI

MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) -

La recuperación del ritmo de crecimiento de la economía mundial, con una expansión prevista de casi el 4% para este año, ha permitido una reciente aceleración de la reducción del desempleo que aún tiene que traducirse en subidas salariales de carácter generalizado, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que no espera un mayor ritmo en las reformas acometidas, después de que en 2017 se registrara una desaceleración desde los niveles moderados de los años anteriores.

"Cabe esperar que el estancamiento en el nivel de vida que ha padecido un importante porcentaje de la población en muchos países de la OCDE esté llegando a su fin", ha señalado Álvaro Pereira, economista jefe en funciones de la OCDE, en la presentación del informe provisional 'Apuesta por el crecimiento 2018' durante la jornada inaugural de la cumbre que celebran en Buenos Aires los ministros de Finanzas y los bancos centrales de los países del G-20.

En este sentido, el informe de la OCDE constata que el crecimiento de la productividad "sigue siendo decepcionante", subrayando que, a pesar de la recuperación del empleo, los salarios no han seguido la misma tendencia hasta la fecha y muchos grupos vulnerables aún enfrentan perspectivas desfavorables en el mercado laboral.

De hecho, la institución internacional advierte de que la desigualdad es persistente y la tendencia a más largo plazo aumenta en muchos países, lo cual indica que algunas partes de la sociedad "no se han beneficiado mucho del crecimiento", mientras que las "megatendencias" como la digitalización, las presiones ambientales y demográficas pueden entrañar riesgos para la sostenibilidad del crecimiento a largo plazo.

"Las mejoras observadas en los mercados laborales no se han traducido aún en un incremento salarial importante de carácter general", ha lamentado Pereira, quien ha defendido la importancia de acometer reformas estructurales para consolidar el ritmo de crecimiento, generando más puestos de trabajo y mejores remuneraciones, reforzando la inclusión.

FRENO EN LAS REFORMAS.

A este respecto, el economista jefe de la OCDE ha reconocido que "existen escasos indicios de que el ritmo de las reformas vaya a recuperarse de forma inminente", añadiendo que en 2017 se registró una nueva desaceleración respecto al nivel observado durante los dos años
anteriores, que ya era moderado.

De este modo, si bien la OCDE reconoce las medidas implementadas por países como la reforma laboral de Francia, el impuesto sobre los bienes y servicios aplicado en India o la reforma fiscal introducida en Argentina, por lo general los gobiernos han prestado más atención a la protección social y al empleo.

"No obstante, han sido escasas y aisladas las reformas de calado destinadas a impulsar la productividad y reducir la dependencia de los estímulos generados por la política macroeconómica", ha advertido, subrayando que el mayor ritmo de expansión económica ofrece la posibilidad de reactivar reformas estructurales, con mayores posibilidades de conseguir resultados de forma más rápida.

"Es necesario que, tanto de manera individual como colectiva, los responsables de tomar decisiones encuentren vías para superar la
resistencia política observada ante reformas que pretenden salvar obstáculos de sobra conocidos, y sienten las bases para que sus economías aprovechen al máximo la transformación digital en curso", ha recomendado, recordando que un mayor crecimiento ayudaría a atenuar los riesgos financieros asociados con los elevados niveles de endeudamiento público y privado acumulados.

"La actual recuperación económica nos ofrece la posibilidad de implementar satisfactoriamente mejores reformas, con miras a
alcanzar el objetivo de que el crecimiento sea sólido, inclusivo y sostenible. No deberíamos desaprovechar esta oportunidad", ha apostillado Pereira.

ACTUACIONES.

En este sentido, la OCDE apuesta en su informe por actuaciones que generen un entorno empresarial más competitivo, promoviendo la entrada de empresas mediante la reducción de las barreras regulatorias y de los obstáculos a la inversión extranjera directa.

El proteccionismo comercial no puede sino menoscabar la inversión, al elevar los costos y el nivel de incertidumbre, erosionar la competitividad y reducir el margen de crecimiento de las empresas prósperas, advierte.

Asimismo, la organización ve margen en muchos países para reformar los regímenes de insolvencia, a fin de facilitar una reestructuración o salida ordenada de las empresas con dificultades, y recomienda introducir reformas que armonicen los procedimientos en caso de insolvencia en los diferentes estados miembros de la Unión Europea.

En cuanto a la fiscalidad, la OCDE considera que los gobiernos pueden actuar con vistas a aumentar los incentivos privados a la inversión mediante la introducción de reformas que permitan ampliar la base imponible, eliminando vacíos legales, dejando abierta la posibilidad de reducir los tipos impositivos, en particular los aplicados al trabajo y al capital.

"La mayoría de los países poseen un amplio margen para introducir reformas que puedan conciliar los objetivos de crecimiento e inclusión, principalmente incrementando los ingresos fiscales obtenidos mediante el impuesto de sucesiones y sobre bienes inmuebles", apunta la OCDE.