La compañía alemana Faber Castell centra su RSC en mejorar la educación de países latinoamericanos

Actualizado 10/05/2006 17:06:00 CET

MADRID, 10 May. (EUROPA PRESS) -

La compañía alemana fabricante de material escolar Faber-Castell centra su responsabilidad social en la mejora de la educación de países latinoamericanos y para ello realiza actividades para los estudiantes de diferentes distritos brasileños de Ouro Preto (Mato Grosso, centro), iniciativa de la que se benefician diez escuelas públicas.

La donación de material escolar a los alumnos de las localidades brasileñas con un bajo índice de desarrollo es de gran importancia para la empresa, ya que según apunta, "consigue grandes avances en materia de educación". Con sus productos estos alumnos cuentan con material suficiente para más de un año lectivo.

La empresa está comprometida no sólo con sus clientes sino también con el Medio Ambiente y las comunidades donde está instalada, señala la dirección. Un ejemplo de ello fue la decisión de la compañía de romper relaciones con una minera que le abastecía de talco, tras conocer que para la producción utilizaba mano de obra infantil.

Los proveedores conocen el compromiso de la compañía a través de su Código de Conducta, mediante el cual formaliza sus directrices en materia de RSC y orienta así a los proveedores en la gestión de sus negocios a fin de mantener una relación "equilibrada y armoniosa".

Incluso sus lápices se fabrican a partir de madera con el certificado de Forest Stewardship Council (FSC); una organización que certifica que los parques forestales de la compañía se gestionan de manera responsable. Asimismo, la compañía está certificada con la Norma medioambiental ISO 14001.

Además de producir sus lápices con madera certificada, Faber Castell apuesta por políticas de reciclaje y la gestión de residuos en todas sus fábricas. También promueve el control y la protección de la flora y fauna nativas por medio de diferentes programas. La promoción de encuentros con las comunidades locales también es una forma de propagar esta defensa de la naturaleza.

Otro aspecto diferenciador de la compañía es que sus productos no cuentan con ningún producto tóxico y consecuentemente son seguros y aptos para un uso infantil, siguiendo la legislación de la Unión Europea.

El grupo de empresas Faber-Castell nació en 1761, cuando Kaspar Faber empezó a fabricar sus primeros lápices en Stein, cerca de Nuremberg, Alemania. La cuarta generación de Faber, creó en 1839 el primer lápiz de marca y encaminó la empresa hacia el éxito internacional.

Hoy, ocho generaciones después, el grupo Faber-Castell continúa estando en manos de la misma familia. Es el fabricante más importante de lápices de madera del mundo, posee 13 plantas de producción y 17 subsidiarias, como así también agencias de venta en mas de 120 países del mundo.

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