Un experto apuesta por "disminuir los costes de comprensión de la RSE" y buscar la integración de sus indicadores

Actualizado 05/01/2007 13:05:04 CET

Pide mejorar la capacidad investigadora de los medios para darles valor real y no sólo transmitir noticias de buenas o malas prácticas

MADRID, 5 Ene. (EUROPA PRESS) -

El consultor y promotor de la web 'Responsabilidad Global', Josep María Canyelles, cuestiona la validez de algunas Memorias de Sostenibilidad por falta de "materialidad suficiente", aunque valora los progresos y el avance de la RSC en la visión global como empresa. Asimismo, apuesta por la necesidad de disminuir los costes de comprensión de la RSE, "buscar la máxima integración a los sistemas de gestión e indicadores de la empresa, Y garantizar la máxima comparabilidad a la vez que adecuación al sector empresarial".

En respuesta al cuestionario que se le realizó para el Anuario Empresa Responsable y Sostenible 2006-2007 que acaba de publicar la editorial especializada Media Responsable, Canyelles analiza las causas de las dificultades en el avance de la RSE en España, Europa y el resto del mundo, identificando algunos 'vectores' que juegan en su contra.

El primero y más importante es que "todavía hay un exceso de relajamiento estratégico entre las empresas de nuestro entorno, dando demasiado pábulo a los precios y a la calidad, y no afrontando con suficiente determinación la gestión del cambio, la modelización de los activos intangibles, y la definición de estrategias reales que permitan generar ventajas competitivas".

En segundo lugar, los distintos públicos y sobre todo los consumidores "no han incorporado significativamente criterios éticos o sostenibles en sus procesos de compra o selección", lo que diferencia a España de otros países y, específicamente en Europa, de los nórdicos y centrales, y que supone un factor de "no aceleración" en el compromiso de las empresas.

Finalmente, el experto se refiere a "una falta de definición o ambigüedad sobre el papel del sector público, que ha contribuido a generar debates confusos centrados en aspectos poco motivadores o alentadores en el eje voluntariedad-regulación y soslayando otras vertientes más estratégicas como su vinculación a la competitividad de la empresa, al compromiso de las partes, o a las consecuencias del impacto real en la sociedad y el entorno".

A su juicio, las empresas deben iniciar su camino hacia la RSE "en las materias en que objetivamente generan impacto, tienen interés estratégico, o bien se dan expectativas legítimas por parte de sus partes interesadas".

MOTIVAR A LAS EMPRESAS

A su juicio, además de motivar a más empresas para que se sumen a la gestión de su RSE, "también debemos alentar a las que ya están en esta línea para que le den un enfoque más integral, no sólo porque es lo que se espera de ellas, sino porque sería perjudicial para el propio concepto de la RSE que algunas empresas pudieran obtener un beneficio de reputación haciendo valer sólo una visión parcial de su responsabilidad y actuando al margen de criterios responsables en otras áreas".

En otro sentido, y ante el riesgo de que el sector público quiera intervenir en exceso para regular el sector, "hace falta acentuar la capacidad de autoregulación", pero autorregularse "no es tan sólo dejar hacer". "No es defendible la autorregulación si no hay capacidad de ejercerla de manera responsable, pensando el sector desde el propio sector", agrega Canyelles.

Asimismo, "la RSE se incorporará definitivamente a la economía sólo cuando forme parte determinante de las cadenas de proveedores", pero esta es aún "una asignatura pendiente" en la mayoría de casos, que, como mucho, "sólo han incorporado una exigencia a los proveedores de las materias centrales para su propia RSE, pero no de una manera integral".

En cuanto al papel de las Administraciones públicas, --y con el 18% del PIB que supone la compra pública--, este sector "podría favorecer un salto cualitativo en la dinámica del mercado, pero debe hacerlo a partir de los procesos de diálogo, apostando por el desarrollo y la sostenibilidad de las empresas y abordando conjuntamente su propia RS hacia las partes interesadas".

Los medios de comunicación también tienen un papel muy importante, porque la RSE debe llegar al gran público para que este sea la verdadera 'palanca del cambio'. "El reto se centra en mejorar su capacidad investigadora para proporcionar verdadero valor y no sólo transmitir las noticias de buenas prácticas de aquellas empresas más proclives a comunicar y a conseguir introducir notas de prensa en los medios", explica.

Asimismo, "el vector principal para el progreso general de la RSE deberá venir por la vía de la conciencia activa de los ciudadanos, pero también por la vía interna --empleados-- ya que "una orientación a la satisfacción de partes externas siempre tendrá el riesgo de anteponer aspectos de imagen si no se corresponde por igual a una RSE interna, con un proceso de alineación de los Recursos Humanos a la política de RSE".

Desde el punto de vista docente, el compromiso en la incorporación de la RSE en el curriculum "debe ser claro", pero atendiendo al concepto de la tercera misión de la Universidad, es decir, "no limitándolo a una asignatura más sino conformando una voluntad efectiva de crear ciudadanos que formen parte de la sociedad, comprometidos con la comunidad y con los retos del mundo".

En cuanto a los retos y desafíos que le quedan a la RSE, Canyelles resalta que "hace falta que más empresas incorporen este enfoque a su dimensión estratégica de negocio, ya que todavía son una inmensa mayoría las que consideran que es más un coste que una inversión".

Respecto a su promoción, "hace falta que los distintos agentes fundamenten sus discursos y acciones de fomento en una incorporación real en sus propias prácticas, al margen de su consideración de sector industrial, iniciativa privada, pública o social, o independientemente de la dimensión de la organización". La RSE es un enfoque válido y adaptable para cualquier organización", concluye.