Un experto defiende que el 'clima ético' forma parte de la RSC porque "contribuye al desarrollo sostenible"

Actualizado 28/12/2006 15:33:03 CET

MADRID, 28 Dic. (EUROPA PRESS) -

El analista peruano Carlos Jungbluth, columnista invitado en el último boletín del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresarial (IARSE), defiende que el denominado 'clima ético' es uno de los componentes de la responsabilidad social corporativa ya que es "uno de los factores que impulsa el desarrollo sostenible".

En un artículo titulado 'El clima ético', el experto recuerda que los países latinoamericanos "siempre están buscando razones a la permanente situación de pobreza cuando deberíamos saber que una de las causas de la pobreza es, precisamente, la falta de ética en la gestión de los gobiernos y la falta de compromiso de los ciudadanos para exigir a las autoridades a actuar éticamente".

En este sentido, el autor recuerda una encuesta difundida por la Universidad de Lima sobre principios y valores en la que más del 65% de los encuestados consideraban que en Perú "no se respeta a la autoridad, no se dice la verdad, no se cumplen las leyes"; y que los peruanos "no son puntuales, ni responsables, ni justos, ni honestos y no confían en las personas". Entre las cualidades positivas de los peruanos, los encuestados destacaron la solidaridad, la exigencia de derechos y la dignidad.

Jungbluth se muestra convencido de que el reconocimiento de los 'antivalores' "es un paso adelante en el cambio hacia el 'clima ético'", aunque demanda la actuación de estudiantes, profesores, trabajadores, políticos, empresarios y Gobiernos. "En el desarrollo del 'clima ético' no hay espacio para la política de la indiferencia. Lo único que ésta logra es mantener el 'status quo', lo que equivale a la impunidad y el caos", asevera.

Mientras que el origen del clima ético reside en la educación en valores "que comienza en el hogar y que vamos fortaleciendo en los distintos escenarios de la vida", su punto final acaba en la reputación --"un activo frágil que hay que proteger"--, un requisito que "no se logra en un momento y dura para siempre". "A mayor ética puesta en práctica, mayor será la confianza que generaremos en nuestro personal y clientes, en el público y en los ciudadanos. Así podremos exigir de ellos una conducta en el mismo sentido", señala el experto.

A modo de conclusión, Jungbluth apuesta por "desalentar todo aquello que nos daña éticamente para seguir avanzando en la construcción de los valores y principios que tanto reclamamos".

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