Garantizar la permanencia y motivación de los mejores, un 'secreto' en las empresas que se logra con conciliación

Actualizado 22/06/2007 13:45:57 CET

En un mercado global donde las compañías apenas se distinguen unas de otras, "son las personas quienes hacen la diferencia", dice IARSE

MADRID, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

Atraer y retener a los mejores talentos es un 'secreto' que cada vez más empresas han descubierto, según señala en el editorial del último Boletín del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresarial (IARSE), su director del Área de Comunicación, Alejandro Roca, que añade que garantizar esa permanencia sólo es posible con motivación, y esa motivación sólo se da con medidas de conciliación y de flexibilización de horarios.

"Siendo esto tan evidente, sorprende que muchas empresas aún desconozcan ciertos cambios acontecidos en las sociedades modernas y cómo éstos les afectan profundamente", señala este experto.

A nivel global, por ejemplo, "los trabajadores valoran cada vez más positivamente que la compañía para la que trabajan adopte medidas destinadas a flexibilizar sus condiciones de trabajo, o a favorecer la conciliación de su vida familiar y profesional". "Esto es ya un elemento estratégico para asegurar su posicionamiento como empleador preferido en su sector de actividad; y por ende para atraer y retener los mejores talentos", sostiene Roca.

Como contrapartida, un estudio reciente de International Business Report (IBR) revela el alto nivel de estrés que padecen los ejecutivos del sector privado en Argentina. Los directores de empresas nacionales son los segundos que más horas --de promedio-- trabajan por semana en el mundo, detrás de India.

"Los altos ejecutivos de economías emergentes tienden a trabajar jornadas más largas, siendo India y Argentina los líderes en esta lista, ambos con una media de 57 horas a la semana, seguidos de Armenia, Australia y Botswana, todos con 56 horas a la semana", revela el estudio, que también señala que los líderes de los negocios de todo el mundo trabajan de media un total de 53 horas a la semana. Este año, el 47% de los directivos argentinos declararon estar más estresado que el año anterior.

Otra investigación, presentada en 2006 por el Centro de Investigación CONFYE (Conciliación Familia y Empresa) de la Universidad Austral, en Argentina, muestra que pese a reconocer a la familia como la principal fuente de satisfacción personal (71% de las respuestas), los ejecutivos sólo destinan un promedio de 15,9 horas semanales a atender asuntos familiares, algo que "suena a poco si se lo compara con la cantidad de horas trabajadas", señala este experto.

LAS PERSONAS HACEN LA DIFERENCIA.

En un mundo globalizado donde los avances tecnológicos y la creciente competitividad de los mercados han revolucionado las formas de trabajo tradicionales, "la jornada laboral se ha extendido en vez de reducirse, con el consecuente impacto negativo sobre la calidad de vida de las personas", agrega.

"Y solucionar este problema constituye uno de los grandes retos para las empresas del siglo XXI", opina Roca, que apuesta por políticas que privilegien un mejor balance entre ambos componentes.

Medidas como el teletrabajo, establecer días fijos por semana en que el empleado pueda desempeñar tareas desde su hogar, la mejora de las condiciones ligadas a la maternidad y paternidad, mayores beneficios para el cuidado de los hijos pequeños, políticas de apoyo profesional sobre gestión eficaz de vida profesional y privada o prestación de servicios de conciliación --gimnasio en el lugar de trabajo, guardería, etc-- son algunas variantes que muchas empresas de todo el mundo ya están adoptando para hacer frente a estos desequilibrios.

A su juicio, ofrecer este tipo de fórmulas innovadoras "supone un capital diferencial para las empresas a la hora de ser valoradas y elegidas por los mejores talentos, por sus empleados actuales y potenciales". "En un mercado global donde las compañías apenas si se distinguen unas de otras, son las personas quienes hacen la diferencia", defiende.

No en vano, concluye Roca, "la conciliación es una cuestión de competitividad y de supervivencia del negocio en el largo plazo". Un buen programa en esta línea implica una alternativa que las empresas líderes, y las que aspiren a serlo, "no pueden darse el lujo de desestimar". Más que de "alternativa", en sociedades ávidas de mayor RSE, podría hablarse de una "imperiosa necesidad", sentencia.

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