El 'Premio Nobel Alternativo', Manfred Max-Neef, defiende que crecimiento y desarrollo "son términos diferentes"

Actualizado 22/01/2007 19:05:02 CET

MADRID, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

El 'Premio Nobel Alternativo' de 1983, el chileno Manfred Max-Neef, participó la semana pasada en el V Aniversario del Foro Diálogos para el Desarrollo que tuvo lugar en Madrid. Durante su intervención insistió en que la economía "ha de tener en cuenta las limitaciones del ecosistema" al tiempo que advirtió de que "el crecimiento no es lo mismo que el desarrollo".

Antes de empezar la conferencia 'Nuevas perspectivas del concepto de Desarrollo a Escala Humana', Max-Neef se confesó como "un economista profundamente decepcionado por el modo en que se enseña Economía y más aún de cómo se practica", ya que ésta "se ha convertido en cómplice de un mundo al que la mayoría de la gente no le gusta".

Por este motivo, el chileno considera que la economía debería seguir criterios como "servir a las personas y crear métodos e índices que se refieran a los individuos y no a los objetos" por lo que "ha de tener en cuenta las limitaciones del ecosistema". "El crecimiento no es lo mismo que el desarrollo y el desarrollo no precisa necesariamente de crecimiento", insistió.

El experto sostuvo que el mejor proceso de desarrollo "es el que mejora la calidad de vida de las personas". "Ahora bien, a pesar de que se suele pensar que las necesidades humanas son infinitas y cambian", en su opinión, son "pocas, clasificables e invariables" pues lo que varía "no son las necesidades, sino las formas de satisfacerlas".

Para conocer mejor la necesidades y darles respuesta, el profesor ha creado una tesis sobre el desarrollo a escala humana, estableciendo nueve necesidades fundamentales --subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad--, que se cruzan con cuatro categorías de satisfacción --ser, tener, hacer y estar--.

De este modo, se obtiene un 'mapa' con 36 campos en el que, estudiando las necesidades de los habitantes de 19 países diferentes, se descubrieron "pobrezas de afecto, de identidad o de entendimiento en los denominados países 'ricos', mientras que en los países considerados como 'pobres' se daba mucha riqueza de creación, de participación o de afecto".

Llegados a este punto, "en toda sociedad parece haber un periodo en el cual el crecimiento económico, convencionalmente entendido, genera un mejoramiento de la calidad de vida hasta un punto umbral, cruzado el cual el crecimiento económico genera un deterioro en la calidad de vida", subrayó el Nobel.

Durante su intervención, el economista también criticó que herramientas habituales como el índice del Producto Interior Bruto (PIB), no incluyen factores "como la amortización del patrimonio natural o el valor de las actividades no remuneradas". "Si ustedes lo piensan, es un indicador bastante absurdo. Da la impresión de que quienes diseñaron el indicador no sabían que hay cuatro operaciones aritméticas, porque en el PIB todo se suma", ironizó.

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