Un sindicato paraguayo eleva el índice de escolaridad en el país gracias a la implantación de centros sociales

Actualizado 22/05/2007 15:17:16 CET

El CNT ha puesto en marcha una red de centros educativos adaptados a la realidad de los niños, que reciben atención médica y alimentos

MADRID, 22 May. (EUROPA PRESS) -

La responsable del Consejo de la Infancia de la Central Nacional de Trabajadores de Paraguay (CNT), Hortensia Moran, destaca en una entrevista concedida a la Confederación Sindical Internacional (CSI) --que representa a 168 millones de trabajadores en 153 países-- que el trabajo de este sindicato ha logrado que cerca de 1.500 menores de este país puedan ir a la escuela.

Moran relata cómo aprovechó su experiencia de docente para impulsar a su sindicato a crear centros educativos mejor adaptados a la realidad de los niños de Paraguay. "Cuando comencé a dar clases me fui dando cuenta de las enormes necesidades que tenían los niños. Además de aprender, muchos de ellos ni siquiera tienen suficiente para saciar su hambre. Me comprometí entonces en una lucha que procuraba mejorar no solamente las aulas de la escuela sino también colaborar con las comunidades para mejorar sus condiciones de vida", relata.

Por este motivo, la sindicalista tuvo problemas con el Ministerio de Educación, "al que le parecía raro que deseara abarcar un radio más amplio del habitual ámbito escolar". Ante la pasividad gubernamental, la sindicalista puso en marcha una asociación compuesta por 350 docentes, que posteriormente se adhirió a la Unión Nacional de Educadores, a su vez afiliada a la CNT.

OFRECER RESPUESTAS

La sindicalista recuerda que, desde la CNT "se brindan ciertas respuestas que no da el sistema educativo tradicional", ya que se han creado centros insertados en el programa nacional del Instituto de Bienestar Social y del Ministerio Social. "Estos centros ahora forman parte del sistema de educación pública fundamental, que es obligatoria y gratuita. Los sindicatos se ocupan del seguimiento del programa y ejercen continua presión sobre las autoridades para que no se abandone esta línea de trabajo", afirma.

En estos centros, "además de dar clase, sirven a los menores todas las comidas del día, se los ayuda a hacer los deberes, se les da atención médica, etc". "Es también un centro de protección, porque procura que los chicos tengan una buena alimentación y educación, al tiempo que evita que trabajen o deambulen por las calles, ya que sus hogares están vacíos porque sus padres trabajan", indica Moran.

La sindicalista recuerda que el primer centro se creó en 1998 en Capiata, una ciudad situada a 19 kilómetros de Asunción, la capital de Paraguay. "Se inscribieron 45 niños y 8 bebés. Nuestra experiencia tuvo un efecto multiplicador: actualmente existen en Paraguay 36 centros comunitarios integrales a los que asisten 1.500 niños", subraya.

Esta iniciativa se dirige a los hijos de padres trabajadores: vendedores ambulantes, jardineros o empleados domésticos. "Para cubrir las necesidades básicas de una familia de tamaño medio hacen falta en Paraguay por lo menos 185 euros mensuales y esos padres tienen ingresos que varían mucho de un día a otro (entre 1,5 y 4 euros diarios)", asegura la sindicalista.

"Además, no tienen seguros médicos ni seguridad social. Eso da una idea de cuánto necesitan que se los ayude para que puedan mandar a sus hijos a la escuela", lamenta Moran que señala que los menores, además de ir a la escuela, "trabajan o salen a mendigar". "Algunos no van más a la escuela porque ni siquiera pueden comer suficiente", denuncia.

EL PAPEL DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD

A raíz de poner en marcha estos centros, el nivel de escolaridad ha crecido en Paraguay "y los niños de las familias pobres rinden más en la escuela". Además, "las mujeres también tienen mayores posibilidades de trabajar fuera de sus casas y de efectuar un aporte económico al presupuesto familiar y, al mismo tiempo, se les brinda la posibilidad de superarse y de cambiar de vida".

Moran resalta que esta circunstancia "se aplica especialmente a las madres solteras ya que muchas de ellas se prostituían para poder subvenir a las necesidades de sus hijos. De esta manera han podido acceder a una vida más digna".

En este sentido, la sindicalista denuncia que es "más difícil hacerse escuchar en los sindicatos de Paraguay por el hecho de ser mujer" aunque espera que la situación cambie. "El V Congreso de la CNT, llevado a cabo en noviembre de 2004, creó una Comisión Nacional de Trabajadoras. En dicha Comisión hay mujeres representantes de once sectores laborales afiliados a la CNT. Es muy importante dar a las mujeres un lugar específico porque, aunque somos muy numerosas y muy militantes en las bases sindicales, en los altos niveles de la dirigencia sindical no se reconoce debidamente ese militantismo o no se nos dan las mismas oportunidades de acceder a ellos", afirmó.

Así, en la directiva de la CNT hay una sola mujer entre los 25 miembros que la componen. "La Comisión Nacional de Trabajadoras tiene el cometido de procurar cambiar esta situación, de influir en las tomas de decisiones sindicales y de hacer que se progrese en la vía de la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos laborales", insistió.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies