Sindicatos exigen una reforma del comercio del algodón que ayude a salir de la pobreza a países en desarrollo

Actualizado 19/03/2007 14:16:09 CET

África exporta el 97% de su producción de algodón en bruto por lo que tiene que importar la tela necesaria para su producción textil

MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) -

Sindicatos internacionales reclamaron recientemente en Ginebra ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) que se inicie una reforma del comercio de algodón "urgente" para conseguir progresos concretos que resuelva las necesidades de los países en desarrollo productores de algodón y sus trabajadores, contribuyendo así a sacar a estos países de la pobreza, especialmente en África.

Según recoge el Boletín de la Confederación Internacional Sindical (CSI), la producción de algodón es fundamental para el desarrollo de los países productores, sin embargo, y aunque en 2004 y 2005 la OMC situó al algodón en lugar prioritario, los sindicatos denuncian que se hicieron "pocos progresos reales" para corregir los subsidios que algunos países industrializados conceden a los productores locales de este sector. Esta situación, está produciendo graves consecuencias sobre todo en África.

La reunión de la pasada semana ante la OMC debía tratar tanto la reforma comercial como cuestiones relativas al desarrollo de la producción de algodón, pero los sindicatos consideran que estas últimas "deben ser abordadas como una cuestión fundamental de desarrollo".

África produce parte del mejor algodón del mundo pero casi el 97% del algodón de este continente se exporta en bruto y solamente el 3% se procesa en el continente. Por este motivo, los productores de ropa de África tienen que importar la tela terminada de otros continentes, lo que supone un alza importante del coste total de su producto, a la vez que impide que África pueda ser competitiva en los mercados mundiales.

Por otra parte, los sindicatos critican que el sistema comercial multilateral "no se ocupa de las verdaderas cuestiones que enfrenta el sector agrícola", ya que aunque los ingresos procedentes de la producción de algodón tienen una gran importancia para los países en desarrollo más pobres, "éstos han perdido la capacidad local de produccción de alimentos debido a que las instituciones financieras internacionales han impulsado a los países en desarrollo a orientar la agricultura hacia las exportaciones, en detrimento de las necesidades internas".

Asimismo debe corregirse, según los sindicatos, la inestabilidad de los precios del algodón y los sobreprecios de insumos como fertilizantes, combustibles y productos químicos.

Además, los sindicatos defienden que la producción alimentaria local debería desempeñar "un papel de privilegio" en cualquier programa estratégico para el desarrollo de los países en desarrollo con el fin de que éstos dejen de dependen del algodón.

Por otra parte, se debería dar prioridad a las condiciones laborales de los trabajadores y de los pequeños productores del sector del algodón, que se caracteriza por sus bajos salarios, el elevado índice de accidentes laborales y de enfermedades debidas a los fertilizantes y plaguicidas, el trabajo infantil y forzoso, así como los malos servicios sanitarios.

DERECHOS FUNDAMENTALES

Por su parte, el secretario general de la Federación Sindical Internacional que comprende el sector de la agricultura (UITA por sus siglas en inglés), Ron Oswald, denunció que "en algunos de los principales países exportadores, los trabajadores del sector del algodón no tienen ni siquiera el derecho humano básico de afiliarse a un sindicato".

Por todo ello, los organismos sindicales están ejerciendo presión para que el algodón cultivado en los países en desarrollo se utilice para producir textiles y ropa en esos mismos países.

"La mejor manera de combatir la pobreza es a través de la creación de puestos de trabajo y una forma de lograrlo en África consiste en procesar en el mismo continente materias primas como el algodón, dándole un valor agregado y promoviendo el crecimiento", afirmó por su parte el secretario general de la Federación Sindical Internacional del sector del textil y el vestido (FITTVC, por sus siglas en inglés), Neil Kearney.

Para Kearny, los países en desarrollo están en situación de "completos perdedores", ya que por una parte, se ven obligados a exportar el algodón en bruto, pero por otra, no consiguen beneficios suficientes ya que en los países industrializados "se subsidia su producción".

Kearny abogó por una actuación urgente de la OMC "antes de que se perjudique todavía más a los trabajadores de los países en desarrollo productores de algodón y a sus respectivas comunidades".

Por último, el secretario general de CSI, Guy Ryder, afirmó que "los trabajadores de algunos de los países más pobres del mundo están agobiados por el peso de las políticas mundiales que están socavando las economías y las comunidades y originando explotación y crecientes desigualdades en todo el mundo", por lo que "es necesario reformar el comercio internacional y los sistemas financieros".

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