Tribuna de Expertos: Mª Rosario Balaguer Franch, profesora del Departamento de Finanzas de la Universitat Jaume I

Actualizado 31/07/2006 14:05:20 CET

"La Inversión Socialmente Responsable en el Mercado Financiero Español"

MADRID, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

En los últimos años, la Inversión Socialmente Responsable (ISR) ha experimentado un avance importante en los mercados financieros internacionales. De hecho, invertir teniendo en cuenta las dimensiones sociales, medioambientales y éticas se ha convertido en el objetivo de un gran número de inversores y la ISR ha pasado a formar parte del panorama financiero habitual.

En Europa, el concepto de inversión con criterios de responsabilidad social o ISR se encuentra en una etapa estratégicamente consolidada. Las iniciativas en los últimos años han llegado a crear un auténtico mercado, con actores variados, profusión de productos y servicios, todo ello a pesar de haber coincidido con una etapa difícil del mercado bursátil.

Los últimos tres años han sido, probablemente, la etapa más espectacular de la ISR europea: la acumulación de noticias y decisiones estratégicas por parte de grandes gestoras y fondos de pensiones de gran volumen han dado el gran salto y el concepto de ISR se ha distanciado definitivamente de la inversión solidaria (que sigue teniendo sus méritos pero no tiene los mismos propósitos).

Sin embargo, la ISR en España presenta un retraso considerable respecto a otros países europeos, que afecta tanto a la oferta como a la demanda. En España, el desarrollo de la ISR tuvo su punto de inflexión en el año 1999, con la aparición de la mayoría de las IIC socialmente responsables. Aunque, a finales del año 2005 se ha observado un cierto dinamismo, con la creación de nuevas instituciones socialmente responsables, el patrimonio invertido apenas ha aumentado respecto al año 2004.

En la actualidad, la ISR es un sector marginal en el mercado español, en cuanto al volumen porcentual de capital en fondos gestionados con estos criterios, puesto que la cifra de fondos gestionados con criterios ISR alcanza tan sólo un 0,3%.

En nuestro país existe una falta de demanda concreta de estas IIC socialmente responsables. Esta falta de demanda limita la oferta, y en consecuencia son las entidades gestoras de fondos las que marcan la oferta ante la cultura financiera del inversor. En este sentido, el mercado de la ISR no despegará con fuerza en España si no hay una demanda constante y creciente por parte del inversor, más consciente de su poder en una economía de mercado y con una actitud crítica y activista que traslade, a través del diálogo con la empresa sus percepciones y exigencias en temas no sólo económicos, sino también éticos, sociales y medioambientales.

Por otra parte, una gran parte de los inversores no son conscientes de que, a efectos de rentabilidad y riesgo, estos fondos no difieren del resto de fondos de inversión. Compran bonos o acciones con la lógica intención de que se revaloricen y poder así ofrecer una ganancia a sus partícipes. La rentabilidad potencial es un motor en su gestión, pero no el único, y eso los hace distintos al resto de fondos de inversión.

En todo este proceso, consideramos que para el crecimiento y consolidación de la ISR en nuestro país, las entidades gestoras tienen que generar un proceso de reflexión y de deliberación interna sobre el impacto de incorporar estrategias de responsabilidad social en su gestión. Considerar, cómo está sucediendo en otros mercados europeos, que el desarrollo del mercado institucional de la ISR, sobre todo, el vinculado a los fondos y planes de pensiones es una actuación fundamental para dinamizar el mercado, así como vincular la ISR, a una inversión sostenible que valora las empresas por su comportamiento a largo plazo y evita los riesgos de invertir en valores no sostenibles, son acciones necesarias para avanzar en la tarea de adicionar el objetivo clásico de creación de valor para el accionista con la integración de objetivos de responsabilidad social en la inversión.

Mª Rosario Balaguer Franch.

Profesora del Departamento de Finanzas y Contabilidad de la Universitat Jaume I (Castellón).