Asaja interpone un recurso ante el Supremo contra la normativa del algodón para la campaña de 2009

 

Asaja interpone un recurso ante el Supremo contra la normativa del algodón para la campaña de 2009

Actualizado 04/12/2008 16:34:44 CET

SEVILLA, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

Asaja Andalucía ha interpuesto un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Supremo contra el artículo 48.3 del Real Decreto 1612/2008, de 3 de octubre, sobre aplicación de los pagos directos a la agricultura y a la ganadería, al entender que dicho artículo es "ilegal", ya que "va mucho más allá de lo que marca la legislación europea sobre este cultivo al pretender fijar unos rendimientos mínimos de producción de algodón por hectárea".

En una nota, la organización indicó este artículo establece que las comunidades autónomas fijarán los rendimientos mínimos de algodón como factor indicativo en el marco del cumplimiento del artículo 29 del Reglamento de la Comunidad Europea (CE) número 1782/2003, del Consejo, de 29 de septiembre.

Sin embargo, recalcó que el citado artículo "no dice nada de rendimientos mínimos, unos rendimientos que tampoco marcan los reglamentos comunitarios de algodón, que si fijan unas normas de calidad, pero no de cantidad".

Así, en virtud del Real Decreto 1612/2008, contra el que ha recurrido la entidad, se condiciona la percepción de cualquier ayuda directa (pagos acoplados y desacoplados) a la obtención de una producción mínima por hectárea que fijarán las comunidades autónomas, según Asaja-A.

De este modo, señaló que el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino se ha "saltado" la nueva normativa comunitaria específica del algodón, que no obliga a obtener una producción mínima, y "amenaza a los algodoneros con la pérdida de la totalidad de las ayudas directas que solicitan si no obtienen un mínimo de producción unitaria por hectárea".

"Esta medida va en contra de los compromisos en la Organización Mundial de Comercio (OMC), puesto que con esta imposición se está ligando la percepción de la ayuda con la producción, con lo que se contravienen los compromisos comunitarios para reducir las ayudas a la producción", añadió.

Según la patronal, se aduce que, a efectos indicativos del cumplimiento de dicho artículo 29, si no se alcanzan los rendimientos mínimos que se establezcan, se estarían creando condiciones "artificiales" para cobrar determinadas ayudas, "lo que supone que en realidad se estaría acusando de cometer fraude a los agricultores que no alcancen ese mínimo".

Además, explicó que la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía prevé fijar unos rendimientos mínimos de 1.000 kilogramos por hectárea en secano y de 2.500 kilogramos por hectárea en regadío, unos rendimientos que están "muy por encima" de los obtenidos en la presente campaña, "en la que de haber estado en vigor el citado Real Decreto más del 80 por ciento de los algodoneros serían tildados de defraudadores".

"No es posible garantizar un rendimiento mínimo en los momentos actuales sin materias activas capaces de controlar las plagas, puesto que han sido retiradas por la UE las más eficaces contra heliothis y gusano rosado", agregó Asaja-A, quien añadió que "no es posible garantizar un rendimiento mínimo con el retraso generalizado de las siembras tras el abandono de los plásticos, lo que multiplica los riesgos por inclemencias climatológicas, tanto en la nascencia como en la recolección".

Por parte, matizó que para los agricultores "sería absurdo asumir el riesgo de perder todas sus ayudas, e incluso verse sancionado para campañas siguientes, con algo que escape de su control". Con esta normativa, "se pone en juego" la rentabilidad de toda una explotación agraria, "que queda en el aire, pendiente de la posible afección por plagas, de la disponibilidad de dotaciones normales de riego, de lo daños de tormentas o pedrisco, o de las lluvias prolongadas al inicio del otoño, que mermen la cosecha o incluso impidan su recolección", aclaró.

Con esto, criticó que se exija para la concesión de las ayudas específicas al algodón "lo que no se exige a ningún otro cultivo, sin reparar en que tal exigencia llevará a limitar las siembras a menos de la mitad de la superficie máxima garantizada" en la nueva Reforma, lo que supondrá la "puntilla definitiva para un cultivo herido de muerte".

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