Regantes abogan por aumentar la capacidad de los embalses un 30% para afrotar el cambio climático

Actualizado 04/10/2007 14:30:47 CET

MADRID, 4 Oct. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore), Andrés del Campo, abogó hoy por aumentar la capacidad de los embalses españoles en más de un 30%, desde los 53.000 hasta los 70.000 hectómetros cúbicos, para afrontar las condiciones adversas que se deriven de un posible cambio climático.

Del Campo, que participó hoy en unas jornadas monográficas en Huesca sobre modernización de regadíos calificó de prioritario construir obras de regulación y trasvases intercuencas, modernizar los regadíos y recargar los acuíferos subterráneos con aguas superficiales durante las épocas de lluvia.

Asimismo, apostó por aumentar el uso de agua desalada y depurada, sustituir los sistemas de riego por aspersión por riego localizado, mejorar el uso de energía en los sistemas de riego y emplear nuevas tecnologías de gestión de la distribución del agua hasta la parcela a regar.

El presidente de los regantes advirtió de que si se produjese un cambio climático podría causar "impactos de gran trascendencia" sobre la vegetación y su entorno, especialmente en la región mediterránea, como el aumento de la temperatura de la superficie terrestre en una media anual de dos grados centígrados.

Según avanzó, este fenómeno podría acarrear la disminución de las precipitaciones entre el 25% y el 35% en España, lo que aumentaría las plagas y enfermedades sobre los cultivos y su repercusión sobre la disponibilidad de agua para regadíos.

Las previsiones de la Asociación España-FAO apuntan a que el aumento de la temperatura del planeta y la escasez de lluvias provocará que las necesidades de agua para los cultivos suban entre un 7 y un 8% en España, lo que agravará a su vez los periodos de sequía, aumentará la salinidad del suelo y las tierras yermas.

Asimismo, el probable aumento de la temperatura del planeta podría traer como consecuencia el adelanto de la floración de las especies, así como efectos más perjudiciales sobre los cultivos por heladas y olas de frío. Además, la disminución de las horas de frío tendría un efecto negativo sobre la evolución de las plantaciones frutales.

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