El PP critica que Zapatero aún no haya llamado a Morales fruto de sus "simpatías ideológicas"

Actualizado 10/05/2006 13:04:42 CET

MADRID, 10 May. (EUROPA PRESS) -

El senador 'popular' José Seguí criticó hoy al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por no haber llamado aún al presidente boliviano, Evo Morales, tras su decisión el pasado 1 de mayo de nacionalizar el sector de hidrocarburos, lo que a su juicio es fruto de las "simpatías ideológicas" de ambos.

"Ustedes aplican medidas diplomáticas de escasa intensidad. Parece que ustedes no quisieran dar excesiva importancia a un hecho tan grave como éste en aras de mantener una buena amistad con eje Castro-Chávez-Morales", indicó Seguí al ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, durante la sesión de control al Gobierno en la Cámara Alta.

El hecho de que Zapatero "ni tan siquiera" haya llamado a Morales se debe a "la amistad que les une", siendo incapaz el jefe del Ejecutivo de "echarle una reprimenda telefónica a este señor (Morales) que se toma la justicia por su mano violentando los legítimos intereses de países terceros".

Además, reprochó a Moratinos el que no haya viajado al país y haya enviado "un segundo de a bordo allá --en referencia al secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León--, quien afirma haber alcanzado tan sólidos acuerdos que de momento no se han materializo en nada".

Seguí censuró que lo primero que hizo el Gobierno español "no fue condenar esta ilegítima y perjudicial acción, sino garantizar a Bolivia la ayuda prometida en materia de cooperación" para este año. "No parece una actitud de firmeza, amenazante o de protesta precisamente", lamentó.

El senador 'popular' también criticó el que el Gobierno no haya decidido llevar el asunto de la nacionalización a una instancia de carácter internacional "con el fin de que se dirima la cuestión y se consiga la correspondiente resolución condenatoria", a diferencia de la posición más firme de Brasil, frente al que el Gobierno de España queda "en posición totalmente angelical".

"Es curioso comprobar que cuánto más perjudicados resultan nuestros intereses, menos presión diplomática les hacemos. La señal más evidente de que este Gobierno no quiere líos con Bolivia, es que en Viena, Zapatero ni se entrevistará con Morales para protestar por su abusiva actitud. Tenga en cuenta que en la defensa de los intereses de nuestros nacionales, las simpatías ideológicas deben quedar en un segundo plano", concluyó Seguí.

"MÚLTIPLES CONVERSACIONES"

En su respuesta, Moratinos recordó que el Ejecutivo se puso a trabajar desde el primer momento en el que se conoció el decreto de nacionalización con el fin de defender los intereses de nuestras empresas españolas en Bolivia, incluida la más afectada como es Repsol.

"Tuvimos múltiples conversaciones con las autoridades bolivianas, yo mismo hablé con el presidente de Bolivia, y de esa conversación surgió la iniciativa de una delegación político-técnica para desplazarse la Paz para establecer un marco negociador que permitiese a Repsol reconducir su situación en Bolivia", indicó al pleno del Senado.

En paralelo, España coordina su posición con Brasil y Argentina, países también afectados por la decisión boliviana. Además, el Gobierno sigue en contacto con las autoridades bolivianas para "atender y defender al máximo los intereses de las empresas españolas y, en especial, de Repsol, que ha expresado su interés en mantener el diálogo y cooperación con las autoridades bolivianas".

Por ello, advirtió de que las autoridades españolas harán "todo lo que esté en nuestras manos para, dentro del marco jurídico y negociador, alcanzar una solución satisfactoria para todas las partes".

Asimismo, constató una "gran contradicción" en los argumentos del senador del PP. "Nos dice que no hace falta ser amigo del señor Morales, que no hace falta dialogar con el Gobierno boliviano, y por otra parte dice que por qué el señor presidente no se ve con Morales en Viena. O se habla o no se habla", manifestó.

El ministro dejó claro que le corresponde a la compañía negociar un acuerdo y que el Gobierno apoyará a Repsol-YPF haciendo "todo lo necesario política y jurídicamente". En este sentido, puntualizó que España no renuncia a ningún marco jurídico, pero que se abre un tiempo de negociación y de diálogo "con firmeza" para defender los intereses españoles. Frente a las acusaciones de tibieza española en comparación con Brasil, Moratinos animó a leer el diario de sesiones del Parlamento brasileño "donde la oposición pone de ejemplo la actuación firme de España".

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