El PE pide aplazar a 2015 el límite obligatorio para las emisiones de CO2 de los coches

Actualizado 24/10/2007 16:48:49 CET

Propone endurecer el objetivo propuesto por Bruselas y situarlo en 125 gramos por kilómetro

ESTRASBURGO, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

El pleno de la Eurocámara pidió hoy por una amplia mayoría aplazar a 2015 la aplicación por ley de un límite obligatorio para las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los coches, en lugar de introducirlo en 2012 como quiere la Comisión Europea.

No obstante, los eurodiputados abogaron por endurecer el tope autorizado y situarlo en 125 gramos por kilómetro, frente a los 130 gramos que defendía Bruselas, que deben lograrse únicamente mediante la mejora de la tecnología de los vehículos.

Este dictamen del Parlamento Europeo no tiene carácter vinculante, aunque envía una fuerte señal política al Ejecutivo comunitario, que tiene previsto presentar durante los próximos meses su propuesta legislativa. La Comisión ya ha avanzado que su objetivo es reducir las emisiones de los coches a 120 gramos por kilómetro en 2012. El recorte hasta 130 gramos se conseguiría mediante la tecnología de los vehículos, mientras que los 10 gramos restantes se obtendrían mediante medidas complementarias como el uso de biocarburantes.

El ponente del informe, el liberal británico Chris Davies, defendió la necesidad de aplazar a 2015 la aplicación del objetivo obligatorio "para que la industria tenga siete años para introducir la tecnología al menor precio". A su juicio, es "poco realista" fijar la fecha en 2012 porque las emisiones medias de los coches nuevos en la UE en estos momentos todavía están en 160 grados y porque los fabricantes necesitan "entre cinco y siete años" para generalizar las mejoras tecnológicas.

El informe de la Eurocámara exige que "las emisiones medias de todos los vehículos comercializados en el mercado de la UE en 2015 no superen los 125 gramos de CO2 por kilómetro". En todo caso, los parlamentarios insisten en que los fabricantes deben lograr este objetivo sólo por medios técnicos y sin tener en cuenta medidas complementarias como biocarburantes, neumáticos especiales, o mejoras en los sistemas de aire acondicionado.

El eurodiputado español del grupo Verde, David Hammerstein, criticó que se retrase a 2015 la introducción del objetivo obligatorio. "Si no hay coches mucho más limpios es porque los fabricantes se niegan a utilizar la tecnología fácilmente disponible sin cambios radicales en la forma de construir los coches", dijo Hammerstein en un comunicado. "Con este pacto entre los liberales y los conservadores se retrasa aún más la salida del 'atolladero humeante' en el que nos hemos visto envueltos los europeos", destacó.

95 GRAMOS COMO MAXIMO EN 2020.

En 2020 las emisiones medias de los vehículos no deberían superar los 95 gramos, según el Parlamento, que reclama que la UE fije los objetivos a largo plazo como muy tarde en 2016. Estos objetivos "conllevarán ulteriores reducciones de las emisiones hasta los 70 gramos o menos de CO2 por kilómetro antes de 2025".

Los eurodiputados proponen introducir a partir de 2011 un Sistema de Reducción de los Derechos de Carbono (CARS), en virtud del cual los fabricantes e importadores tendrán que pagar penalizaciones financieras con arreglo a la superación de los límites de emisiones por vehículo vendido. Estas penalizaciones podrán compensarse con los créditos que dichas empresas logren con turismos de nueva matriculación (del mismo fabricante) con emisiones por debajo del valor límite.

Finalmente, el Parlamento reclama que toda la publicidad sobre vehículos incluya obligatoriamente información relativa a consumo de combustible y a las emisiones de CO2, siguiendo el ejemplo de las advertencias sanitarias en las cajetillas de cigarrillos. "Al menos el 20% del espacio destinado a la promoción de coches nuevos en la publicidad, literatura de comercialización o superficies publicitarias debería destinarse a ofrecer información sobre el consumo de combustible y las emisiones de CO2 en un formato autorizado", propone.

Davies explicó que de esta manera la Eurocámara quiere "animar a los fabricantes a competir sobre los resultados medioambientales de los coches más que sobre su tamaño o velocidad".

Aproximadamente un 19% de las emisiones de dióxido de carbono de la UE proceden de turismos y de vehículos industriales ligeros, y los volúmenes siguen incrementándose, sobre todo por el número cada vez mayor de coches (se registró un aumento de las matriculaciones del 36% entre 1990 y 2003 en la UE-25), y por la potencia de los automóviles nuevos (que aumentó en un promedio del 28% durante los diez años anteriores a 2004).

El Parlamento destaca que esta situación no ayuda a la UE a cumplir su objetivo de reducir las emisiones de CO2 en un 20% para 2020 en comparación con 1990 ni tampoco al objetivo de reducción en un 30% en el caso de que se alcance un acuerdo internacional.

En 1998, el sector del automóvil ya adquirió el compromiso voluntario de reducir las emisiones medias de los coches nuevos a un máximo de 140 gramos para 2008. A pesar de que el 25% de los fabricantes está en condiciones de cumplir este objetivo (como Fiat, Citroën o Peugeot), la mayoría se encuentran muy lejos, por lo que el Ejecutivo comunitario ha decidido proponer legislación.

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