Una trabajadora de Marsans duerme en el escaparate de la sucursal para reclamar el sueldo que le deben

Actualizado 17/07/2010 12:54:26 CET

MADRID, 17 Jul. (EUROPA PRESS) -

Laura Gonzalo, empleada de la empresa Marsans desde hace diez años, lleva más de seis días acudiendo a trabajar en pijama y durmiendo en el escaparate de la sucursal en la que trabaja para reclamar el sueldo que le deben, aunque afirma sentirse "atada de pies y manos" a la espera de que le despejen la incógnita sobre su futuro laboral.

En declaraciones a Europa Press Televisión, la trabajadora explicó que la iniciativa surgió a su vuelta de una baja por depresión laboral, al ver que no había novedades sobre las negociaciones por la venta de Viajes Marsans, que acumula una deuda de cerca de 240 millones de euros por el capital inyectado a otras filiales.

"Cuando volví de la baja esperaba algo, una novedad, pero mi indignación fue tan grande que empecé a movilizarme. Empecé a llamar la atención de la gente porque si la gente no se entera, es como si no pasase nada. Estamos sin cobrar y somos trabajadores, yo tengo una hipoteca y dos hijos que mantener", relató Laura.

Así fue cómo decidió poner carteles e informaciones acerca de la situación de la sociedad y de sus hasta hace poco dueños, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, a quienes responsabiliza del impago de las nóminas afirmando que ambos hicieron "testamentos intervivos el año pasado para declarase insolventes".

"Este señor (Díaz Ferrán) sacó dinero de Marsans para reflotar Air Comet, como ya dijo él, pero ese dinero no ha aparecido. Queremos saber dónde están los millones de Marsans. Si quería reflotar a una empresa que pidiera un crédito... Marsans ha sido siempre viable", expresó la empleada, quien mostró su malestar no sólo por no haber cobrado su nómina, sino también por la falta de información a la que están sometidos.

"Necesitamos saber algo... llevamos desde el 22 de abril sin saber nada. Estamos aquí (en las oficinas) matando el tiempo, cumpliendo nuestro horario laboral para que no nos despidan de manera improcedente y encima no cobrar nada ... a la expectativa de lo que vaya suceder", matizó.

Así, explicó que la sucursal en la que trabaja, en la estación de Atocha, está abierta al público al igual que el resto de oficinas, aunque no entran clientes ya que "nadie se fía", si bien los trabajadores tiene que acudir a su puesto diariamente, aunque no trabajen, una experiencia, que según relató, provoca una "presión psicológica insoportable". "Estamos días sin hacer absolutamente nada, impotentes y llega un momento que el cerebro no puede más", apostilló.

ESPERANZA EN EL ERE

Ayer se conocía que Viajes Marsans había presentado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para 947 trabajadores de los 1.445 empleados de la compañía, una noticia que Gómez tildó de "positiva", ya que, según relata, los trabajadores "quieren que se les pague lo que se les debe e irse".

Así, reconoció que tanto el ERE como el pago de parte de las nóminas a los trabajadores es algo que se tiene que negociar ya que las informaciones que les llegan son "confusas" y se orientan por la "rumorología".

"Nos han dicho que seguramente empiecen a pagar 480 euros de forma lineal a todos los empleados, luego nos han mandado otro mail diciendo que no, que pasarán el pago completo de nóminas a una serie de trabajadores, y luego ya se verá al resto. Son informaciones confusas que lo que hacen es liarnos más todavía porque no sabemos la verdad. El martes veremos si nos han pagado o no", asestó.

A la falta de información, Gómez agregó que se une un "ocultamiento" de lo ocurrido por parte de la prensa que, según afirmó, se ha dedicado a dar noticias de Díaz Ferrán pero no de los empleados damnificados. "El día que salió que se había vendido a Posibilitum Business (el grupo del empresario Ángel de Cabo), se acabó todo. La situación de los trabajadores no se refleja y hemos sido casi 4.000 empleados en toda España, se trata de más de 50.000 clientes", lamentó.

AMENAZADOS E INDEFENSOS

Gómez explicó que la situación se volvió insostenible cuando los primeros días después de la paralización del primer intento de venta, los clientes comenzaron a quejarse de que la empresa no había pagado sus vacaciones.

"Se quedaron tirados en los aeropuertos, hoteles y lo que hacían es venir aquí a pedir explicaciones. Hubo una señora que se quería llevar la televisión de plasma y llamar a la Policía; le intentas explicar a la gente que tú no le has robado el dinero, y te sientes impotente porque no puedes hacer nada", argumentó.

Por ese motivo dijo sentirse "indefensos" y denunció "falta de protección" por parte de las autoridades, ministerios y consejerías, lo que les llevó a propiciar protestas y huelgas, que según afirmó, continuarán hasta que se les dé una solución.

"La protesta seguirá hasta que consigamos una solución que sea aprobada por los empleados; la semana que viene hay una asamblea en UGT, si la mayoría de empleados acepta las condiciones que ofrezca la empresa a partir de la reunión del 19, se aprobará o no se aprobara. Estaré aquí hasta que tenga una solución, concluyó.

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