El PSOE exige mejoras en las carreteras nacionales para acabar con los puntos negros

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EUROPA PRESS
Publicado 08/01/2018 17:46:41CET

MADRID, 8 Ene. (EUROPA PRESS) -

El PSOE quiere que el Gobierno ponga en marcha un plan de inversiones en las carreteras nacionales con el fin de eliminar los puntos de mayor siniestralidad en estas vías, tramos conocidos como puntos negros.

Así figura en una proposición no de ley, a la que ha tenido acceso Europa Press, y que los socialistas pretenden debatir y votar en la Comisión de Fomento del Congreso. La propuesta, registrada el pasado mes de diciembre, alerta del "estancamiento" en la reducción de la siniestralidad de 2013.

Concretamente, el PSOE reclama al Gobierno la puesta en marcha en el plazo de seis meses de un plan para eliminar puntos negros "con inversión adecuada y actuaciones necesarias". Asimismo, también pide la adopción de mejoras a corto plazo en carreteras nacionales de calzada única con dos carriles por circulación que tengan "una especial peligrosidad".

Los márgenes laterales de estas vías, inciden Miguel Ángel Heredia y César Ramos, autores de la iniciativa, "suelen estar peor protegidos ante obstáculos rígidos como desmontes o árboles, por lo que una salida de vía puede ser mortal". Además, señalan también la peor calidad de la distancia de visibilidad y las intersecciones con otras carreteras.

AUMENTO DE LOS PUNTOS NEGROS

En este sentido, subrayan que los índices de riesgo en las carreteras convencionales, aun disminuyendo, lo hacen a peor ritmo que en las autopistas (49% frente a 35,9% desde 2010). Si hace siete años la posibilidad de tener un accidente en una carretera convencional era 3,6 veces más que tenerlo en una autopista, en 2016 esta relación se elevó hasta el 4,1.

Según el estudio de EuroRAP, en el que se apoyan los diputados en su iniciativa, de los 24.899 kilómetros analizados de vías estatales, en 2016 había 3.595 kilómetros con un nivel de peligrosidad elevado o muy elevado (punto rojo o negro), lo que supone un 10% más que en 2015.

Heredia y Ramos remarcan que, si bien entre 2003 y 2012 se produjo una "enorme reducción" de las víctimas mortales en la carretera --pasaron de 5.399 a 1.903 en una década, destacan--, esta reducción se ha estancado, algo que explican en el fin de los efectos provocados por medidas como la introducción del carnet por puntos o el endurecimiento del código penal ante la conducción bajo efectos del alcohol y el exceso de velocidad.

Por otro lado, aluden al aumento de la movilidad, una vez superada la crisis, el envejecimiento del parque de vehículos, precisamente por la recesión económica, y los "importantes recortes" en el mantenimiento en carreteras.