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Aviso: Esta noticia tiene más de un año. Última actualización: 26/03/2008

El 80 por ciento de las prostitutas en España son inmigrantes, la proporción inversa de hace una década

José Miguel Vila recoge en 'Vidas Quebradas' testimonios sobre el "oficio más antiguo del mundo"

   MADRID, 26 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Actualmente, el 87 por ciento de las prostitutas en España son inmigrantes, fundamentalmente de América Latina, África Subsahariana y en los últimos años, procedentes de la Europa del Este. Hace una década, la proporción era inversa, por lo que de las 300.000 que estaban registradas el 80 por ciento eran españolas, según datos presentados hoy por la Asociación para la Reinserción de Mujeres Prostitutas (APRAMP).

   Este colectivo participó hoy en Madrid de la presentación del libro 'Vidas Quebradas' del periodista José Miguel Vila, que refleja múltiples aspectos del llamado oficio más antiguo del mundo. Según su presidenta, Rocío Nieto, actualmente su organización trabaja para ayudar a las prostitutas españolas. "Yo estoy muy contenta en este aspecto, porque como compiten con mujeres más guapas, tal vez más jóvenes, las prostitutas españolas están desapareciendo", dice.

   Para Vila, a veces sólo estos datos pueden hablar con la fuerza de mil imágenes sobre este fenómeno social, toda vez que detrás de cada una de estas personas casi siempre está un explotador. "Para mí, el oficio más viejo del mundo no es la prostitución sino el de explotador", remarca el escritor Fernando Jáuregui, quien realizó el prólogo del libro.

   'Vidas Quebradas' es un reportaje periodístico que requirió varias entrevistas de hasta más de 20 horas de duración, comparación de datos y mucho tiempo en las calles, para reflejar en diez historias el aspecto histórico, sociológico, psicológico, económico, mediático y sobre todo personal de la prostitución.

   El resultado es una aproximación a este submundo y los testimonios de vida de una congoleña que antes de ser meretriz era cristiana-evangélica; una española drogadicta, que tuvo que prostituirse para sostener su vicio, o una colombiana que volverá a su país a contarle a sus hijas lo que hacía en España.

TESTIMONIOS

   El libro refleja también la historia de una marroquí de 55 años, que cree en Alá; la de una cubana de 62 años que todavía ejerce el oficio, un travesti, una rumana que cayó en una red de tráfico de mujeres, una nigeriana que paga el estudio de sus hermanos vendiendo su cuerpo y la de una mulata de 43 años, que es prostituta desde los 10 años.

   Todas ellas son parte de un negocio que sólo en España mueve anualmente 18.000 millones de euros, uno de los negocios más lucrativos a nivel mundial, desde un punto de vista netamente económico. "Es un inmenso puzzle que no puede llamarse oficio, porque no se estudia en la universidad para ser prostituta. La gran mayoría de ellas no eligen voluntariamente venderse ni ceder a caprichosas humillaciones. Aún las que afirman hacerlo voluntariamente, en algún momento, dicen que quieren dejarlo", asegura Vila.

   Según Fernando Jáuregui, el tema pasa porque ni siquiera hay consciencia en muchos medios de comunicación que ven el tema como un valor económico. "Aún los periódicos más conservadores, que se mentan de ser religiosos, destinan entre cinco y siete páginas diarias a la publicidad de explotación sexual", critica.

   Con todo, para el autor, su libro no tiene un valor estadístico, sino más bien refleja una realidad que está más cerca de lo que se cree. "No me importa si tenga o no éxito, sino que la gente a la que entrevisté se sienta reflejada. Una de las protagonistas me dijo cuando leyó el libro que se veía bonita y les puedo asegurar que su historia no es para nada bonita", concluye.

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