Ocho años después del terremoto de Haití, los daños aún son visibles

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Niña en una zona rural de Haití
EUROPA PRESS
Publicado 11/01/2018 19:20:37CET

   MADRID, 11 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Las ONGD advierten de que los daños del terremoto de Haití son "todavía visibles" cuando se cumplen este viernes 12 de enero ocho años de la catástrofe que causó la muerte de 316.000 personas y dejó 350.000 heridos, una crisis humanitaria en la que, según añaden, se demostró la "total inoperancia" de la comunidad internacional para dar una respuesta.

   El vocal de Acción Humanitaria de la Coordinadora de ONGD para el Desarrollo (CONGDE), Felipe Noya, considera importante subrayar dos mensajes: que el terremoto de Haití no fue una emergencia sino una crisis humanitaria y que ante estas crisis es necesaria la respuesta de "todos" y no solo de las ONG.

   En cuanto al primer mensaje, Noya ha explicado en declaraciones a Europa Press que en Haití lo que ocurrió "no fue simplemente una emergencia sino una crisis humanitaria relacionada con las condiciones en las que estaba ese país antes del terremoto". En 2010, antes de ser sacudido por el seísmo, Haití ocupaba ya uno de los últimos puestos del ranking del Índice de Desarrollo Humano y sigue a la cola.

   "No es una cuestión azarosa, una ruleta rusa que afecte de forma casual siempre a los mismos, hay que diferenciar entre crisis humanitaria y emergencia", precisa Noya, para añadir que cuando sucede una catástrofe de estas características en un país como Haití, "la capacidad de recuperación o de respuesta tiende a cero". Además, reconoce que en este momento, pasados ocho años, la situación es "incluso peor" a la anterior al terremoto.

   Sobre el segundo mensaje, el de la acción humanitaria, Noya ha indicado que al igual que los gobiernos diseñan políticas económicas o relacionadas con el mundo laboral, cuando se habla de cooperación internacional se está hablando de "políticas de Estado" y ha tachado de "enormemente desorganizada" la respuesta que dio puntualmente la comunidad internacional ante la crisis humanitaria en Haití tras el terremoto.

   Las consecuencias de esta falta de capacidad de respuesta, según apunta Noya, se vieron con el paso de los meses e incluso años, y fue acompañada de "la no puesta en marcha de políticas reales de recuperación". Además, a esto se sumaron otras crisis como las epidemias de cólera o los huracanes, como Matthew que en 2016 dejó a su paso más de 900 muertos en el país.

"Haití fue un espejo en el que la comunidad internacional se miró y se vio reflejada como totalmente inoperante", subraya Noya. En todo caso, reconoce que al menos sirvió para que en otras emergencias después del terremoto de Haití se pusiera "un poco de empeño en mejorar la calidad en la intervención".

   En concreto, acerca de España, Noya considera que enrojecería si se compara con otros países del entorno en lo que se refiere a políticas de cooperación y a la respuesta de acción humanitaria pues "está a la cola". En este sentido, desde la Coordinadora de ONGD reivindican la acción humanitaria como "una forma más de hacer política".

50.000 HAITIANOS AÚN VIVEN EN CAMPAMENTOS

   Por su parte, el responsable de proyectos de Manos Unidas en Haití, Lucas Bolado, ha explicado que los daños del seísmo "son todavía visibles en muchos puntos de la capital", como edificios derruidos o gente sin realojar. Según precisa, unas 50.000 personas viven todavía en campamentos.

   Según señala Bolado, se ha notado el "descenso de las ayudas" internacionales. Esto se suma a la "inestabilidad política" o a otras catástrofes como el huracán Matthew, que impiden que la situación de los haitianos mejore. Bolado añade que la muerte en el terremoto de hace 8 años de mucha gente formada, que gestionaba el país, ha dificultado aún más la reconstrucción. Por otro lado, apunta que el cólera sigue afectando a la población y repunta cuando hay lluvias, aunque ya se está controlando.

   A nivel internacional, advierte de dos problemas importantes: el incremento de los haitianos expulsados de República Dominicana (al menos 100.000 en el último año), de los cuales muchos prefieren quedarse en campamentos de repatriados en la frontera en unas condiciones "lamentables", según precisa Bolado; y las deportaciones de EEUU.

   En este sentido, señala que los haitianos gozaban de un estatuto especial debido al terremoto que caducó el pasado mes de noviembre e indica que es previsible que este año expulsen de EEUU a más de 60.000 haitianos.

   Sobre la situación de la infancia, el responsable de proyectos de Manos Unidas asegura que es "muy mala" pues "prácticamente no existe educación pública", hay "mucha desnutrición infantil" y falta de acceso a saneamiento y a una vivienda digna. Además, señala que muchas familias han quedado con un solo progenitor y atraviesan más dificultades.

   En este contexto, Manos Unidas apoya proyectos en el país, sobre todo, en las áreas de salud, educación, agua y reconstrucción productiva, es decir, formación de campesinos, entrega de semillas y animales o cooperativas agrícolas para incrementar la producción.

   A pesar de la situación, Bolado cree que "hay esperanza" para el pueblo haitiano porque son muy trabajadores. "Si consiguen una cierta estabilidad política, es un pueblo que puede salir adelante, aunque las dificultades son muchas", subraya.

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