Aviso: Esta noticia tiene más de un año. Última actualización: 11/03/2010 18:29
Hereu, el alcalde de Barcelona, no le fue a la zaga. El presidente Montilla se retrató al decir que la situación no tenía precedentes. Falso. Tengo recuerdos de gente con esquíes en Las Ramblas, pero el metro, entonces, funcionaba. Y los autobuses, porque en previsión de la llegada de la nieve se había esparcido sal en la Diagonal y demás calles principales. Antes de ayer la nieve se convirtió en metáfora de la ineficacia de unas administraciones -la autonómica y la local- que están tan a su bola política que han preteridas sus obligaciones ordinarias. Por una ironía del destino, el alcalde de Barcelona, Hereu, que hace unos meses se sacó de la chistera el conejo de la candidatura forzada de Barcelona a unos Juegos Olímpicos de Invierno ha tenido más nieve de la que ha podido despejar. Lo pagará en las urnas. Los dioses se complacen en éste tipo de ironías.
Fermín Bocos