Comiendo 'a ciegas', el experimento para ponerse en la piel de un discapacitado visual

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Comida a ciegas en Hotel Ilunion Pio XII
ILUNION HOTELS
Publicado 09/11/2017 12:32:48CET

   MADRID, 9 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Ilunion Hotels, la cadena hotelera de la ONCE y su Fundación, ha invitado en el Hotel Ilunion Pío XII a 20 personas a una "comida a ciegas", con el objetivo de que se pongan "en la piel" de las personas con discapacidad visual y de visibilizar las dificultades a las que este colectivo tiene que enfrentarse a diario.

   "Es admirable que las personas con discapacidad visual superen esos retos y además los superen con éxito. He visto a personas comiendo en reuniones sociales y no hay ninguna diferencia y mantienen el nivel de conversación, mantienen la concentración, mantienen un montón te de cosas que nosotros hoy no hemos podido mantener", aseguraba una de las participantes en la iniciativa.

   Además, añadía que este tipo de actividades son "necesarias" porque, a su juicio, "es necesaria la empatía" y es "necesario sentir lo que la otra persona siente". "Hasta que no te pones en su lugar no te das cuenta de las dificultades que tienen. Me parecen súper importantes estos actos para visualizar sus sensaciones e intentar que la sociedad se adapte a cualquier diferencia", precisaba.

   La cadena hotelera, que cuenta con 26 hoteles en España, siete de los cuales son gestionados como Centro Especial de Empleo (más del 70 por ciento de los trabajadores tienen alguna discapacidad), invitó a los asistentes a un almuerzo en el que llevaron en todo momento los ojos tapados, con la finalidad de sensibilizar a la sociedad de la necesidad de un turismo accesible que permita a todas las personas disfrutar de las actividades turísticas.

   El evento comenzó reuniendo al grupo en el recibidor del hotel, donde cada una de las personas tuvo que ponerse un antifaz negro que no les permitía ver nada, con la finalidad de que utilizaran todos sus sentidos excepto la vista.

   Posteriormente, se colocaron todos en línea recta colocando cada uno su mano en el hombro de la persona que tenían delante y comenzaron a andar a ciegas por un espacio desconocido para ellos, siguiendo las indicaciones de los trabajadores del hotel.

UN CAMINO QUE A CIEGAS SE HIZO "ETERNO"

   Para llegar al salón en el que iban a comer, tuvieron que recorrer una parte del establecimiento, trayecto que para muchos de ellos se hizo "eterno", aunque no fuera una distancia larga. "El camino hasta la mesa se me ha hecho eterno, he pensado que iba a haber una columna en medio y que nos íbamos a estampar. Era la misma sensación que cuando sueñas que te caes. De hecho, al final nos hemos realentizado y pensaba que nos íbamos a caer aquí", ha comentado una participante.

   "El paseo hasta la mesa me ha resultado muy intenso, porque me ha parecido que era muy largo y no sabía dónde iba y no tenía control, pero una vez sentada sí he tenido la sensación de que lo podía tener controlado", señalaba otra.

   Una vez sentados, los camareros y los guías informaban de los elementos que había en la mesa: cubiertos, platos, diferentes tipos de copas... y se interesaban por las sensaciones que experimentaban los invitados.

   "Me ha resultado muy curioso, más fácil de lo que esperaba porque los camareros me iban ayudando y porque siempre podía meter las manos en el plato, al no tener reparos me ha resultado más fácil", decía una mujer, al tiempo que aseguraba que era una experiencia "muy ilustrativa" y que "hace pensar más allá".

   "Esto es fácil, te sientas en una mesa y te dan de comer, pero la comida hay que comprarla, hay que cocinarla y hay que lavarla y eso me parece un reto. Esto me parece fácil", subrayaba.

   Después de que los invitados tuvieran ubicados los objetos que tenían a su alcance, los camareros comenzaron a servir el menú, que consistía en un entrante, dos principales y un postre, acompañados de una copa de vino blanco, otra de vino tinto y agua.

   "Me ha resultado muy complicado saber qué es lo que estaba comiendo, más allá de si era carne o pescado. Al tacto he notado un brócoli que luego no había, porque yo he notado un ramillete que no era, eso me ha desconcertado mucho", aseguraba una de las asistentes, destacando que sólo identificaba "el sabor básico del producto".

   Asimismo, otra mujer afirmaba haber tenido dificultades con "todo lo que era cortar, por no tener la referencia". "Ayuda mucho utilizar el pan como apoyo, pero no sabes cuánta comida hay en el plato ni cuánto te queda para terminarla. Te hace plantearte cómo hacen las personas discapacitadas esto día a día, es súper admirable", subrayaba.

UN BRINDIS A CIEGAS

   Durante la comida, una de las tres mesas se aventuró a realizar un brindis a ciegas. Aunque con alguna dificultad, cuatro de los comensales elevaron sus copas y lograron brindar por la experiencia que estaban viviendo.

   "Es una experiencia que marca. Es una situación complicada porque no sabes qué estás comiendo ni sabes qué tienes que cortar, es muy difícil hacer eso sin poder ver", manifestaba un joven tras chocar su copa a ciegas con otras tres personas.

   Gracias a esta actividad, los participantes han podido comprobar de primera mano las dificultades a las que se enfrentan las personas ciegas o con discapacidad visual grave, ante situaciones tan cotidianas como caminar por un sitio desconocido o sentarse a comer.

   Esta iniciativa se enmarca dentro de la 'Madrid Hotel Week', en la que la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid, con motivo de su 40 aniversario, organiza diversas actividades como catas, degustaciones, visitas artísticas o experiencias musicales.

   Para el director del Hotel Ilunion Pío XII, Juan Antonio García, el objetivo de esta actividad es "hacer visible" en la sociedad el proyecto de Ilunion, que, a su juicio, es "combinar la integración social de las personas con la rentabilidad económica".

   En este sentido, ha destacado la participación de "hasta 200 empleados" del grupo en la carrera de obstáculos 'Spartan Race', en la que "todos juntos" se ayudaron a superar los obstáculos. "También hemos participado en la carrera de Mountain Bike Pilgrim Race, en la que corrimos ocho personas, cinco con discapacidad y tres sin discapacidad de apoyo, para demostrar que se puede hacer ese tipo de pruebas", ha añadido.

   "Estamos intentando que este proyecto llegue a la sociedad, que cale, y concienciar a la sociedad de que hay un camino por recorrer y que lo estamos haciendo", indicaba García, al tiempo que se mostraba orgulloso de que el hotel que dirige fuera accesible.

   Concretamente, afirmaba que el Hotel Ilunion es "accesible, sostenible y fomenta la igualdad". "Pueden alojarse personas con discapacidad porque van a estar más cómodos que en otros espacios en los que no se han superado esas barreras", explicaba.

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