Cerámica Pickman La Cartuja, primera empresa española en certificar sus contenidos de plomo y cadmio

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Actualizado 09/02/2007 20:21:07 CET

SEVILLA, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

El fabricante de cerámica Pickman La Cartuja se ha convertido en la primera empresa española en certificar sus contenidos de plomo y cadmio, tras conseguir la reciente normativa técnico-sanitaria aplicable a los objetos de cerámica destinados a uso alimentario y que establece los niveles de migración máximos de estos elementos.

Según indicaron fuentes de la empresa a Europa Press, dicha normativa prohibirá la fabricación e importación, a partir del próximo 20 de mayo, de productos cerámicos destinados a entrar en contacto con productos alimenticios que no cumplan con los niveles fijados.

Además, las mismas fuentes agregaron que todos los productos de La Cartuja, vajillas y complementos, "cumplen estrictamente con lo establecido en la normativa española y europea". Para dar todas las garantías a sus clientes, la empresa, con sede en el municipio sevillano de Salteras, incluirá en sus conjuntos una certificación sobre al adecuación y cumplimiento de la normativa.

Las piezas de las vajillas Cartuja de Sevilla se siguen fabricando, desde hace más de siglo y medio, de forma totalmente artesanal. Una de estas piezas puede llega a pasar por las manos de hasta doce operarios durante su producción.

INTEGRACION DE DISCAPACITADOS

La empresa firmó en enero de 2006 un acuerdo de colaboración con la Fundación ONCE para la paulatina incorporación de personal discapacitado en las nuevas incorporaciones realizadas a la plantilla, en esos momentos de 130 empleados.

La incorporación de personal con discapacidad iniciada en Pickman "forma parte del compromiso laboral y social que quiere adquirir La Cartuja de Sevilla con la sociedad", señaló la compañía en ese momento.

Las contrataciones se realizaron a través de Fundosa Social Consulting, que asesora y facilita la inserción profesional de personas con discapacidad.

Los puestos de trabajos cubiertos hasta aquel momento se encuadraron principalmente en el taller de decoración, intensivo en mano de obra y que mantiene el carácter artesanal de la producción.

El taller de decoración fue uno de los primeros talleres en los que Pickman ha invertido recursos económicos para conseguir incrementos de productividad mediante la implantación de nuevos sistemas y procesos así como la mejora del entorno de trabajo.

Hasta esa fecha la proporción de personal discapacitado en Pickman eran del 15%, un cifra muy superior al 2% establecido como mínimo por la Ley de Integración Social de Minusválidos (LISMI).

Para facilitar la incorporación del personal discapacitado, La Cartuja de Sevilla reformó los accesos para eliminar las barreras arquitectónicas que existían y acometió modificaciones y adaptaciones en los puestos de trabajo ocupados por dicho personal.

 
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