Fundación MV recuerda que la pobreza o la mala situación de algunos países "no justifica el trabajo infantil"

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Actualizado 31/07/2006 14:41:21 CET

La ONG india ya ha devuelto a las escuelas a más de 400.000 menores, para lo que creen fundamental la ayuda de sindicatos y empleadores

MADRID, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

La fundadora de la ONG Fundación MV, Shantha Sinha, con sede en India, recordó recientemente que la situación de pobreza o precariedad de muchos países del Sur "no justifica la existencia del trabajo infantil".

A su juicio, y según señaló en una entrevista recogida en el Boletín 'CIOSL En línea', de la Confederación Internacional de Sindicatos Libres, la movilización de los agentes básicos, el diálogo con los docentes y las presiones sobre el mundo político indio han sido algunas de las claves del éxito de esta ONG, que ya ha 'rescatado' a casi 400.000 menores que estaban trabajando y que ahora van a la escuela.

"Empezamos a combatir el trabajo infantil en 1991", explica Sinha. "Nuestra principal preocupación siempre ha sido recuperar a los niños que estaban sometidos a servidumbre por deudas e inscribirlos en las escuelas", agrega. Su trabajo comenzó en tres aldeas, informando a los padres sobre la existencia de una ley de abolición de la conocida como 'servidumbre por deuda', y explicándoles que los empleadores "pueden ser castigados" por ello.

Según señala, muchos de los habitantes de estas aldeas piden préstamos a empresarios que a cambio de su devolución obligan a los menores a trabajar para ellos, algo que, recuerda Sinha, "es ilegal". "No fue fácil convencerles", dicen, ellos creen que "si una persona no rembolsaba un préstamo, en el futuro nadie le prestará dinero".

"También había que convencer a las familias de que está mal hacer que un niño trabaje", continúa esta experta en la entrevista. Para ello la Fundación formó grupos de voluntarios en estas primeras localidades, que hicieron una labor de información 'puerta a puerta' para difundir este mensaje.

Entre las lecciones aprendidas con estas primeras experiencias, explica Sinha, se encuentra la de que la educación y la formación abre a estos menores, que un día serán adultos, "las puertas de su propia dignidad".

TRABAJO COMPLICADO

Esta labor se complica en un país como India, en el que la sociedad aún funciona en base a las 'castas'. Algunos de los menores que comenzaron los programas de formación pertenecían a un grupo conocido como 'dalits' (intocables). Los otros chicos, pertenecientes a castas más altas, no los aceptaban y se burlaban de ellos, y en las aldeas se boicoteaban el contacto con ellos. No eran admitidos en las escuelas y para ellos fue necesarios crear cursos 'puente' impartidos en centros creados expresamente para ellos.

También se hizo necesario encontrar la forma de reducir las tensiones en las comunidades y sus relaciones sociales por el tema de las 'castas'. Para ello, el primer paso era que todos los menores fueran escolarizados. Además, había que llegar a las niñas, que generalmente realizan trabajo que no se ve y que no se remunera.

Actualmente, la Fundación tiene actividades de formación en cerca de 6.000 aldeas, donce casi 400.000 niños han dejado de trabajar. A sus maestros se les explica que su deber "no consiste solamente en enseñar las materias a los ya escolarizados, sino también en proteger los derechos de los niños en general".

Para ello, los docentes tienen que hacer gala de mucha imaginación y creatividad, porque muchas veces no cuentan con muchos medios para controlar que los menores asisten a clase. "Crearon sus propios métodos pedagógicos, ya que en algunas clases hay hasta 80 alumnos con un solo maestro", afirma.

"Muchos padres se muestran reticentes a prescindir de los ingresos que aportan en casa los menores. Otros piden a cambio de dejarles ir a la escuela la garantía de que después tendrán trabajo. Estos son pensamientos muy generalizados y nosotros les explicamos que la educación no sólo sirve para que tengan empleo, sino para que los chicos adquieran su propia dignidad y sean respetados" continúa. Los niños se transforman: "aprenden a cantar, a leer, a escribir, a jugar", y esos padres están orgullosos de él", agrega.

SITUACION DE LAS NIÑAS

Sinha insiste en que para una niña "es mucho más difícil ir a la escuela", pero "si existe un entorno propicio, se logra". Para ello, la Fundación recuerda a las familias el derecho fundamental de la niña a vivir su infancia. "Hablamos mucho con las madres, les preguntamos si ellas no se sintieron privadas de su infancia, si desean que a sus hijas les suceda lo mismo, y la gran mayoría no quieren que sea así".

Sinha recalca también la importancia de trabajar con los sindicatos, principalmente porque muchos de ellos en India están muy allegados a un partido político. Los partidos políticos no han dado a conocer una posición clara con respecto al trabajo infantil. "Para ellos no es algo que todavía tenga una importancia fundamental", señala.

Para cambiar esa situación, "es necesario que los sindicatos ejerzan presión sobre sus partidos en pro de una política sobre el trabajo infantil y la educación", destaca. "Nuestra experiencia nos muestra que es posible abolir el trabajo infantil pero se debe llegar a tener una política gubernamental duradera", remarca.

En el plano internacional, la Fundación ha colaborado ya con la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM) en un programa por el derecho a la educación de los trabajadores de las fábricas de ladrillo, elaborando una petición dirigida al Presidente del país, Abdul Kalam. También trabaja con los sindicatos de trabajadores agrícolas, principalmente en el sector del algodón.

Para los casos en los que se cometen graves violaciones de los derechos de los niños, la Fundación ha creado un Foro de Protección de los Derechos del Niño que se dirige a los medios informativos. "Cuando la voz de un sindicato se agrega a la de este Foro, el mensaje llega más personas y tiene mayor resonancia", concluye Sinha.