Oceana achaca las medusas en las playas al cambio climático, la contaminación marina y la sobreexplotación pesquera

Buscador

Actualizado 04/08/2006 17:41:01 CET

MADRID, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -

A pesar de que los científicos desconocen cuáles pueden ser las causas definitivas, un verano más los bañistas han detectado un aumento muy importante de la presencia de medusas en las playas, un hecho que la organización de defensa del mar Oceana achaca al aumento de la temperatura del agua por el cambio climático, la disminución de depredadores debido a la sobrepesca y el aumento de nutrientes por contaminación de las costas.

Las medusas son invertebrados que, junto con los corales, las gorgonias y las anémonas, pertenecen al grupo de los cnidarios (del griego, hortiga), precisamente porque presentan células urticantes que usan para capturar presas y también como defensa. Son transparentes (su cuerpo está formado por un 95% de agua), lo que les proporciona un camuflaje perfecto.

La sobreabundancia de medusas "no es un fenómeno casual" a juicio de Oceana, sino un síntoma de que las características del agua "han cambiado debido a las variaciones de los parámetros oceanográficos, es decir, la temperatura y la salinidad".

Según datos del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB), su presencia también atiende a los efectos de las corrientes. Normalmente viven a una distancia de entre 20 y 40 millas de la costa, donde el agua es más salina y más cálida que la costera. El agua costera, más fría y menos salina, actúa de barrera para las medusas, pero eso está cambiando debido al aumento de la temperatura del mar por el calentamiento global.

Otro aspecto a tener en cuenta es la influencia de la sobreexplotación pesquera ya que, determinadas artes de pesca capturan accidentalmente a depredadores de esta especie, como la tortuga boba, el atún o el pez espada.

Se han identificado como depredadores de las medusas, los peces luna, los peces ballesta, las tortugas marinas (en especial la tortuga laúd), algunas aves marinas como los fulmares, los tiburones ballena, algunos cangrejos, como los flecha y los ermitaños, o algunas ballenas, como la yubarta.

También se alimentan de medusas otros cnidarios como las anémonas y ciertos nudibranquios (pequeños moluscos sin concha), que incluso toman prestadas sus células urticantes para utilizarlas en su propia defensa.

Se han establecido una serie de recomendaciones sobre las acciones preventivas en playas afectadas, dirigidas a los profesionales sanitarios, los pescadores y los bañistas, y proporcionadas por los investigadores del Centro Mediterráneo de Investigaciones Marinas y Ambientales (CMIMA-CSIC), Josep-María Gili y Francesc Pages.

Si hay un gran número de medusas en aguas costeras, se debería cerrar la playa al menos durante 24 horas, tomando precauciones incluso si las medusas proliferan lejos de la línea de costa. Si las medusas están cerca de la playa, lo mejor es permanecer fuera del agua y lejos de la zona de rompiente.

Si dentro del agua se ve una medusa, es mejor no confiarse aunque esté lejos, ya que con la acción de las olas sus tentáculos se pueden romper y las células de los fragmentos flotantes pueden seguir activas.

No se deben tocar las medusas que se hallen en la arena, aunque parezcan muertas, las células urticantes también se mantienen activas durante un período de tiempo; incluso pasear por la orilla puede ser peligroso, ya que pueden quedar restos de tentáculos en la arena. Es necesario un periodo de un día de sol para desactivar las células urticantes localizadas en los fragmentos.

 
La actualidad más visitada en EuropaPress logo: La actualidad más vista
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies